Arrecia narcoviolencia


 
Huellaz martes, 26 agosto, 2014 07:00 PM

La Paz,  Baja California Sur. Doña Francisca López estaba formada en la fila de la caja número 3 de la Comercial Mexicana, conocida como Mega, en la plaza “Punto La Paz”, cuando repentinamente escuchó detonaciones de arma de fuego. “¿Son disparos?”, preguntó a su hija de 16 años de edad, y quien guardó absoluto silencio, mirando hacia arriba del techo y concentrado su atención en el ruido que provenía del exterior de la tienda. El silencio de entre 3 y 5 segundos fue eterno, cuando volvió el ruido de las detonaciones. “¡Sí son!”, exclamó todavía confundida la joven en tono nervioso. A un costado, otros consumidores del supermercado, guardaban silencio y hacían esfuerzo por confirmar lo que parecía ser una balacera. “¡Sí son disparos! ¡Sí son disparos!”, comenzó a gritar una señora con un niño sentado en un carrito de mandado y quien asustada exclamaba: “¡Es afuera! ¡Es afuera!”. Los clientes del supermercado comenzaron a comentar entre sí: “¿Es en el estacionamiento?”, preguntó la señora Francisca, pero un joven sin saber a ciencia cierta, respondía: “Parece que sí”. Otra más aseguraba: “Parece como si fuera al lado de la tienda”, y una más, decía: “Pues se escucha muy cerquita”. La gente estaba alrededor de las 8:57 de la noche del 17 de agosto en el supermercado haciendo compras de última hora para el regreso a clases, y de pronto fueron atrapados por una balacera. La mayoría estaba nerviosa y preocupada, por eso algunos dejaron sus carritos de mandando estacionados en las cajas y se dirigieron hacía un enorme ventanal que está de frente al estacionamiento para confirmar lo sucedido. “¡No se ve nada!”, gritó uno de ellos, pero cuando observó detenidamente el escenario entre los cajones del estacionamiento, pudo distinguir finalmente gente agazapada entre los carros. Puertas y cajuelas de vehículos abiertas, carritos de mandados al garete y gente agachada dentro y fuera de vehículos. El silencio se apoderó de la tienda y de la calle, después de tres ráfagas de fuego que la mayoría de los clientes, escucharon, pero repetidamente una patrulla de la Policía Estatal Preventiva (PEP), ingresó a toda velocidad por la calle Jazmín en el fraccionamiento de “Los Girasoles” y dobló por la calle Claveles. La unidad con las torretas prendidas se detuvo y casi enseguida llegaron patrullas de la policía municipal de La Paz y de la Policía Ministerial del Estado. En cuestión de 10 minutos, la escena del crimen estaba repleta de policías municipales, ministeriales y estatales, así como soldados y marinos y en los alrededores más de 100 curiosos –principalmente los clientes que iban saliendo de la tienda—se conglomeraban en la reja y se subían por una escalinata que daba al segundo nivel y desde donde podía observarse el cuerpo tendido del narcomenudista Gerardo Geraldo Méndez “El Gera”. La última A sus 41 años de edad Gerardo Geraldo Méndez “El Gera” fue atacado por tres pistoleros. El occiso –según testigos— había llegado a bordo de un automóvil compacto de color blanco, línea Jetta, modelo 2014, marca Volkswagen y placas de circulación CZL-87-56, y cuando descendía y trataba de ingresar a una casa de seguridad fue sorprendido y perseguido por los sicarios aproximadamente unos 20 metros. El narcomenudista bajó y dejó abierta la puerta del vehículo para entrar a casa, en el fraccionamiento Los girasoles; al voltear hacia atrás se dio cuenta de que tres personas armadas iban hacia el. Entonces “El Gera” salió corriendo en dirección hacia el boulevard Colosio, mientras un pistolero con un rifle AK-47 tomó la acera derecha, otro con rifle R-15 se fue a la izquierda y otro más con también R-15 en medio de la calle. De acuerdo a testigos el primero en disparar el arma fue el sicario del rifle de asalto AK-47, enseguida el que corría en medio de la calle, y el responsable de rematarlo fue el que se desplazó del lado izquierdo. En la escena del crimen, la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) encontró 27 cartuchos percutidos de calibre 7.62 y más de 20 de 2.23, de los cuales 15 hicieron blanco en la víctima –en el caso del cuerno de chivo– y 12 en el del rifle R-15. “Eran buenos tiradores”, describió un perito de la PGJE, donde también dos vehículos de vecinos salieron averiados con balazos. Son los siguientes: 1.- Una camioneta de color azul, línea Explorer, marca Ford y placas de circulación 256-PML-7. 2.- Un vehículo de color blanco, línea Jetta, marca Volkswagen, modelo 2012, sin placas de circulación. La PGJE abrió la averiguación previa LPZ/034/HOM/2014. La penúltima Pero el de “El Gera” no fue el único crimen sucedido en un fin de semana violento en La Paz. Un día antes, el 16 de agosto, fue asesinado a tiros el narcomenudista Juan Antonio Herrera Guemez “El Tony”, “El Pelón” o “El Negro”. La víctima identificada por fuerzas estatales, federales y militares como parte del grupo delictivo que en su momento encabezó el presunto responsable de las 7 narcofosas, Simón Guillermo Hernández Peña “El Simón”, fue asesinado de 13 tiros de pistola 9 milímetros. De acuerdo con testigos, el occiso iba caminando sobre la calle de Carabineros a un costado del llamado Polideportivo de La Paz, cuando repentinamente dos vehículos le cerraron el paso, a la altura de las calles de Doroteo Avilés y  Juan Ayub en la colonia “3 de Mayo”. Como todas las noches, “El Tony” caminaba por ese rumbo alrededor de las 11 y media de la noche, cuando una camioneta pick up blanca ingreso por el estacionamiento y casi en seguida un automóvil Camry marca Toyota. Del primer vehículo se bajó un sicario armado con una pistola 9 milímetros, y cuando Juan Antonio Herrera Guemez sintió peligro, trató de correr avanzando como 15 metros y recibiendo una de las dos detonaciones que inicialmente hizo el pistolero, asentando una en la pantorrilla, por lo que la víctima, giró su cuerpo hasta caer boca arriba al piso. Enseguida se bajó otro pistolero del automóvil y se dirigió a la víctima haciendo 13 detonaciones más con otra pistola 9 milímetros. Entonces, ambos se subieron y salieron a toda velocidad del escenario hasta desaparecer del sitio. La víctima todavía se movía cuando, de acuerdo a los testigos, se acercó una señora y trato de reanimarlo. “¡Quítese de ahí señora!”, gritó uno de los curiosos y agregó: “¡No ve que está poniendo sus huellas en el cuerpo del muchacho!”. La mujer se retiró y comenzaron a llegar policías municipales, estatales, ministeriales y militares. Uno de los vehículos de los sicarios, un par de horas más tarde, apareció ardiendo en llamas en un arroyo de la colonia “La Fuente”. Se trata del automóvil marca Toyota y línea Camry. La PGJE abrió entonces la averiguación bajo el número de expediente LPZ/033/HOM/2014. La disputa Sobre los hechos violentos, el gobernador de Baja California Sur, Marcos Alberto Covarrubias Villaseñor, reconoció públicamente que los crímenes de las últimas semanas son “reacomodos” de los grupos criminales en el contexto nacional. Consideró como “lamentable” la narcoviolencia que preocupa al gobierno del estado y a la propia ciudadanía y donde las balaceras son las mismas que se han estado presentando en otras partes del país. El gobernante admitió que la ola de asesinatos de las últimas dos semanas –5 en total—es un número fuera de orden, pero expuso que “se está investigando para deslindar responsabilidades contra los culpables”. A pesar de los crímenes, dijo que “Baja California Sur sigue siendo el destino favorito para vivir”, pues basta considerar las estadísticas de otros estados para ver como estamos comparativamente hablando. Sin embargo, y según un integrante del Grupo de Coordinación de Seguridad Pública, la ola de asesinatos encuadra en la siguiente hipótesis: 1.-  La reacción al asesinato del jefe de seguridad de Dámaso López Núñez “El Licenciado” y Dámaso López Serrano “El Mini Licenciado”, Esteban Espinoza Velázquez “El Pantera”, a partir de la traición de “Los Mayitos” y de “Los Chapitos” e integrantes de “Los Ántrax” y “Gente Nueva”, todos del Cártel de Sinaloa. Y es que, de acuerdo al miembro del grupo interinstitucional, “los últimos dos asesinados están aparentemente relacionados con la triple ejecución de Los Planes y donde están implicados agentes de la Policía Estatal Preventiva y de la Policía Ministerial del Estado”. La intención de la PGJE es que la Procuraduría General de la República (PGR) atraiga el caso a través de la Subprocuraduría Especial en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO), a fin de que envíen un equipo especial de agentes e investiguen los crímenes y nexos entre narcotraficantes y policías. La información que traen las fuerzas armadas es que el asesinato de “El Pantera”, derivó de una traición de “Los Mayitos” y “Los Chapitos” hacía Dámaso López Núñez “El Licenciado”, cuando a través de un funcionario de la Subsecretaría de Seguridad Pública Estatal ya se había pactado la entrega de la plaza y surgieron desacuerdos entre los actuales y los que serían los nuevos líderes del narcomenudeo, lo que detonó en la balacera de Los Planes. Como era de esperarse –según la información de las fuerzas armadas— el caso fue tomado como una traición tanto de los narcomenudistas, como de los policías y jefes policiacos y quienes ahora pasaron a formar parte de la lista negra de la mafia y ser susceptibles a un ataque armado. “La SEIDO tendrá que venir a investigar esto y no solo desmantelar a los grupos criminales sino detener a todos los policías y jefes policiacos coludidos con ellos, porque son un peligro para la sociedad, desde luego, siempre y cuando quieran enfriar esto, porque mientras haya policías involucrados los asesinatos van a seguir hasta un punto crítico”, dijo el integrante del Grupo de Coordinación de Seguridad Pública. En la lista negra en manos de las fuerzas armadas aparecen: 1.- El Comisionado de la Policía Estatal Preventiva (PEP), Jesús Ragner Torres Moreno. 2.- El Subcomisario del Área de Operaciones de la PEP, Fernando Guadalupe Ramírez Martínez. 3.- El Director General de los Centros de Reinserción Social, Luis Alberto López López. 4.- El Director del C-4, Álvaro Orlando Gerardo Cabanillas. 5.- El Subdirector de la Policía Ministerial del Estado, Martín Álvarez Savín. 6.- El Comandante de Grupo de Aprehensiones de la Policía Ministerial, Francisco Martín Güereña Escobar. 7.- El Comandante del Turno Nocturno de la Policía Ministerial del Estado, Juan María Flores Álvarez. 8.- El Comandante David Martínez Castillo “El Tanguera” y los agentes de la PEP, Fernando de Jesús Estrada Martínez “El Mono” y Javier Aurelio Parra Mungaray.  Las dos personas asesinadas entre el 16 y 17 de agosto -y según las investigaciones- “fueron ejecutadas por haber filtrado información de las personas que participaron en los hechos de Los Planes y por haber escondido el armamento usado en el triple homicidio”.

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