“El humor negro, para lidiar con el dolor”: El Fisgón

Fotos: Ramón T. Blanco Villalón
 
Cultura Miércoles, 28 Marzo, 2018 12:00 PM

El Centro Cultural Tijuana exhibe la exposición “¿Actuamos como caballeros o como lo que somos? El humor en el cine mexicano”, bajo la curaduría de Rafael Barajas. “El humor negro cumple una función afectiva muy importante: el humor negro es uno de los pocos recursos que tenemos para enfrentarnos al dolor”, expresó “El Fisgón” a ZETA

El humor mexicano también puede apreciarse en el cine nacional. Es precisamente en la exposición “¿Actuamos como caballeros o como lo que somos? El humor en el cine mexicano”, donde converge la historia de la picardía mexicana.

Inaugurada el viernes 23 de marzo en la Sala 2 de El Cubo del Centro Cultural Tijuana (CECUT), la excelsa muestra fue disfrutada por chicos y grandes que a carcajadas veían fragmentos de películas cómicas de mediados del Siglo XX, de Mario Moreno “Cantinflas”, Germán Valdez “Tin Tan” o Joaquín Pardavé; además de fotografías en blanco y negro de personajes de aquella época.

Por supuesto, todo un agasajo resultan también los artísticos carteles originales de célebres caricaturistas como Ernesto García Cabral, entre otros moneros, donde se anunciaban las películas; hasta las memorables indumentarias que en su momento portaban “Cantinflas” o “Tin Tan” pueden apreciarse en la imperdible exhibición.

Obviamente, tanto la muestra como el humor mexicano, tienen sus orígenes, mismos que contó a ZETA Rafael Barajas “El Fisgón”, curador de la exhibición.

 

LA INVESTIGACIÓN O DEL CIRCO AL CINE

Cabe recordar que “¿Actuamos como caballeros o como lo que somos? El humor en el cine mexicano” fue inaugurada en mayo de 2016 en la Galería de la Cineteca Nacional en Ciudad de México, con la participación de Rafael Tovar y de Teresa, entonces presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Arte (Conaculta), quien cobijó el proyecto que un día de 2013 le presentaron César Costa y Edmundo González, pero que tocó investigar a Rafael Barajas “El Fisgón”.

“Esta exposición parte de una iniciativa que tuvieran César Costa y Edmundo González Llaca, querían hacer un Museo del Humor, entonces ellos fueron primero con Rafael Tovar y de Teresa y se lo plantearon, él les hizo la contrapropuesta de hacer una exposición sobre el humor en el cine mexicano, y los puso en contacto con Alejandro Pelayo, director de la Cineteca Nacional; entonces me hablaron a mí para hacer la curaduría de la exposición”.

Así que Rafael Barajas Durán, caricaturista de La Jornada y El Chamuco, contó a ZETA cómo fue el proceso de investigación, que duró de 2013 a 2016, sobre el humor en el cine mexicano, indagación en la que se sustenta la muestra:

“Fue una investigación de más de tres años, una investigación histórica de muy largo aliento que pretende, entre otras cosas, encontrar no solamente de dónde viene o la historia de cada cómico, sino de entender de dónde viene la cultura del humor que está plasmada en el cine nacional”.

Aunque el resultado está en la exposición que el público no puede perderse, ¿cuáles fueron los hallazgos que encontraste durante la búsqueda?

“En la investigación encontramos toda una serie de elementos que son increíbles, que tienen que ver con cómo el cine nacional viene de una variedad enorme de tradiciones; es decir, uno pensaría de cierto modo: ‘bueno, Cantinflas viene de las carpas’, eso es muy sabido, las tradiciones están como muy establecidas, pero no es así.

“En la investigación una de las cosas que salieron a flote es la enorme importancia que ha tenido para la cultura del humor mexicano, por ejemplo, la cultura del circo; es decir, el primer gran ídolo cómico de la nación mexicana fue sin lugar a dudas un payaso de circo, que era un payaso inglés que hizo carrera aquí en México, que se llamaba Ricardo Bell (Richard Bell).

“Bell era una figura nacional, no solo se le conocía en la Ciudad de México, sino que hacía giras por toda la nación, tenía una fama extraordinaria y una popularidad increíble, tanto que en una ocasión vino el canciller de Estados Unidos a nuestro país y Porfirio Díaz tuvo el tino de llevarlo a ver al payaso Bell; al final de la función le dijo el canciller: ‘Mire, si en México hubiera elecciones libres, el Presidente sería Ricardo Bell’; ¡era popularísimo!

“Si tú revisas la historia de la comicidad mexicana y dices: ‘bueno, Cantinflas viene de las carpas’, sí, pero las carpas vienen en gran medida del circo, de hecho una carpa es como un circo disminuido, es un circo en tiempos de crisis.

“Prácticamente todos los grandes cómicos del cine mudo venían del circo: Chaplin venía del circo; Harold Lloyd venía de diversiones similares, en fin, y uno pensaría que esta tradición no llegó a México, y no es así; es decir, si revisas el trabajo de ‘Cantinflas’ te vas a dar cuenta que ‘Cantinflas’ viene en buena medida de una tradición circense; de hecho hay  una película de ‘Cantinflas’ que está dedicada al circo, se llama ‘El circo’(1943), entonces es increíble ver en esa película a ‘Cantinflas’ haciendo actos de circo. Esa tradición que viene del Siglo XIX, pasa claramente por el cine mexicano y está en el cine mexicano en varias películas.

“En la investigación salió también que otro gran cómico del cine nacional, Joaquín Pardavé, viene de una tradición muy probada, muy clásica, del teatro mexicano del Siglo XIX, que es el teatro de zarzuela; de hecho, él es hijo de una artista cómica y un tenor cómico, entonces imagínate si no va a venir de esa tradición, es decir, está clarísimo; es muy impresionante porque si revisas el trabajo de Pardavé, te das cuenta que ahí está toda esa tradición que tiene además un peso enorme en su trayectoria.

“Todo eso forma parte de la investigación que hicimos para montar la exposición y la verdad creo que es uno de los trabajos más disfrutables que he tenido en mi vida, porque se trataba de ver películas divertidas que te gustaban; entonces, es una exposición hecha con mucho cariño y que me ayudó muchísimo a hacer la investigación, me divertí mucho haciéndola; toda la investigación es sin lugar a dudas la columna vertebral de la exposición”, compartió “El Fisgón”.

 

LAS PIEZAS FUNDAMENTALES DEL HUMOR EN EL CINE MEXICANO

Mientras el público puede detenerse por momentos para reír con algunos fragmentos de películas cómicas en blanco y negro de personajes como Mario Moreno “Cantinflas”, Germán Valdez “Tin Tan”, Adalberto Martínez “Resortes” o Joaquín Pardavé, por las anchurosas paredes de la Sala 2 de El Cubo también están dispuestos los famosos carteles que anunciaban las películas, hechos por caricaturistas como Ernesto García Cabral, por citar alguno.

“El guion museográfico está organizado a partir de la investigación, ésa es una obligación; es decir, el guion museográfico básicamente hace referencia a la investigación”, resaltó para empezar Rafael Barajas “El Fisgón”.

¿De dónde proviene el material de la exposición?

“Mucho del material que está en la exposición es material que de hecho yo compré para poder hacer la exhibición, porque había una cantidad enorme de piezas que no teníamos cómo conseguir y que eran realmente importantes para la exhibición; estuvimos buscando carteles, fotografías autografiadas, hay mucho material que no se había juntado, que no se había visto y también, lo que es cierto, revisamos un montón de colecciones particulares para poder reunir los materiales. Por ejemplo, nos ayudó muchísimo el taller de García Cabral, tenemos una cantidad enorme de carteles de Ernesto García Cabral que reunimos para la exposición.

“Carlos Monsiváis era cinéfilo, él reunía estos materiales de forma natural (actualmente acervo del Museo del Estanquillo), él veía estas cosas y enloquecía, padrísimas, se divertía; entonces, de ahí viene en gran medida el acervo.

“Es un acervo bien complejo porque hemos reunido materiales de un montón de colecciones; por supuesto, hay materiales del acervo de Carlos Monsiváis, del acervo del Museo Culturas Populares; el grueso de las fotos fijas viene de las colecciones de la Cineteca, que son muy ricas.

Aunque en la Galería de la Cineteca Nacional fueron exhibidas más de 700 piezas, en El Cubo no se expone la muestra en su totalidad, pero eso sí, narra a cabalidad la historia del humor en el cine mexicano.

“Aquí (en El Cubo) tuvimos que hacer una fuerte recuraduría porque no nos cabía el material, el espacio disponible es mucho menor pero hicimos un esfuerzo enorme para contar la historia y contarla bien en el espacio que teníamos; de hecho sí creo que la narrativa de la exposición no sufre, es decir, lo que queríamos contar ahí está.

“No es la totalidad de las más de 700 piezas, pero es un porcentaje alto; e independientemente de todo yo creo que están las piezas fundamentales del humor en el cine mexicano, las que de plano no podía faltar, están todas las piezas que nos permiten contar la historia”.

 

“PARA ENFRENTARNOS AL DOLOR”

Para hablar del humor en el cine mexicano, “El Fisgón” evoca una escena de la película “A toda máquina”, dirigida por Ismael Rodríguez en 1951, con la actuación de Pedro Infante y Luis Aguilar:

“Hay una escena de ‘A toda máquina’ en la que Pedro Infante está hablando con Luis Aguilar, se acaban de pelear, se entremataron los dos; de repente se ríe Pedro Infante y da un grito de dolor, le dice el paramédico: ‘oiga, ¿le duele?’, y dice ‘solamente cuando me río’; entonces Luis Aguilar le dice, ‘entonces le voy a contar unos chistes’”.

— “El cine mexicano recoge la tradición del humor negro nacional y muchas películas incluyen escenas que buscan hacer reír a partir de las situaciones más siniestras”, se lee en la ficha curatorial. ¿Cuál es la función del humor negro ante estas “situaciones más siniestras”?, como el asesinato, el secuestro, las catástrofes, las plagas, el genocidio, la guerra, la tortura…

“El humor negro cumple una función afectiva muy importante: el humor negro es uno de los pocos recursos que tenemos para enfrentarnos al dolor, de las pocas salidas sanas que tenemos para enfrentarnos al dolor; entonces, cada vez que hay una tragedia la gente, con frecuencia, hace chistes, no es que sea insensible al dolor, es todo lo contrario: el humor negro es un mecanismo para lidiar con el dolor, esto lo dice claramente Freud, es decir, hay situaciones de extrema situación que solo se resuelven mediante la violencia, el sexo o el humor; y bueno, el humor sirve muchísimo para eso”.

En alguna parte de la ficha curatorial narras que el origen del humor mexicano se remonta incluso a la literatura picaresca del Siglo de Oro, luego en el mundo novohispano citas a Juan Ruiz de Alarcón y Sor Juana Inés de la Cruz. ¿Podrías abundar en el origen del humor negro en México?

“Claro, los personajes más ricos, los cómicos más eficaces, las tradiciones más importantes del humor negro mexicano sin lugar a dudas corresponden a las tradiciones humorísticas más ricas y más viejas. Por ejemplo, ‘Cantinflas’ es un personaje arquetípico, es el parlanchín dislálico que no puede parar de decir cosas, es un personaje que viene entre otras cosas de la picaresca española y que además tiene una tradición muy importante en México y que pasa por ‘El periquillo sarniento’ (José Joaquín Fernández de Lizardi, 1816); es decir, detrás del personaje de ‘Cantinflas’ hay muchísima cultura.

“De hecho, Sor Juana Inés de la Cruz tiene un poema que prácticamente te describe a un tipo que habla como ‘Cantinflas’, dice: ‘Si coges la parola, no hay urraca / que así la gorja de mal año saque; / y con tronidos, más que un triquitraque, / a todo el mundo aturdes cual matraca. / Este bullicio todo lo trabuca / este embeleso todo lo embeleca…’.

“Es muy impresionante porque si te das cuenta ‘Cantinflas’ viene de una tradición riquísima; si ‘Cantinflas’ lo sabía o no, él viene de esta tradición. Si no lo sabía, si no lo tenía claro, si no lo tenía consciente, pues venía de esta tradición; es una de las cosas que encontramos en la investigación, que yo creo que enriquece la exposición.

“El humor negro existía antes de que se inventara la literatura picaresca, es decir, la literatura picaresca no es necesariamente una tradición de humor negro; la literatura picaresca es una tradición que viene del Siglo de Oro español, que está muy ligada al costumbrismo; por ejemplo, el personaje dislálico de ‘Cantinflas’ claramente viene de lo que fue tanto ‘El Buscón’ de Quevedo como ‘Sancho Panza’ del Quijote, es una tradición riquísima la que estamos recogiendo aquí”.

¿Cómo se conservó el humor en la Nueva España? Del Siglo XVI al XIX, antes del cine mexicano, en alguna parte de las fichas curatoriales de la exposición mencionas las pastorelas navideñas…

“Claro, una de las traiciones teatrales importantes mexicanas son las pastorelas; en la Colonia se produjeron creadores de comedias muy importantes, no hay que olvidar que Juan Ruiz de Alarcón es mexicano; Sor Juana hizo además una comedia extraordinaria que se llama ‘Los empeños de una casa’. Es curioso, pero estas obras, que son extraordinarias, se montaron muy poco en estas tierras, ésa es una cosa increíble.

“La gran tradición de la comedia novohispana está en las pastorelas, no está en otra parte, es una tradición riquísima, es una tradición que sigue viva aún hoy en el cine nacional; hace poco se filmó una película que se llama ‘Pastorela’ (2011), de Emilio Portes; Luis Buñuel, cuando filma ‘Subida al cielo’ (1951), se echa una escena de pastorela que es increíble, eso no te lo explicas sin la enorme tradición teatral que implicaba el teatro de pastorela que viene de la Colonia”.

 

“HAY UNA SERIE DE PELÍCULAS QUE LLEGABAN A SER TAQUILLERAS POR EL CARTEL”

Para anunciar las películas de mediados del Siglo XX, los carteles que se exhiben en la muestra eran en sí mismos obras de arte de célebres caricaturistas como Juan Bustillo Oro (“Ahí está el detalle”, 1940), Carlos Toussaint (“Cantinflas y su prima”, 1940), Ernesto García Cabral (“Simbad el mareado”, 1950), Miguel M. Delgado (“El extra”, 1962), Manuel de la Pedroza (“Loco por ellas”, 1965), por citar solo algunos.

¿Qué papel jugó la caricatura en los carteles de los anuncios de las películas?

“Hay una cosa que no hay que olvidar: la industria del cine nacional tiene una eclosión impresionante: se funda en el Siglo XX y se echa a andar a partir de unas cuantas películas notables, como la comedia ‘Allá en el rancho grande’ (Fernando de Fuentes, 1936), lo que era el Hollywood mexicano que congregó un montón de talentos.

“Pero no solamente directores y actores que venían tanto del circo como del mundo del espectáculo, de las canciones, de la ópera, el teatro, la zarzuela, sino que también necesitaban escenógrafos, publicistas, y entre otras cosas reclutan a caricaturistas.

“Ernesto García Cabral era un súper talento, era un tipo increíblemente talentoso y fue uno de los pilares de lo que es la industria publicitaria del cine nacional; muchos carteles de Cabral son mucho mejores que las películas que anuncia.

“De repente te topas que hay una serie de películas que llegaban a ser taquilleras por el cartel, y en ese sentido el trabajo de Cabral en el cine mexicano fue muy importante. Las portadas de los folletines de José Guadalupe Posada se vendían en la calle, eran bien bonitas, bellísimas, tienen mucho chiste”.

Por último, ¿por qué se dejaron de usar los carteles artísticos que anunciaban las películas?

“Porque cambió la industria del cine nacional, es decir, la industria de hoy es muy distinta a la que teníamos hace 30 años; las salas cambiaron, cambió todo; ¡cómo no iba a cambiar la forma de anunciarse!”.

Finalmente, para apreciar la exposición, durante Semana Santa El Cubo estará abierto al público en general en horario regular.

Después de la Semana Mayor, durante abril, mayo y parte de junio, la galería estará abierta de martes a domingo, de 10:00 am a 7:00 pm, con diversos costos de entrada; los domingos el acceso a El Cubo es libre.

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