Los feminicidios

Reportajez BCS sábado, 8 septiembre, 2012 12:13 AM

Jóvenes desaparecidas: de la histeria colectiva a la tragedia Una supuesta ola de raptos de jovencitas conmocionó a Baja California, infundiendo temor a través de las redes sociales y los medios de comunicación. Eran muchos los rumores y poca la información veraz. Se dijo que se trataba de una banda de secuestradores que las obligaba a prostituirse. Días después fue detenido un supuesto tratante al que la autoridad no pudo fincar cargo alguno. Conforme los casos se fueron descifrando, la histeria colectiva fue aminorando, sin embargo, los hechos son alarmantes: Dos jóvenes asesinadas en Ensenada, una más en Playas de Rosarito, y dos casos pendientes por resolver de desapariciones en la ciudad de Tijuana, ambos de mujeres en sus veintes. Según la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), ninguno de los casos está relacionado entre sí, pero continúan abiertos y hasta el momento no se ha logrado alguna detención. Para los familiares de personas desaparecidas, la movilización de la sociedad a través de las redes sociales generó un pánico infundado, aunque ejerció presión a la autoridad para dar prioridad a estos casos, algo que no han hecho con los casi cuarenta expedientes de mujeres cuyo paradero aún se desconoce. Doble homicidio en Ensenada Las dos jóvenes que fueron asesinadas y tiradas en un camino vecinal junto a la carretera Ensenada-Ojos Negros, trabajaban como damas de compañía y habían sido llevadas por un taxista a encontrarse con sujetos aún no identificados. Asesinadas con disparos en la cabeza, provenientes de un arma calibre 45, y tiradas a la orilla de un camino de terracería, a 150 metros de distancia de la carretera Ensenada-Ojos Negros, a la altura del Kilómetro 25. Así fueron localizadas por policías municipales las jóvenes Christy Alejandra Uribe Ortiz, de 20 años de edad, e Ixchel Leilani Domínguez Carrillo de 22, desparecidas días antes. Su vida terminó a las pocas horas de haber salido de sus casas, el 30 de agosto de acuerdo a los médicos legistas. Era jueves. Testimonios de familiares refieren que Ixchel y Christy abordaron un taxi en el fraccionamiento Villa Bonita, a eso de las 16:00 horas. Estaban en casa de la familia de Christy, su mamá fue quien observó cuando el taxi llegó a recogerlas. Las llevaría primero a otro sitio, donde se cambiarían de ropa, posiblemente la casa de Ixchel, y después tomaron rumbo a su destino final. Ixchel traía puesto un shorts de mezclilla, sudadera color rojo y blusa beige. Christy, un shorts de mezclilla y blusa color azul con rayas color gris. Los municipales las ubicaron la tarde del 4 de septiembre, oficialmente a las 18:26 horas, tras una búsqueda que se prolongó durante una hora, luego de un aviso de que alguien había observado los cuerpos tirados en el área entre el Kilómetro 23 o 24. Elementos de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM) adscritos a Ojos Negros, participaron en un inicio en la búsqueda, sin embargo en un primer recorrido no localizaron los cuerpos. Después se integraron elementos del SWAT, quienes ayudaron a peinar la zona y finalmente dieron con las dos jóvenes. Una de ellas se encontraba boca arriba y otra boca abajo, a una distancia aproximada de 5 metros entre ambas. Presentaban un avanzado estado de descomposición, pero identificaron a una por algunos tatuajes que tenía en los tobillos y que habían sido incluidos por los familiares entre sus señas particulares. A Ixchel le fueron localizados en el cráneo dos proyectiles de arma de fuego. Christy evidenciaba una lesión de entrada, con salida también en la cabeza. De acuerdo a múltiples versiones de familiares y conocidos de las víctimas, las dos jóvenes, además de tener trabajos esporádicos en empresas de telefonía, o como meseras en un billar local, brindaban servicios de compañía a domicilio, eran invitadas a fiestas privadas y les pagaban por ello. Ese día, se habían ido en taxi para verse con algunos sujetos que se encontraban en las inmediaciones del Rancho Motocross. Según refieren las fuentes, las personas con las que se encontrarían  son parte de una familia de apellido Molina, propietarios de terrenos en las inmediaciones de la zona conocida como Agua Caliente, “gente con mucho dinero, mafiosillos del lugar… con fama de eso”, dijeron. Además, testimonios de personas allegadas a las jóvenes, apuntaban a que una de ellas tenía una relación cercana con un sujeto de nombre César Molina. Cuentan los familiares que cuando el taxista dejó a las dos mujeres en la entrada del Rancho Motocross, las esperaban unos hombres a bordo de un Jeep descapotable color negro, quienes se bajaron del vehículo para pagarle al taxista, debido a que ellas no traían efectivo. Una versión de familiares indicaba que las jóvenes irían con César Molina a probar uno de sus vehículos fuera de camino. Después de eso, no se supo más de ellas. Fue hasta el domingo 2 de septiembre cuando ambas familias reportaron a las autoridades su desaparición, tras intentar comunicarse con ellas durante dos días, sin éxito. Nunca imaginaron la situación en la que se vieron envueltas, y el desenlace dos días después. Durante las primeras horas de la búsqueda hubo confusión. Autoridades y otras fuentes referían que los cuerpos estaban en la zona de “La Encantada”, donde reportaron la localización de pertenencias de las mujeres. Este sitio, conocido por ser donde se han encontrado anteriormente cuerpos desmembrados, quemados y balaceados, está en la parte Noreste de la mancha urbana, a kilómetros de distancia de la zona donde fueron localizadas las dos jóvenes. Sin embargo, hay versiones que insisten que ahí, en “La Encantada”, habían encontrado pertenencias de las occisas, pero las autoridades no volvieron a nombrar el sitio. En un reporte de avances ante medios locales que la subprocuradora de Zona Ensenada de la PGJE, Lidia Gallegos Aguilar, realizó la tarde del 5 de septiembre, no hubo referencias de “La Encantada”. No obstante, los funcionarios de la PGJE evitan dar detalles de cualquier cosa que se les pregunte, y mantienen una actitud reservada. El mismo miércoles 5, un medio local cuestionó a Gallegos si existe relación entre el caso de las dos jóvenes asesinadas y desapariciones de mujeres en el estado, específicamente en Tijuana. La funcionaria negó que existan indicios de ello, y dijo desconocer lo que ocurre en esta ciudad. Personas del círculo de amistades de las jóvenes asesinadas, aseguraron que existe miedo entre los familiares de una de ellas. Dicen que recorrieron personalmente las inmediaciones del lugar donde fueron vistas por última vez, antes de que fueran localizadas, y que recibieron algún tipo de amenaza. “Hay muchos ranchos de narcos por allá”, declaró una persona. Los cuerpos de las jóvenes asesinadas fueron entregados la tarde del miércoles 5 de septiembre a sus familiares, y veladas durante la noche, a escasos metros una de otra. Las dos familias se cruzaban al ingresar al sitio, pero no había mayor interacción entre ellos. Hubo algunos resentimientos externados entre algunos por lo ocurrido, acusaciones mutuas sobre quién puso en riesgo a quién, sin embargo, siempre se manejaron con respeto a lo largo de la ceremonia luctuosa, cada quien en su lado, sin peleas. A la par, los reclamos por justicia y mayor seguridad para las mujeres en Ensenada plagaron las redes sociales. Desde la desaparición del menor Haziel Ruiz, no se habían presentado reacciones en conjunto como las vistas tras este doble homicidio. Miedo y reclamo expresado a la vez. Grupos en Facebook, como “Búsqueda Personas en BC”, mantuvieron una campaña antes y después de la aparición de Ixchel y Christy: “Se ofende la autoridad porque la difusión que hacemos la consideran amarillista????  Caray, un solo caso es alarmante, 3 es ya demasiado, 2 muertes es una crisis.. Qué más quieren que les pase a sus propias hijas para darle importancia a cada persona que desaparece????”, se menciona en uno de los comentarios en el sitio administrado por José Mario Elizondo Rangel, quien ha dado seguimiento a múltiples casos de desapariciones y sustracciones en Baja California. “En Ensenada no permitiremos más levantones, desaparecidos, robados, secuestrados ni sustraídos… La Sociedad Civil decimos ¡¡¡BASTA!!!”, reza un poster mostrado por Elizondo. Al medio día del jueves 6 de septiembre, ninguna autoridad había emitido un posicionamiento sobre lo ocurrido. El gobernador del estado, José Guadalupe Osuna Millán, quien estuvo de visita en Ensenada, decidió no atender a medios de comunicación. Lo mismo ocurrió con el alcalde Enrique Pelayo Torres. Tampoco hubo comunicados de la Procuraduría de los Derechos Humanos Las autoridades simplemente guardaron silencio. Tras su muerte, Ixchel dejó un hijo huérfano de aproximadamente 4 años de edad. Ella misma había perdido a sus padres tiempo atrás, según explicaron sus familiares, teniendo una vida muy difícil y distanciándose cada vez más de sus cuatro hermanas. Su involucramiento, cada vez más frecuente en los servicios de compañía, le generaba ingresos al tiempo que se alejaba de su hijo. Ese trabajo fue cerrando puertas, Ixchel hablaba cada vez menos sobre lo que hacía, según refirieron a ZETA sus familiares. En el caso de Christy, su familia asegura que era una joven muy activa, amiguera, salidora y bailadora como cualquiera de su edad, pero que se reportaba siempre con su mamá cuando salía. Deja atrás a dos hermanas y un hermano mayores que ella. Christy no tenía hijos. Abandonó sus estudios en nivel preparatoria en el Colegio de Bachilleres, por motivos económicos, refirió una de sus hermanas. Sus familiares cercanos trabajan como empleados en maquiladoras, en empresas de distintos giros, no cuentan con negocios propios. Semanas antes del asesinato, Christy no estaba trabajando ni estudiando. Hasta la mañana del jueves 6 persistían las incógnitas: ninguna persona había sido presentada como detenida por lo ocurrido, no hay líneas específicas de investigación que se den a conocer; se desconoce el paradero tanto del supuesto Jeep negro descapotable, como del sujeto que refieren, se llama César Molina, quien pudiera ser testigo clave en el caso. No hay evidencia de casquillos percutidos que se haya reportado, de huellas de uno o más vehículos en el sitio del hallazgo. En lo que respecta a homicidios, la subprocuradora Gallegos adelantó que en Baja California son resueltos el 70 por ciento de los casos. No obstante, en Ensenada se han acumulado seis asesinatos recientes contra mujeres que no han sido resueltos: Christy Alejandra Uribe Ortiz, 20 años de edad; Ixchel Leilani Domínguez Carrillo, 22 años; Norma Angélica Sánchez Gijón, 43 años; Olga Olivia Padilla Valenzuela, 46 años; Camelia Mancilla Alcocer, 42 años; y Zafiro Sánchez Cabrera, 15 años. Piden justicia para Anahí Eran aproximadamente las once de la noche del domingo 2 de septiembre cuando una llamada telefónica alertó a las autoridades de Playas de Rosarito. Una mujer joven completamente desnuda se encontraba herida sobre un camino vecinal de la colonia Los Volcanes. Paramédicos de la Cruz Roja lograron llegar cuando aún se encontraba con vida, pero falleció cuarenta minutos después en el hospital. De acuerdo al parte de la Procuraduría, era una joven delgada, de 1.64 metros de estatura. Piel blanca, ojos azules y cabello rojizo. Su cuerpo presentaba huellas de violencia y sujeción. En el pecho, una herida de arma punzocortante, otra en la cara y una raspadura en la frente. En el pubis, la marca de una mordida y un morete en el cuello por succión. La causa de muerte fue por ahorcamiento. Tenía apenas 15 años. De acuerdo con la PGJE, se cuenta con una línea de investigación sólida en este caso. Días después de ese incidente, una estudiante del Colegio de Bachilleres de Playas de Rosarito denunció a las autoridades escolares que una van de color blanco se le acercó cuando caminaba hacia el plantel escolar. A bordo viajaban dos hombres que comenzaron a seguirla cuando la joven se asustó y aceleró el paso. La alumna interpuso una denuncia ante la PGJE por privación de la libertad en grado de tentativa, sin embargo, el procurador Rommel Moreno Manjarrez sostuvo que la investigación está relacionada con “su entorno personal”, y advirtió que antes de llegar a una conjetura al respecto, se tiene que ser muy concreto: “O fue, o se supone que fue”, precisó. Cuenta a ZETA un familiar que a Anahí Isabel Anaya Velázquez le gustaba escribir poesía: “Tenía cuadernos llenos de poemas”. En el cine, optaba por las películas de terror. Era fan del actor Taylor Lautner. “Decía que era su novio”, recuerda su prima hermana. De 15 años, Anahí, tenía la piel clara. Le decían “Wera”. Azules eran sus ojos: “Yo los adoraba”, cuenta su prima. Le gustaban los niños. Estudiaba el tercer grado de secundaria y, de hecho, quería ser maestra de preescolar. Aunque su color favorito era el rosa, le encantaba “Pocoyo”, la caricatura de piel café y vestimenta azul: “Miraba esa caricatura”. Su prima cuenta que Anahí era una niña bromista: “Le encantaba hacernos travesuras y reír. Amaba a sus sobrinos, a su mamá y a su familia”. Eso sí, prefería comer hamburguesas con papas fritas, también frappés de Oreo y nieve de chocolate con bombones. Anahí Isabel tenía muchos amigos y “todo mundo la quería”, recuerda su familiar. “A ratos era como que callada, pero solo hasta que agarraba confianza, después no te la quitabas de encima”. Le fascinaba bailar, “aunque de chiquita le daba vergüenza, pero después la perdió y ni cómo hacerle”. Apenas hace unos días la habían operado de una mano porque se la había fracturado. En plena ciudad de Rosarito, a Anahí le encantaba ir a la playa y a las albercas. “Cuando estaba con ella todo era bonito”, compartió su prima. Anahí también derrochaba sensibilidad aun en tiempos indiferentes como los de hoy: amaba a los perros. “De hecho el sábado que murió, llevó uno de la calle a la casa. Y ahí está el pobre animalito esperándola”. En una funeraria de Playas de Rosarito, un escrito despide a Anahí junto a sus familiares y amigos: “No voy a reclamarle a Dios, a la vida ni a nadie esto. Pues aunque lo hiciera, nada haría que estuvieras aquí de nuevo. Nada le devolvería la luz a tus ojos y nada nos devolvería a nosotros al ángel que ahora nos cuida desde el cielo”. Finalmente, inconsolable, la prima de Anahí Isabel pide justicia a la Procuraduría General de Justicia del Estado que encabeza Rommel Moreno Manjarrez: “Pedimos justicia, y esperamos que este caso no quede impune como tantos otros. Era una niña que apenas empezaba a vivir y no es justo que una persona sin escrúpulos quede sin castigo después de haber matado de la peor forma a una niña que no le hacía daño a nadie. Pedimos que las autoridades hagan su trabajo”. La desaparición de Magaly Uno de los casos que causó mayor conmoción en el estado, fue la desaparición de la joven Magaly Salazar Bravo, de 23 años de edad, cuyo rostro y señas particulares fueron ampliamente difundidos en las redes sociales, luego de que su madre desconociera su paradero por más de 24 horas. La última vez que la vio fue en la “5 y 10”, un transitado crucero de Tijuana, donde la dejó para que de ahí fuera a su universidad a realizar unos trámites, pero nunca acudió. Su desaparición generó pánico, sobre todo entre usuarios de Facebook y Twitter, que comenzaron a advertir sobre la existencia de una banda de criminales que raptaba a chicas para trata de blancas. Versión que fue creciendo, y en poco tiempo se precisaba erróneamente que eran ocho las desaparecidas, que todas acudían a universidades locales, e incluso se comparó con el fenómeno de las mujeres de Ciudad Juárez. Al poco tiempo, las versiones que circulaban en las redes sociales se trasladaron a los medios de comunicación. Algunos incluso tomaban los rumores como hechos, alimentando el miedo y frustración en la comunidad. En reacción, la PGJE se abocó rápidamente a investigar el caso. Al poco tiempo trascendió de manera extraoficial que Magaly tenía problemas familiares, que había huido de casa y probablemente se encontraba en la ciudad de Guadalajara, donde radica su ex novio, con el que supuestamente había hablado en varias ocasiones por teléfono. Ninguna de estas versiones ha sido confirmada oficialmente hasta el momento, y el caso continúa abierto. “Tenemos una línea de investigación muy clara, muy contundente” declaró el procurador Rommel Moreno, quien aseguró que debía reservarse una explicación sobre el caso por la secrecía de la indagación. “Le pedimos a la gente que tenga calma, sobre todo en las redes sociales, estamos investigando y tenemos todo un equipo para dar los resultados próximamente”, aseguró el fiscal. Supuesto tratante detenido En medio de la vorágine de información y desinformación, fue arrestado un hombre que presuntamente se dedicaba a la trata de blancas y había sido denunciado de manera anónima a través de las redes sociales. Su nombre es Josué Omar Castro Elenes, de 27 años de edad, detenido por la Policía Municipal de Tijuana en las inmediaciones de la “5 y 10”, cuando viajaba en una camioneta Lincoln Navigator negra, acompañado de una joven de 20 años. Al momento de su detención, supuestamente Castro declaró a la Policía local que prostituía a mujeres jóvenes a cambio de una paga semanal de 9 mil 500 pesos. Las reclutaba inicialmente como edecanes. Detalló que primero sostenía encuentros casuales con las chicas y después las presentaba con sus clientes. También manifestó que él mismo se dedicaba a la prostitución y que su trabajo le redituaba alrededor de 16 mil pesos semanales. Al momento de ser turnado a la Procuraduría General de Justicia del Estado, se determinó que la acusación de trata no aplica en su caso. “Nosotros lo tenemos detenido por la posible comisión del delito de lenocinio”, sostuvo Sergio Lagunas Molina, director de Averiguaciones Previas de la PGJE en Tijuana. Agregó que la trata es directamente la explotación sexual o laboral, mientras que el lenocinio es inducir a la persona a la prostitución u obtener un beneficio de ello. Sin embargo, hasta el momento el lenocinio no puede ser acreditado plenamente, ya que ninguna persona había atestiguado en su contra y el plazo de encarcelamiento preventivo estaba por cumplirse. Lagunas informó que la averiguación previa permanecerá abierta, por lo que continuarán las investigaciones del caso, pues puede surgir alguna denuncia de explotación, además de que el detenido presuntamente trabaja a base de engaños a las mujeres. Procurador: “Son casos aislados” Para el procurador de justicia del estado, Rommel Moreno Manjarrez, todos estos casos son aislados y niega rotundamente que detrás de ellos esté una banda de delincuentes. “No existe tal dinámica, no lo podemos comprobar y tenemos que ser muy cuidadosos, porque cada caso es distinto”, precisó el fiscal. Cuestionado respecto a las posibles causas de las desapariciones y asesinatos de mujeres, expuso que no se puede establecer una tendencia precisa, pero se dijo alarmado por el incremento de la participación femenina en el crimen organizado. “Vemos también que ahora los jóvenes son más activos, no solamente en la comisión de los delitos, sino también víctimas de los mismos” señaló. Por su parte, el subprocurador de justicia de Tijuana, Ricardo Salas Bravo, aseguró que en Baja California solo dos casos de mujeres desaparecidas han sido reportados: una en Tijuana y otra en Ensenada. Sin embargo, existe otra fémina desaparecida en Tijuana, además de Magaly Salazar. Se trata de Zulma Erika Camez Hernández, de 26 años de edad, quien fue vista por última vez el 26 de enero de este año, cuando se ejercitaba en una unidad deportiva de la ciudad. Sus padres han denunciado su desaparición ante el Centro de Apoyo para Personas Extraviadas y Ausentes (CAPEA), pero su caso ha sido transferido a la Subprocuraduría contra la Delincuencia Organizada de la PGJE, sin que hasta el momento se tengan avances de las investigaciones, mucho menos información de su paradero. Familiares de desaparecidos: Más de 40 casos sin resolver De acuerdo con la organización Unidos por los Desaparecidos de Tijuana (UDT), el caso de Zulma es una de las más de 40 investigaciones inconclusas de la PGJE registradas desde 2006. Fernando Ocegueda Flores, presidente de la agrupación, reconoce que no todos los casos han sido denunciados ante las autoridades, ya que los familiares son frecuentemente amenazados por personas involucradas. El caso más antiguo que recibió este grupo ciudadano data de julio de 2007, cuando hombres armados irrumpieron en una fiesta particular, llevándose a la fuerza a ocho edecanes que prestaban sus servicios como acompañantes de los invitados.

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