“Yo construyo la historia a base de la vida privada de gente normal”: Almudena Grandes

Fotos: Enrique Mendoza Hernández
 
Cultura Lunes, 15 Enero, 2018 12:15 PM

La escritora española entregó al sello Tusquets “Los pacientes del doctor García”, la cuarta novela histórica de la saga “Episodios de una guerra interminable”. “Yo sigo la lección de Benito Pérez Galdós, que nos enseñó a contar la historia desde abajo, y mis protagonistas son gente normal”, expresó la narradora a ZETA

Una saga fundamental de novela histórica sobre la Guerra Civil española y la posterior dictadura de Francisco Franco, es la que propone la narradora Almudena Grandes en la serie “Episodios de una guerra interminable”.

Tras la publicación de “Inés y la alegría” (Tusquets, 2010), “El lector de Julio Verne” (Tusquets, 2012) y “Las tres bodas de Manolita” (Tusquets, 2014), la escritora española entregó “Los pacientes del doctor García” (Tusquets, 2017), cuarta parte de seis que integran la colección.

En entrevista con ZETA, Almudena Grandes (Madrid, 1960) contó cómo la vida privada de gente común, resistentes o sobrevivientes de la dictadura militar de Franco, poblaron su mente hasta desembocar en las historias personales de “Episodios de una guerra interminable”; recordó que todo empezó en 2002, cuando estaba escribiendo “El corazón helado” (Tusquets, 2007):

“Tuve una especie de visión de que podía escribir seis novelas, realmente esas historias yo no las fui buscando, me encontraron a mí; esto viene de hace muchos años, desde el año 2002 viene todo esto. Cuando yo empecé a escribir ‘El corazón helado’ pensaba que con lo que yo sabía de la Guerra Civil era suficiente, pero descubrí con estupor que en realidad yo no sabía nada, o sea que sabía una colección de lugares comunes que eran un poco como la versión oficial, pero no sabía nada de lo que yo creía; y en ese momento me enganché a la historia contemporánea de mi país”.

Cuando Almudena Grandes empezó a investigar y leer sobre la Guerra Civil española y la posterior dictadura militar, tenía ya tantas historias e ideas que por supuesto no cabían en “El corazón helado”:

“En ‘El corazón helado’ yo cuento la historia de la segunda generación del exilio, entonces hubo una serie de historias que vinieron a mí, que yo no sabía qué hacer con ellas, porque en ‘El corazón helado’ no cabían; las fui coleccionando porque eran historias que me prometían cosas, me prometían novelas.

“Entonces, bueno, pues esas historias que me fueron gustando las fui guardando, las fui apuntando en un cuaderno y realmente no sabía muy bien qué hacer con ellas; acabé ‘El corazón helado’ y no sabía qué escribir, y luego, un año y medio después, en 2008, de repente yo suelo decir que después de estar un año y medio equivocándome, en un minuto y medio acerté; es decir, que lo que yo tenía que hacer eran novelas, que es lo que sé hacer, y me di cuenta que si ponía esas historias en una mesa idealmente serían seis.

“Había más historias en mi cuaderno, pero yo podía usar unas determinadas para escribir seis novelas que me permitieran ir del año 39 al año 64, y que tuvieran una coherencia cronológica y que todas me permitieran contar la historia que yo quería contar, que era la de los resistentes, la de los vencidos que dijeron que no; entonces, puse manos a la obra”.

Foto: Cortesía

UNA GUERRA INTERMINABLE

Las novelas de “Episodios de una guerra interminable” han sido todo un éxito en el mundo hispanoparlante, incluso cabe destacar que “Inés y la alegría”, la primera de la saga, mereció el Premio de la Crítica de Madrid, Premio Iberoamericano de Novela “Elena Poniatowska” y Premio “Sor Juana Inés de la Cruz”; la segunda, “El lector de Julio Verne”, fue elegida por los lectores de El País como el mejor libro del año 2012.

Entonces, luego de entregar la tercera parte, “Las tres bodas de Manolita” (Tusquets, 2014), Almudena Grandes regresa a la saga con la cuarta, “Los pacientes del doctor García”, una intrigante novela de espías con una trama de evasión de criminales de guerra y de jerarcas nazis que operó entre Madrid y Buenos Aires después de la Segunda Guerra Mundial.

¿Por qué la saga se titula “Episodios de una guerra interminable” para sintetizar la Guerra Civil Española y la posterior dictadura?

“Porque estos episodios cuentan 25 años de la posguerra desde el punto de vista de la gente que dijo que no, de los españoles que no se rindieron, que después de la Guerra Civil perdieron la guerra, pero siguieron luchando a su manera; digamos, hay novelas que tratan de la resistencia armada, de resistencia política, o sea, hay muchas formas distintas de resistir, pero estas historias son de resistencia contra la dictadura.

“Para mis protagonistas, la Guerra Civil no se termina en el 39; es una guerra interminable porque es la historia de los españoles para los que la paz no llegó nunca, para los que la paz no llegó hasta que la dictadura se fue, los que siguieron luchando; o sea, todos los protagonistas de mis novelas, son españoles que siguen luchando contra la dictadura, con todos los medios a su alcance. Algunos con algunas armas, otros con otras armas, y para ellos la guerra no termina hasta que España vuelve a ser una democracia; yo no quiero sugerir que la guerra llega hasta nuestros días, llega hasta el final de la dictadura para los protagonistas”.

 

“UN EQUILIBRIO ENTRE LA LIBERTAD Y LA LEALTAD A LA VERDAD”

En “Episodios de una guerra interminable” es posible conocer y entender la Guerra Civil española y el franquismo más allá de la escueta versión oficial; en todo caso, la excelsa narrativa de Almudena logra un equilibrio entre ficción y no ficción.

¿Por qué es importante la investigación para Almudena Grandes como punto de partida para la creación literaria?

“Bueno, en otras ocasiones no lo ha sido; lo que pasa es que yo no necesito apoyarme en la realidad para fabular, es decir, este proyecto es una novedad en mi carrera, yo siempre he fabulado sin necesidad de apoyarme en la no ficción; sin embargo, en este proyecto concreto yo creo que para poder escribir novelas como éstas es fundamental encontrar un equilibrio entre la libertad y la lealtad a la verdad, o sea, yo me tengo que sentir libre porque un escritor tiene que ser siempre libre respecto al ámbito de lo que crea, porque si no se siente libre, pues es imposible que produzca una obra de calidad, ¿no? O sea, esa libertad es incontestable, pero cuando te basas en hechos reales hay que saber compaginar esa libertad con una dosis de lealtad de lo que ha ocurrido de verdad.

“Y no digo fidelidad porque no hace falta que llueva el día que llovió, ni hace falta que sean 300 los que fueron 300, ¿no? Se trata más bien de no tergiversar la realidad, de no manipular la historia para que lo que era blanco no sea negro, y para eso hace falta investigar mucho, porque para mí es muy importante que la novela sea buena, pero también es importante que la novela sea verdadera, que no se pueda rebatir el elemento verdadero que tiene la novela; entonces para eso es muy importante documentar”.

 

 

“CONTAR LA HISTORIA DESDE ABAJO”

Los personajes comunes y corrientes que desde su vida privada Almudena Grandes recrea en la Guerra Civil española y el franquismo, caracterizan las novelas que integran la saga “Episodios de una guerra interminable”.

Más allá de los datos históricos contenidos en “Los pacientes del doctor García”, ¿qué es realidad y qué es ficción, considerando los personajes cotidianos que deambulan por la saga?

“Bueno, en esta novela, como en todas las novelas de la serie, hay una parte que es no ficción, es como historia; aquí la historia está muy repartida en todo el libro, hay otros capítulos muy cortitos que están escritos en presente y tienen una escritura distinta a los demás, que lo que cuentan son datos rigurosamente reales; en esta historia, esos capitulitos yo me imagino que hacia la mitad del libro a lo mejor el lector no sabe por qué he puesto ésos y no otros, pero yo confió que al final de la novela dibujen como una especie de historia alternativa de la realidad que justifica la historia de ficción.

“Yo lo he hecho así porque esta novela de entrada tenía un problema, y es que la historia que cuento, aunque sea verdad, entra en conflicto directamente con las películas de Hollywood y todas las novelas de nazis que hemos leído todos; o sea, ésta es una novela en la que los nazis escapan felizmente, sobreviven y se hacen millonarios, porque hay un país (España) que les protege ahí, luego hay otro país, en Argentina, les protegen, yo me di cuenta que eso iba a resultar muy raro a lo mejor al lector, por eso opté por meter estos trozos de no ficción repartidos en el libro.

“Pero luego hay muchos personajes reales y muchos datos imbricados en la historia de ficción; Clara Stauffer, por ejemplo, es un personaje real, pero yo la trato como si fuera un personaje de ficción; Juan Negrín es un personaje real, el presidente del gobierno de la República, pero yo lo trato como si fuera un personaje de ficción; esto es un juego arriesgado, pero yo no podría escribir estas novelas si no lo hiciera, y yo lo que sí tengo muy claro es que para escribir una novela basada en un hecho histórico como hago yo, hay que alcanzar un equilibrio prácticamente perfecto entre la libertad y la lealtad; la libertad creadora es irrenunciable y es fundamental. Si un creador no se siente libre, el resultado de su trabajo no va a merecer la pena, pero cuando tú te basas en un hecho histórico real, tienes que ser leal con la verdad.

“Y fíjate que digo leal y no digo fiel, porque si a mí me interesa que el 24 de abril del 53 llueva, va a llover, me da igual que alguien me diga que ese día hizo sol; pero lo que no se puede hacer, creo yo, es llevar a un personaje verdadero, auténtico, a un lugar al que él nunca habría ido o hacerlo decir cosas que él nunca habría dicho; o sea, yo creo que la norma de la literatura es la verosimilitud, y la clave de la lealtad es la verosimilitud. Evidentemente Clara Stauffer es un personaje real y yo lo uso como si fuera un personaje de ficción; evidentemente Juan Negrín es un personaje real, yo lo utilizo como personaje de ficción”.

Por último, Almudena Grandes confesó que sigue la tradición de Benito Pérez Galdós, una de sus grandes influencias literarias, al narrar la historia “desde abajo”:

“A mí me dicen ‘Tus novelas no parecen novelas históricas, no son novelas históricas’, me lo dicen porque en las novelas históricas normalmente los protagonistas son los de arriba, los reyes, las reinas, pero yo sigo la lección de Benito Pérez Galdós, que nos enseñó a contar la historia desde abajo, y mis protagonistas son gente normal; y yo construyo la historia a base de la vida privada de gente normal. A mí me parece que eso es un registro tan bueno como cualquier otro para contar la historia”.

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