Las lecciones

Foto: Internet
 
Opinionez viernes, 3 abril, 2020 12:00 PM

A la honorabilidad de médicos o enfermeras

 

La educación y los servicios sanitarios son derechos humanos prioritarios, antes que el mundo invierta más de 800 mil millones de dólares anuales en sus ejércitos. Las gigantescas inversiones en industria militar, en poco sirven para una emergencia de esta dimensión internacional.

¿De qué sirven las bombas nucleares, misiles o portaviones, si no hay suficientes hospitales, camas, ventiladores para respirar, vacunas, instituciones científicas e investigadores para enfrentar situaciones normales, y mucho menos epidemias creadas o fortuitas?

Sería obsceno sacar raja política-ideológica del COVID-19. Las personas que viven al día, muestran el drama de las profundas brechas y desigualdades sociales y económicas de la “democracia” occidental. Quedarse en casa, para millones de trabajadores informales es jaque mate, optando entre la muerte y el durísimo riesgo en la etapa 3. “¿Quién pagará la comida, la renta, una enfermedad…?”, reclama con ira una obrera de la tercera edad.

La lección sanitaria global costará muchas vidas. Lamentable, pero los números de los europeos rebasan la alarma y cualquier cuidado propio no sobra. La administración de Trump estima de 100 hasta 350 mil víctimas por esta pandemia. Serían semanas dolorosas para todos.

Esta crisis de salud -peor que una guerra- dejará, además de la tragedia en la economía, un profundo aprendizaje de interdependencia, cooperación y solidaridad entre los pueblos. Va a requerir que se investigue exhaustivamente si es provocada por la infamia de empresas o gobierno, o un accidente producto del “consumo de humano del murciélago” (poco probable porque es una costumbre milenaria en Asia).

La crisis monstruosa revela que países aparentemente “desarrollados” carecen de un sistema de salud pública institucional, con escudos sanitarios; el caso de EU lo expone, como gigante con pies de barro. La “primera potencia” se encuentra de lo más vulnerable en la capital del mundo, en pleno Nueva York y donde los billetes de Wall Street no curan al más rico.

Qué ironía que los países “poderosos” sufran de víctimas que suman cientos diariamente. No fue detonada la crisis en el mundo de las naciones pobres, marginadas y ajenas de los altos estándares de calidad de vida, educación y salud. Por no decir, sociedades con miseria.

Con esta crisis, es imposible engañar con propaganda y demagogia; se descubre que el sector de salud del Estado y (lucrativa, mas no suficiente) la industria de la salud privada experimenta un atraso moral y material, en instalaciones, médico, especialistas, medicamentos; muy acusado en países “ricos” como EUA. Es genocida en el tercer mundo por estar desvalido ante tal amenaza.

Italia y España son las regiones que más dramáticamente golpea esta pandemia. Por España estamos de luto; los datos de hoy miércoles, indican que fallecieron más de 800 personas por quinto día consecutivo.

En México, la desigualdad entre ricos y pobres contrasta las carencias y miserias de la salud pública, así como la relativa abundancia en la salud privada; un solo hospital general, para muchas ciudades. La UABC aún no genera un Hospital Universitario como en Sinaloa, Jalisco, Puebla o Chihuahua, por ejemplo. China no solo controló la epidemia, sino que está solidarizándose con quien lo necesita.

En ciudades fronterizas, abundan los nosocomios de lujo, orientados a la población norteamericana y su poder adquisitivo, donde un día u horas de hospital cuestan miles de pesos o dólares. El Hospital General de Tijuana, con sus criminales problemas y carencias denunciados por sus médicos, se ha “normalizado” a la sociedad y gobierno… Y médicos residentes con jornadas de 24, 48, 72 o más horas de “atención” a pacientes.

Se desnuda otra contradicción: hay enfermedades crónicas que no terminan de atenderse (pese a su devastadora mortalidad), con estrategias inteligentes como el alcoholismo, drogadicción, el tabaquismo, la obesidad, diabetes, hambre, violencia, etc. Temas de salud física y mental genocidas. Esta realidad no frena la loca carrera de la “modernidad”, y tomar las medidas que se toman en las actuales circunstancias.

 

M.C. Héctor Ramón González Cuéllar es académico del Instituto Tecnológico de Tijuana. Correo electrónico: [email protected]

Comentarios

comentarios

Tipo de Cambio