Juan Manz en su poesía

Cultura lunes, 19 mayo, 2014 7:01 PM

Después de diversas presentaciones y lecturas poéticas, Manz dio a conocer en Tijuana su más reciente creación literaria titulada “Trashumo de Mirada”, publicada por el Instituto Sonorense de Cultura (ISC) y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) en 2013. La ruta de lecturas inició en Hermosillo, Sonora, durante la Feria del Libro de la capital sonorense en 2013, cuyo evento editorial estuvo dedicado a Juan Manz. Cada año, la Feria del Libro de Hermosillo distingue a un escritor imprimiendo su nombre al suceso libresco del Noroeste, pero no solo eso sino también publicando un libro suyo, que en 2013 fue “Trashumo de mirada” del poeta Juan Manz. “Yo ya tenía el poemario, yo había pensado que me publicaran un libro que quiero mucho, ‘Tres veces espejo’ (1996), que fue el primer libro que presenté fuera de Obregón, inclusive en el Distrito Federal, pero viendo la importancia de que me dedicaban la Feria del Libro de Hermosillo de 2013 decidí mejor que me publicaran un libro inédito, ya tenía yo creo unos tres años esperando publicación”, refiere a Semanario ZETA el poeta, narrador y promotor cultural obregonense. El poemario ha sido presentado, además de Hermosillo, en la Primera Feria del Libro de Álamos en noviembre de 2013, en el Museo de los Yaquis de Cócorit en febrero de este año y en el Centro Estatal de las Artes (CEART) de Tijuana en abril. Juan Manz es un poeta bastante estimado en Sonora por su obra poética y por su entusiasmo como promotor cultural. Poeta del desierto De tierras yaquis, poeta, narrador, editor y promotor cultural, Juan Manz Alaniz nació en Ciudad Obregón, Sonora en 1945. El escritor cuenta a Semanario ZETA que descubrió la escritura a los 13 años, no obstante es hasta los 29 cuando retoma su vocación poética en un acontecimiento familiar que fue un parteaguas: “Cuando muere mi padre, empieza un diálogo entre él y yo. Entonces yo le cuento cosas y él me dice ‘sí, así fue’; luego me dice ‘bueno, pero cuéntame de lo que escribes, porque a mí no me tocó, yo veía que tú escribías cuando tenías 13 años, pero luego lo dejaste’; y yo lo retomé ya muerto mi papá en 1974, yo tenía 29 años”. El poeta revela que estas experiencias literarias tras el fallecimiento de su padre las publicaba en revistas y periódicos de la región, textos que actualmente está recopilando para una eventual publicación. Ya en la década de los 80, en la librería del señor León Felipe de Ciudad Obregón, de manera autodidacta Juan Manz se acerca a lecturas de poesía fundamentales como Pablo Neruda, Walt Whitman, César Vallejo, Vicente Huidobro: “Ahí es donde yo empiezo a avanzar y abrirme un poco porque yo no conocía la gran poesía vanguardista y contemporánea; después ya viene Octavio Paz, Gorostiza…”. Pero la vocación de poeta y la formación autodidacta propiciaron en la década de los 90 publicaciones de poemarios como “Tres veces espejo” (1996), “Ciudad de siempre” (1997), “Padre viejo” (2000); le siguieron “Panal de luces” (2003), “Agua reparada” (2005), “Molinar sin aspas” (2006) y “Recital en fuga” (2007). Su obra poética se encuentra congregada en “Poemas al Margen, Poesía Reunida, 1975-2005” (Instituto Sonorense de Cultura, Agrupación para las Bellas Artes, 2010); le han seguido los poemarios “Dispensario” (Escritores de Cajeme, La Otra, 2012) y “Trashumo de Mirada” (ISC, CONACULTA, 2013). Manz funda en 2003 el Encuentro Internacional de Escritores “Bajo el Asedio de los Signos”, coordina desde 1986 el Taller de Creación Literaria de la Biblioteca Pública “Jesús Corral Ruiz”, y bajo su dirección se publica, en 1989, el libro colectivo “Y se Hicieron de Palabras”. Además, es miembro fundador de la Agrupación para las Bellas Artes (APALBA), dentro de la cual coordina la Colección de Poesía y Narrativa Bakatete Ardiente, y la Colección de Poesía Instantes. Desde 2008 es vicepresidente de Escritores de Sonora para la zona sur del estado de Sonora, y en junio de 2010 funda la Asociación Civil Escritores de Cajeme, que actualmente preside, dentro de la cual dirige la colección de poesía “Yo’o Joara”. Su obra literaria ha sido traducida al inglés, francés e italiano, y recogida en las antologías “Bestiario Inmediato”, Colección Reino Imaginario (Ediciones Coyoacán, 2000); “Vuelta a la Casa en 75 Poemas” (Editorial Planeta, 2001); “21 Balas” (If Ediciones / Ediciones del Ermitaño, 2009); “Laberintos Encerados” (Escritores de Sonora, AC, 2009); “Arquitectos del Alba” (Casa del Poeta Peruano, 2009); y “40 Barcos de Guerra” (Editorial Versodestierro, 2009), entre otras. En la voz de José Javier Villarreal El encargado de reseñar el poemario de Juan Manz es José Javier Villarreal, poeta, ensayista y traductor tijuanense. El también miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte advierte sobre la obra de Juan Manz: “‘Trashumo de Mirada’, de Juan Manz, es un largo transcurrir que nos sitúa en la geografía de la oración, que nos obliga y compromete. Los versos obedecen a una necesidad y el acto de la rogativa surge y nos lleva a la reflexión, a la necesidad de la pausa, a pensarnos”. “La voz se nos convierte en voces; el yo, en yoes de un yo que se desplaza y crea un universo, un espacio erotizado cuya dinámica no cesa de poblarse, de crecer en su potencia. La imagen soy yo; Dios, soy yo. La ausencia y presencia de él me constituyen. Lo leído se me cofunde con lo vivido, porque tanto lo uno como lo otro son experiencias de vida, de mi vida, de quien canta, y, al cantar, ofrece el testimonio de una fe cuya prueba es el mundo mismo, la sentimentalidad que avala la realidad que me rodea y constituye. El que lee es el que transita; el que escribe, el que celebra o pide. No hay margen para la indiferencia, todo nos implica, nos exige en la oración”. El ganador del Premio Nacional de Poesía Aguascalientes 1987 por “Mar del norte”, agrega: “‘Trashumo de mirada’, de Juan Manz, nos desasosiega en su desesperación, en ese rendimiento que lo lleva a la expresión, la increpación y –luego– al sosiego; una calma que no tiene otra salida que el estadio zigzagueante del recogimiento, de ese momento en el cual nos clava, en el ámbito donde la criatura se siente urgida por la imperiosidad del canto, de ese silencio, de esa soledad entre los hombres a la que antes aludíamos”. “‘Trashumo de mirada’, de Juan Manz, es apenas la huella, el vestigio de una necesidad que a todos, tarde o temprano, nos habrá de competer”, concluye José Javier Villarreal. Como un estado de gracia El poeta de Ciudad Obregón presentó “Trashumo de mirada” el martes 22 de abril en la Sala de Usos Múltiples del Centro Estatal de las Artes (CEART) de Tijuana. Aquel día, más de 50 personas acudieron a la lectura que ofreció el poeta. El escritor también concedió una entrevista a Semanario ZETA donde confesó que el origen de su poemario “Trashumo de mirada” viene desde 2008 cuando hizo un viaje familiar a Europa: “El poemario surgió a raíz de un viaje a Florencia en 2008 con la intención de ver la escultura del Rey David, fue algo que me conmovió, surgieron varias ideas, hice apuntes durante el viaje y ya de vuelta empecé a darle forma, a armarlo, entonces fue cuando surgió la idea hacerlo en tres voces diferentes”. El poemario está dividido en tres partes correspondientes a igual número de poemas largos relacionados con el mítico Rey David: “Primero, la escultura que de alguna manera está dialogando conmigo, está expresando su soledad, la misma soledad que experimentamos todos, que queremos que la gente hable con nosotros, no nada más que nos mire. “El segundo poema es la voz de David ya anciano, para morirse. La letanía, la repetición de frases que inclusive son bíblicas, es el tono que encontré para desarrollar esta obra. “Y el último poema es del David adolescente que se va a despedir de su aldea y de sus ovejas, es el David que tiene ganas de hacer las cosas bien, el David de ideales como todos los jóvenes”. “No fue fácil escribir este libro por el tono, por el temblor emocional que es muy intenso, desde principio a fin, casi de exaltación”, refiere el poeta. En todo caso, los tres poemas que conforman el título transcurren en un ambiente religioso, donde los cuestionamientos a los dogmas juegan un papel crucial en la obra de Juan Manz: “Los cuestionamientos que yo tenía a través de mi vida los plasmo en voz de los tres: La escultura famosa que empieza a hablar conmigo, el rey ya anciano confesándose de sus errores y el adolescente que representa la esperanza”. Los tres poemas que componen “Trashumo de mirada” son relativamente largos, de 22 páginas el primero, 25 el de en medio y 20 el último, extensión no tan común en tiempos actuales: “De hace unos días para acá me ha llamado mucho la atención el poema largo, quizá sea un reto también lograr escribir un poema de largo aliento, las dificultades de mantener el ritmo, el tono. Tiene tiempo que me ha gustado mucho el poema de largo aliento; es cierto que ahora no está en uso, sin embargo a mí me gusta mucho todo este tipo de poemas como ‘Muerte sin fin’ (de José Gorostiza), ‘Piedra de sol’ (de Octavio Paz), inclusive ‘El cementerio marino’ (Paul Valéry), no es muy largo pero es un poema de buena extensión”. En “Trashumo de mirada” Juan Manz canta y cuenta, mientras argumenta: “A mí me gusta más que se refieran a los poetas como escritores. Realmente el poeta es el que hace de todo: El poeta escribe, el poeta cuenta, el poeta canta, el poeta ora en esta ocasión en ‘Trashumo de mirada’, que también es una oración”. Juan Manz reconoce que “‘Trashumo de mirada’ es un poemario muy diferente a los que había escrito antes simplemente por el tema, que nunca había abordado. Es un poemario diferente en el sentido de que muchas veces preferimos escribir sobre el amor, el erotismo, yo también lo he hecho, pero en esta ocasión es como un estado de gracia; uno al parecer recibe una revelación, salen las palabras naturalmente, sí cuesta trabajo darle la secuencia, la congruencia sobre todo en poemas largos, sostener el ritmo, el tono”. Finalmente, Juan Manz reveló que tiene un poemario inédito titulado “Madera lamañana” con 6 poemas también relativamente largos, uno de ellos surgido mientras sucedían las XXI Jornadas Binacionales de Literatura Abigael Bohórquez en San Luis Río Colorado de 2012: “Es un poemario con muchos elementos musicales, uno de ellos surgió en la Jornadas Binaciones de San Luis Colorado en una conferencia de Alain Derbez sobre el jazz, y mientras daba la conferencia tocaba, ahí tomé unos apuntes porque me llamó mucho la atención la manera en cómo dio su conferencia, me motivó”. Entre otros poemas, “Madera lamañana” incluye también uno de largo aliento sobre el agua y otro en torno a un viaje que realizó el poeta en la India al Taj Mahal: “como experimentando con la poesía…”. Además, trabaja un libro titulado “Revelatorio” de historias, algunas publicadas en diversos medios, pero otras inéditas: “Estoy escribiendo historias de familia, vivencias, es un libro con cuentos relacionados con la familia, pero hay otros que no, como puede ser que vengan de la misma región, de la Aduana, cerca de Álamos, algunos tienen relación y otros no, esto es un diálogo con mi padre cuando muere, hace mucho que estoy escribiendo esto”.

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