En riesgo de colapsar 222 kilómetros de drenaje

Fotos: Eduardo Villa
 
Edición Impresa Lunes, 18 Septiembre, 2017 12:00 PM

El antiguo sistema de drenaje, la falta de recursos para infraestructura y el desconocimiento de responsabilidades en el mantenimiento de pluviales, provocaron una crisis en el sistema de manejo de aguas en Mexicali, que culmina en colapso de tuberías y hasta socavones de varios metros como los que se registraron en años anteriores

De los más de 906 mil metros de líneas de drenaje pluvial que reciben las descargas de aguas en Mexicali, alrededor del 60 por ciento se encuentra obsoleta y 222 kilómetros podría presentar colapsos, lo que genera preocupación en el organismo del agua que, rebasado económicamente por el problema, intenta sostener el sistema de aguas de la mejor manera.

Además de los conocidos socavones que se pueden generar en diversos puntos de la ciudad, la falta de mantenimiento en conexiones subterráneas provoca caos en gran parte de la zona urbana, sobre todo en aquellas donde hay saturación de descargas.

Ante ello, el director de la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Mexicali (CESPM), Francisco Javier Paredes, señaló que hay acciones que pueden concretarse para mejorar el trabajo de la dependencia, que va desde los proyectos de Asociaciones Público-Privadas (APPs) hasta el incremento al monto del precio del agua, estimado en por lo menos un 36%.

 

Sobrepasados por los colapsos

Desde 2013 se han reportado 31 colapsos en la red pluvial de la ciudad, de los cuales acudieron a reparar un total de 23, dejando ocho pendientes que aún representan un riesgo para el organismo operador y para la ciudadanía.

La mala noticia es que para solventar estas zonas pendientes requerirían mil 100 millones de pesos, que no disponen, y aunque tienen 51 proyectos definidos para solucionar el problema, aún no hay certeza de dónde puede obtenerse este recurso.

Eso sería necesario para reparar los tramos que urgen, pero para rectificar toda la red cuyo rezago es del 60%, necesitan 4 mil millones de pesos, es decir, casi el 4% del presupuesto anual de Baja California.

Ante este grave padecimiento, la CESPM solo ha tomado aspirinas, pues creó un fideicomiso donde se resguarda el 5 por ciento del pago por consumo, con el objetivo de direccionarlo a la rehabilitación o reconstrucción de tuberías afectadas, pero anualmente solo resguardan a lo mucho 20 millones de pesos, que sirven para poco en realidad.

“Las obras de este tipo son muy caras”, comentó el ingeniero Pedro Magaña, jefe del Departamento de Proyectos de la CESPM, quien agregó que según sus estimaciones, en 13 años podrían solucionar el rezago en el mantenimiento, si percibieran un total de 150 millones de pesos anuales.

Para comprender la gravedad del tema, el punto más crítico se encuentra en la colonia Hidalgo y requiere la renovación de un kilómetro de tubería para pluvial, pero actualmente no existe rescate financiero para atender este problema.

Además de ellos existe otro punto de atención urgente en la colonia Aurora, dos más en la Baja California y otro en Cuauhtémoc Norte, donde se ubica el Dren 134. Este último tiene historial de hundimientos y desde la pasada administración se había considerado un foco rojo.

Para empeorar el panorama, el drenaje doméstico también presenta severas fallas en diversos puntos y existen otros 30 puntos de riesgo que podrían generar daños en un futuro inmediato.

Pese a estas adversidades, Paredes aseveró que con ahorros y apoyos del sector empresarial han logrado obtener recursos para atender algunas problemáticas. De hecho, esta semana comenzaron los trabajos en calzada Anáhuac, a la altura de Río Nuevo, uno de los sitios con más problemas de hundimientos, encharcamientos e inundaciones en Mexicali.

La situación es tan grave que en varias de estas zonas se ha impedido el ingreso de maquinaria especial de reciclaje de asfalto, debido a que podría provocar hundimientos, según el titular de la institución.

 

Tuberías viejas

El 60% de Mexicali cuenta con drenaje pluvial que desemboca en diversos puntos. De esto, seis de cada 10 kilómetros es considerado obsoleto debido a que se excedió su vida útil.

“Antes casi todo era concreto o fierro y de manera que esas tuberías de concreto en esos años cumplen su vida útil de 30, 40 o 50 años. Por ejemplo tenemos una tubería de agua potable que nos falló la otra vez, tiene más de 50 años, es muy vieja”.

Comentó que hay instalaciones que datan de los años setenta, cuando el crecimiento de la ciudad fue exponencial y se requirió una gran infraestructura para sacar adelante las necesidades de la ciudadanía en diversos temas, incluyendo el drenaje.

Paredes señaló que este tipo de construcciones fue realizada con tuberías de concreto de última generación en ese entonces, pero nunca se les brindó servicio de mantenimiento, sólo reparaciones por daños concretos.

“Me tocó ver impresionante, sacan un tubo de concreto y era un todo quebrado con raíces de árboles, y tapado con un bloque de barro, no operaba ese tramo. Ese fue en la Baja California, recién yo había llegado ahí y así muchos porque se acumula la basura, el lodo, la tierra, se seca y ahí queda tapado”.

Las deficiencias de este tipo de tubos es que no soportan de la misma forma las aguas residuales y diversos materiales o basura, lo que genera aún más afectaciones y reduce su vida útil.

En años anteriores, en Mexicali se registraron varios socavones, uno de ellos a un costado de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), mientras que el otro apareció en la Calzada Anáhuac, una de las más transitadas de la localidad. En ambos casos provocó accidentes vehiculares, pero por fortuna no cobraron vidas.

Los agujeros de entre cuatro y cinco metros de diámetro fueron tuberías colapsadas por diversos factores, pero en ambos la coincidencia fue que ambas zonas presentaban un desgaste considerable y existía una falta de mantenimiento en la zona.

Para el ingeniero civil Omar Negrete Zárate, quien labora en Calexico, California, los socavones se generan por diversos factores que van desde una mala calidad en la obra, el tipo de material, una mala compactación del terreno, el constante cruce de automóviles o el vencimiento de la base donde se encuentra la tubería.

Comentó que para que se dé un colapso de grandes proporciones tendría que haber poco monitoreo en los sistemas hidráulicos de una ciudad, además de la falta de mantenimiento y un constante uso y carga en la parte superior.

Actualmente las tuberías son fabricadas con plástico, debido a que su duración es mucho mayor y mantienen una resistencia a las aguas residuales, que son más “duras”, pero esto solo ha podido instalarse en las zonas “jóvenes” de Mexicali.

 

No nos corresponde: CESPM

Aunque históricamente el tema del drenaje pluvial se asocia a la CESPM, Francisco Javier Paredes afirmó que en ninguna Ley o reglamento se les responsabiliza por su mantenimiento. Sin embargo, han tenido que intervenir para solucionar algunos problemas.

El titular de la paraestatal aseveró que las desarrolladoras se encargan de la interconexión del sistema y, tras obtener todos los requisitos municipales y estatales, la CESPM da el visto bueno para la conexión con la red pública.

Sin embargo, del mantenimiento y limpieza del drenaje pluvial nadie tiene responsabilidades específicas en Mexicali, y al no disponer de recursos para ello, la CESPM decide no intervenir y limitarse a reparar daños.

“En Tijuana los ayuntamientos hacen esto (limpieza y mantenimiento), pero Mexicali no”. Paredes dijo desconocer los motivos de esta situación, pero consideró que debe clarificarse, además de invertir una fuerte suma de dinero para su solución, una de ellas es la construcción y rehabilitación por medio de APPs.

Ante la falta de infraestructura, han tenido que utilizar los drenes agrícolas en desuso para descargas el agua de diversos fraccionamientos, como una medida para solventar la falta soluciones hasta el momento.

 

El eterno caos por las lluvias

La semana pasada, Mexicali se volvió un verdadero caos por las lluvias. Como cada vez que una sorpresiva tromba azota la ciudad, comunidades como El Vidrio, Agualeguas, las localizadas al poniente de la ciudad y prácticamente todo González Ortega, se vuelven de tránsito complicado debido a los encharcamientos.

El ingeniero Pedro Magaña dice que esto se debe a las enormes cantidades de basura, barro y escombro que se localizan en las tuberías y bocas de tormenta instaladas en las vialidades de Mexicali.

Un porcentaje muy grande se encuentra completamente tapado, lo que impide el flujo del agua.

 

“Drenaje pluvial hay, el problema es la tierra y la basura”

Los encharcamientos provocan que la ciudadanía se desespere y abra las alcantarillas para que el agua encuentre un nuevo cauce. Sin embargo, esto solo provoca que aguas contaminadas y duras ingresen a la red y provoquen severos daños. Lo ideal sería conectar directamente a la línea pluvial y que desembocara, pero esto no ocurre.

El director de la CESPM recalcó que una de las de las obras más ambiciosas es la primera etapa del proyecto de APP que pretende entubar el Dren Mexicali, que comienza en la garita nueva y concluye en la Laguna Xochimilco.

Esta obra, que contempla endeudar a la entidad por 15 años, a cambio de entubar y mantener durante este periodo el tramo que abarcaría un tercio de dicho dren y reduciría sustancialmente los encharcamientos en la zona de Palaco, daría una zona de descarga más amplia para hacer frente a las necesidades de la zona.

Por su parte, el ingeniero Negrete dijo que Mexicali y Calexico no tienen mucha diferencia “teóricamente”. Sin embargo, en aquella ciudad se da mantenimiento con mayor frecuencia y existe una conciencia en el tema de la basura y la limpieza del sistema de alcantarillado.

Y es que el Ayuntamiento de Calexico se hace cargo constantemente de la limpieza en las calles, lo que reduciría la basura y la tierra que ingresa en las tuberías.

Agregó que en Mexicali no usan un sistema muy común en Estados Unidos, llamado Retention Basins, que son utilizados para dar tiempo al agua de drenaje pluvial y así evitar desbordamiento del agua sobre las calles.

Negrete adjudicó los problemas también a la falta de acciones apegadas a los planes de desarrollo, pues muchas veces se proyectan obras o servicios y no se percatan si el material o las especificaciones coinciden con las expectativas que se tienen a 30, 40 o 50 años.

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