Guerra de narcomenudistas


 
Edición Impresa Lunes, 5 Noviembre, 2018 01:00 PM

El 64 por ciento de los crímenes en Tijuana se han cometido en delegaciones como Los Pinos, La Presa, Centro, Sánchez Taboada y San Antonio de los Buenos, donde hay una pugna por el control de las zonas para la venta de drogas entre miembros de los cárteles Jalisco Nueva Generación y de Sinaloa. Para ganar terreno, el CJNG vende dosis de cristal más grandes por el mismo precio, lo que levantó una guerra indiscriminada. Entre los líderes de células que traen en jaque a la autoridad destacan José Luis Mendoza Armenta “El Güero Chompas”, Edgar Alejandro Herrera Pardo “El Caimán”, Rodolfo López Arellano “El Cabo 30” e Iván Leonardo Peña Peralta “El Turbo”

En las calles de Tijuana sigue corriendo sangre y parece no tener fin.

Proyecciones de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) estiman que el año 2018 cerrará con alrededor de 2 mil 500 muertos, una cifra histórica para Baja California.

La pugna entre células de cárteles por el control de venta de droga engrosa la estadística de homicidios, que hasta el cierre de edición, contabilizaba 2 mil 083 víctimas.

Los crímenes dolosos se han registrado con mayor frecuencia en las delegaciones Los Pinos, La Presa, Centro, Sánchez Taboada y San Antonio de los Buenos. Sólo en esos puntos, en lo que va del año se ha privado de la vida a mil 443 personas, el 64 por ciento de la totalidad de los asesinatos cometidos en esta frontera.

En la guerra entre los cárteles De Sinaloa (CDS) y Jalisco Nueva Generación (CJNG), la autoridad  tiene identificados a dos grupos que se mantienen como líderes entre los sicarios y están en constante disputa por la venta y distribución de narcóticos.

Delegación Los Pinos con más asesinatos

El Cártel Arellano Félix (CAF), Los Aquiles y Los Chapitos, mantienen disputa únicamente en la Zona Centro de Tijuana. En otras áreas, el CAF mantiene alianzas con el CJNG, aunque investigadores informan de un distanciamiento entre esos grupos criminales, que podría empeorar el ambiente de inseguridad, ya de por sí en alerta de gravedad.

De acuerdo a información obtenida por ZETA, la estrategia que desde hace meses utiliza el CJNG para ganarle terreno a Los Aquiles en el tema de narcomenudeo, consta en la venta de cristal en dosis más grandes por el mismo precio.

“Una dosis tiene un valor en el mercado de 50 pesos. Jalisco lo que está haciendo es ofrecer dosis más grandes por el mismo precio, con el fin de agarrar más ‘tiradores’ y clientes. Casi, casi está regalando la droga. Aunque Sinaloa paga mejor a sus vendedores, éstos optan por cambiarse de bando y es cuando viene la guerra entre narcomenudistas”, expresó una fuente consultada por este Semanario.

LOS QUE DISPUTAN LAS CALLES DE TIJUANA

En la delegación Los Pinos quienes riñen en las calles son: José Luis Mendoza Armenta “El Güero Chompas”, del Cártel de Sinaloa, contra Rodolfo López Arellano “El Cabo 30”.

En La Presa compiten el mismo “Güero Chompas” y Ricardo Antonio Álvarez Olivares “El Cabo 39”, del CJNG.

En Sánchez Taboada disputan el territorio José Loreto Capoeman Rivera “El Versi”, de Sinaloa, contra Edgar Alejandro Herrera Pardo “El Caimán”, “El Zame” y/o “El Cabo 8”, de Jalisco Nueva Generación.

En Zona Centro se imponen Jorge Alberto Ávila Alvarado “El Chacal” (CAF) contra Edgar Morán Zavala “El Turbo”, de Sinaloa, y Francisco Javier Rabadán Gudiño “Aguacate”.

En San Antonio de los Buenos contienden “El Turbo” por Sinaloa y el apodado “El Búho” por CJNG.

 

DELEGACIÓN LOS PINOS

Los Pinos es la zona más peleada por los narcomenudistas y donde se registran más asesinatos. Criminalmente es liderada por “El Güero Chompas” (Sinaloa) y “El Cabo 30” (CJNG).

La zona comprende alrededor de 13 complejos residenciales entre los que se encuentran Los Pinos, Villas de Baja California, Villas de Alcázar, Delicias 1, 2 y 3;  Hacienda Los Venados, Villas del Campo, Natura, Ke Casas y Los Valles.

El CJNG pelea el control de la mayoría de las zonas en Tijuana

“Lo atractivo de esta zona y por lo que pelean el control, es que es un territorio extenso, densamente poblado y de recursos bajos. Hay mucho consumidor cautivo, pues las oportunidades son muy limitadas en desarrollo social y humano. Pocos parques, casas reducidas; es un buen mercado para los narcotraficantes”, refirió una fuente.

Por si fuera poco, agregó, hay ausencia de las autoridades policiacas. La lejanía del lugar lo convierte en tierra de nadie.

“Prácticamente en esos lugares se están peleando privada contra privada. En una calle hay un líder de ‘tiendita’ y en el otra calle el contrario. Se están presionando entre ellos”.

Hasta el cierre de edición, en Los Pinos se contabilizaban 378 crímenes en el transcurso de 2018.

 

DELEGACIÓN SÁNCHEZ TABOADA

Hasta el jueves 1 de noviembre, en la demarcación han sido privadas de la vida 217 víctimas, la mayoría por órdenes de José Loreto Capoeman Rivera “El Versi”, del Cártel de Sinaloa, quien disputa la zona a Edgar Alejandro Herrera Pardo “El Caimán”, “El Zame” y/o “El Cabo 8”, de Jalisco.

De acuerdo a información proporcionada a ZETA por fuentes confiables, “El Caimán”, de 38 años de edad, es líder de sicarios. Su grupo criminal está conformado por jóvenes de entre 16 y 30 años, quienes se dedican a buscar y ejecutar a narcomenudistas contrarios y así ganarle terreno a Sinaloa.

“En junio se inició una pugna interna entre los autodenominados ‘Los Cabos’, adheridos a Jalisco entre el conocido como ‘El Cabo 8’ y contra David López Jiménez ‘Cabo 20’ o ‘El Lobo’, este último disidente del Cártel Jalisco para formar alianza con algunos integrantes del CAF para el trasiego de droga hacia Estados Unidos, iniciando una pugna interna que en este caso va encabezando Herrera Pardo”, comentó un miembro del Grupo Coordinación.

Mientras que “El Versi” de 32 años, encargado de narcomenudeo en la zona, forma parte del grupo Los Chapitos (Sinaloa) y mantiene una aguerrida lucha contra “El Cabo 8”.

“La Sánchez Taboada es el bastión del CJNG, ahí es donde nace el cártel como una sucursal de Jalisco. Ahí residían los pioneros del agrupación como Juan José Pérez Vargas ‘El Piolín’, Arturo Gómez Herrera ‘El Gross’ (asesinado en Jalisco), Erick Deraz González  ‘El Güero Canesten’ (acribillado en Tijuana) y Los Cabos. El primer problema entre ellos es que uno de los sectores que por tradición había controlado Sinaloa, que es la colonia Camino Verde, pretendía adueñarse Jalisco, es ahí cuando empieza la pugna por el territorio”, confió la fuente.

Hace cinco años,  cuando el CJNG  comenzó a tener influencia en Tijuana, fue precisamente cuando “El Piolín” estuvo detenido en la Penitenciaría de La Mesa.

“Cuando sale del Cereso lo contactan con alguien importante en Jalisco. Le dan mucho poder y le dijeron que ocupaban tener influencia en la ciudad, pero como no les podían mandar dinero les mandaban droga, una parte hasta se la regalaban y otra se las financiaban, por ese motivo Tijuana se inundó de droga. Fue muy diferente a cómo Sinaloa se metió aquí en la zona, con dinero y poder, les decían ‘ahí te va tanto para que contrates gente, compres droga, armas, corrompas autoridades’. El reto era quitarle el poder a los Arellano Félix”, relató el investigador.

 

DELEGACIÓN LA PRESA

La disputa por la zona se debe a la rivalidad entre José Luis Mendoza Armenta “El Güero Chompas” y Ricardo Antonio Álvarez Olivares “El Cabo 39”, de los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, respectivamente. Los sicarios de ambos lados registran 331 víctimas en colonias como Ejido Francisco Villa, Las Fuentes, Mariano Matamoros, El Florido, Terrazas del Valle y  El Dorado Residencial.

Datos de grupos de Inteligencia indican que Mendoza Armenta es líder de la célula de Los Chapitos, quienes han mantenido una guerra criminal contra el CJNG por preservar el control de la Zona Este.

 

 DELEGACIÓN SAN ANTONIO DE LOS BUENOS

 

La pugna por ese territorio está a cargo de Edgar Morán Zavala “El Turbo”, alineado al Cártel de Sinaloa, contra el de apodo “El Búho”, aunque se desconoce su nombre. Entre los registros y declaraciones de detenidos, se perfila como un masculino de entre 40 y 45 años, de complexión obesa y tez morena; pertenece al CJNG.

Las zonas en conflicto son: Pedregal de Santa Julia, Obrera, Fundadores, Cumbres de Juárez, Loma Bonita y Guadalajara. Al cierre de edición, se registran 175 víctimas mortales en 2018.

 

Se estima que el 2018 cierre con 2 mil 500 homicidios

DELEGACIÓN CENTRO

En lo que va del año, contabiliza 215 víctimas. Esta demarcación es disputada por tres cárteles bajo los mandos de Jorge Alberto Ávila Alvarado “El Chacal” (CAF), contra “El Turbo” (Sinaloa) y “El Aguacate” (Los Aquiles).

Fuentes de Inteligencia mencionan que la Zona Centro es un atractivo turístico, al contar con locales comerciales, bares, hoteles, negocios de comida; aunado a la alta afluencia de personas y constante flujo económico.

Hasta el 1 de noviembre, la Zona Centro se ubica como la quinta delegación con los niveles más altos de incidencia de homicidios La disputa principalmente es entre miembros del grupo de Los Monos (CJNG) y Los Turbos (Sinaloa).

Los Monos tienen de líder a Jorge Alberto Ávila Alvarado “El Chacal”, quien pertenecía anteriormente al grupo de Los Monitos  y asume el liderazgo después que escindieron del CAF para trabajar bajo las órdenes de Jalisco.

MÁQUINAS TRAGAMONEDAS

Datos del Consejo Ciudadano de Organizaciones Independientes, señalan que en 2017 se contabilizaban alrededor de 10 mil máquinas tragamonedas distribuidas en Centro (Zona Norte) y Zona Este. Los “mini casinos” son disfrazados de tiendas de abarrotes, cafés internet o farmacias, y son frecuentados por delincuentes para la distribución de droga. El rubro es controlado por Luis Arturo Cosme Espinoza “El Cosme”, del CAF.

 TIJUANA POR DISTRITOS

De acuerdo al Grupo Coordinación, la zona de guerra entre cárteles se distribuye en cuatro distritos:

Distrito 1.- Mesa de Otay, Sánchez Taboada, Cerro Colorado y parte de la Zona Centro, donde se tiene identificado como zona de operación al grupo o cártel liderado por Alfonso Arteaga García “El Aquiles” y su hermano René, alias “La Rana”. Fuentes confiables señalan que el control del cártel lo lleva este último, cedido por “El Aquiles”.

Los crímenes dolosos se registran en Los Pinos, Presa, Centro y Sánchez Taboada

Desde 2015, este grupo ha estado luchando por el control de la plaza en contra de Los Uriarte, y por otra parte, contra los grupos asociados del CAF y CJNG y/o CTNG.

Su zona de operación es Mesa de Otay, donde hay presencia de narcomenudistas en el resto de las delegaciones mencionadas.

Distrito 2.- Comprende La Presa, Presa Rural y Cerro Colorado. Según entrevistas oficiales y extraoficiales, en esta zona predominan Luis Alberto López Uriarte “El Pájaro”, quien tiene disputa con los hermanos Uriarte y con Los Aquiles, CAF y CTNG.

Distrito 3.- Lo integran Los Pinos, Cerro Colorado, La Presa y Sánchez Taboada. Opera el grupo delictivo encabezado por los hermanos Uriarte -Francisco Javier y José Luis Mendoza Uriarte-, ambos en disputa por el control del narcomenudeo con Los Aquiles, “El Pájaro” y  CAF-CTNG.

Distrito 4.- Abarca Sánchez Taboada, Los Pinos y San Antonio de los Buenos, Playas de Tijuana y  Zona Centro. Operan grupos delictivos asociados (CAF-CTNG-CJNG), en disputada por el control del narcomenudeo con gente de Los Aquiles, del “Pájaro” y de Los Uriarte.

LOS GRUPOS DELICTIVOS QUE DELINQUEN Y VIOLENTAN TIJUANA

Hermanos Arteaga.- Alfonso Arteaga García “El Aquiles” y René Arteaga García “La Rana”. Bajo su mando integran el grupo delictivo: Sergio Arturo Andrade Magallanes “El Checo”, Rodolfo Alberto Moreno Gaeta “El Chaparro”, Edgar Alejandro Simón Delgado “El Chilango” o el “El Chilas”; Roberto Carlos Carbajal Castillo “El Charly” -recluido en el Cereso-. Cristian Adrián Ceciliano Cortés “El Pipián” y Marcos David García Lozada “El Mangue” o “Manguerísimo”.

 

CTNG y CJNG.- Célula liderada por Edgar Alejandro Herrera Pardo “El Caimán”, “El Zame” o “Cabo 8”, bajo sus órdenes  operan: Juan Hernández Quintero “El Juan Tortas”, quien tiene una orden de aprehensión activa por homicidio; Francisco Javier Gómez Hernández o Miguel Ángel Gómez Hernández; Israel Alejandro Vázquez Vázquez “El 50” o “El Goofy”; Giovanni Ruanova Pantiga “El Koreano”, Daniel Misael Murillo Gastélum “El Miclo”, Manuel Santiago Navarro Silva “El Minimí”, los tres últimos, presos en el Centro de Readaptación Social.

 

En la Zona Este del Grupo de Los Cabos, señalan como jefe de sicarios a Rodolfo López Arellano “Solecito” o “El Cabo 30”. Entre los pistoleros figuran: Elix Guadalupe Valdez Alcaraz “El Lupillo”, de 23 años; Carlos Lorenzo Hinojosa Guerrero “El Hacker” o “El Cabo 96”, de 28; Cristian Jonathan López Saenz “El Jona”, de 22; y Ricardo Antonio Álvarez Olivares “El Bebé” o “El Cabo 39”, de 28 años, con orden de aprehensión activa por incumplimiento de las obligaciones familiares.

El Pájaro.- Luis Alberto López Uriarte, hermano de Raydel Rosalío López Uriarte “El Muletas”.

Hermanos Uriarte (Cártel de Sinaloa).- Francisco Javier “Chapito Uriarte” y José Luis Mendoza Uriarte “Güero Chompas”, encargado de narcomenudeo en Sánchez Taboada; José Loreto Capoeman Rivera “El Versi”, operador financiero (nómina); Rogelio Sebastián Osuna Leyva “El Wara” o “El Jerson”, líder de sicarios y cobro de piso; Luis Alberto García Meza “El Güicho” y Rubén Manuel Ríos Hernández “El Niño”, quien tiene una orden de aprehensión por robo con violencia y narcomenudeo. Además de Christian Israel Jordán Salazar “El Travieso” y Ramón Daniel Orozco Rodríguez “El Junior”.

CAF.- De acuerdo a fuentes de Inteligencia, el Cártel Arellano Félix conserva su propia estructura y sólo comparte ciertas zonas de Tijuana para que operen los cárteles Jalisco y Tijuana Nueva Generación.

Acorde con las autoridades, el CAF es liderado por Pablo Edwin Huerta Nuño “El Flaco”, cuya célula criminal es integrada por Luis Roberto Toscano Torres “El Monito” o “Luiyi”; Guillermo González Camarillo “El Pelón”; Alberto Ávila Alvarado “El Chacal”; así como Ladislao Antonio, Roberto Carlos y Marcos Rafael (asesinado), los tres, de apellidos Toscano Rodríguez.

TRASIEGO DE DROGA Y DISTRIBUCIÓN INTERNA

“Narcotráfico sí hay, y sí hay violencia derivada por narcotráfico. No podemos decir que el negocio de estos líderes de cártel sea la venta de droga al menudeo. No es negocio. Tienen una estructura criminal grande, que dedicarse a vender dosis de droga les saldría muy caro”, resumió una fuente consultada, para luego plantear:

“¿Cuál es la principal circunstancia de que Tijuana sea una ciudad violenta? La respuesta es que hay presencia de estructuras criminales violentas que se dedican al trasiego de droga en grandes cantidades. Tijuana es una de las tres principales plazas, hay una estructura bien armada desde protección de autoridades, hasta método efectivo de cruce de drogas como los túneles y el cruce por garitas en vehículos de doble fondo”.

La Policía Estatal Preventiva registra un incremento en el número de homicidios dolosos y lo atribuye principalmente a la disputa que mantienen cárteles de droga acentuados en Baja California, los cuales mantienen una lucha por el control de la plaza para la distribución y venta de droga.

“La dinámica de trabajo por parte de los cárteles, que anteriormente centraban su actividad al trasiego de droga, ahora buscan la distribución interna con fines de narcomenudeo en calle, siendo un negocio redituable para ellos por el alto consumo de drogas que se tiene a nivel local, lo que repercute también en el incremento de los índices delictivos”, remató.

La pugna iniciada por el CJNG contra Sinaloa se suscita principalmente por el control de las delegaciones Sánchez Taboada, La Presa, Los Pinos, La Presa Rural y Zona Centro, descartando la demarcación San Antonio de los Buenos.

“La situación ha derivado ejecuciones constantes y una guerra sin cuartel, debido a que en estas delegaciones el índice poblacional es mayor y representa un mercado atractivo para el narcomenudeo de drogas”, se informó.

Para concluir, el consultado expuso que a partir de 2015, el CJNG inició un reclutamiento de líderes en activo pertenecientes a grupos contrarios, a manera de aprovechar su posicionamiento y control de zonas, además de realizar la ejecución de mandos de nivel medio para debilitar las células que operaban para otros cárteles, lo que ha llevado a un incremento en casos de homicidios por ajustes de cuentas, o cambios en estructuras de narcomenudeo.

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