¡Ni una más!

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Opinionez lunes, 16 marzo, 2020 12:00 PM

A mi madre, a mi esposa e hijas, y sobre todo a los

familiares de mujeres asesinada y desaparecidas

 

“Que tiemble el estado, los cielos, las calles; que teman los jueces y los judiciales. Hoy a las mujeres nos quitan la calma; nos sembraron miedo, nos crecieron alas”.

“A cada minuto de cada semana nos roban amigas, nos matan hermanas, destrozan sus cuerpos, los desaparecen. No olvide sus nombres, por favor, señor Presidente”.

“Por todas las compas marchando en Reforma, por todas las morras peleando en Sonora, por las comandantas luchando por Chiapas, por todas las madres buscando en Tijuana, cantamos sin miedo, pedimos justicia. Gritamos por cada desaparecida. Que retumbe fuerte ‘Nos queremos vivas’. Que caiga con fuerza el feminicida”.

“Yo todo lo incendio, yo todo lo rompo si un día algún fulano te apaga los ojos; ya nada me calla, ya todo me sobra. Si tocan a una, respondemos todas”.

“Soy Claudia, soy Esther y soy Teresa; soy Ingrid, soy Fabiola y soy Valeria; soy la niña que subiste por la fuerza; soy la madre que ahora llora por sus muertas. Y soy ésta que te hará pagar las cuentas”.

“Justicia, justicia. ¡Justicia!”.

“Y retiemble en sus centros la tierra al sonoro rugir del amor”.

(Canción “Sin Miedo” de Vivir Quintana).

Decidí iniciar mi colaboración con esta canción de protesta, que sirviera de alguna manera como reconocimiento y admiración a la forma que han venido expresando las mujeres su indignación, convertida en lucha por detener la violencia en contra de ellas.

Según cifras del Inegi, publicadas en el periódico Reforma, en México “el 38.7 por ciento de las mujeres mayores, de 15 años o más, han experimentado violencia sexual a lo largo de sus vidas en los espacios laboral y escolar; pero este porcentaje sube a 62.3 por ciento entre las mujeres que trabajan o estudian”.

El mismo Reforma da cuenta que la “Encuesta Nacional de Seguridad Pública revela que, durante el segundo semestre de 2019, el 27.2 por ciento de las mujeres mayores de 18 años en zonas urbanas fue víctima de al menos un tipo de acoso personal o violencia sexual en lugares públicos”.

En México, cada día 10 mujeres son asesinadas, así como una violada.

Por su parte, el periódico Excélsior señala que las mujeres mexicanas trabajan más y ganan menos. Un estudio realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo establece que en promedio, las mujeres que trabajan tienen un salario 28 por ciento menor al de los hombres, cuando se igualan aspectos como el nivel educativo. El mismo medio publica que de acuerdo a cifras del Inegi, ellas destinan un promedio de 66 horas semanales a actividades no remunerables del hogar y al trabajo, que sí es remunerable; los hombres, 60.3 horas a ambas actividades.

Apenas el domingo pasado fuimos testigos de la toma de calles por mujeres de todo el país. En la Ciudad de México, la movilización tuvo una convocatoria como pocas veces vista. La voz femenina auténtica se impuso y retumbó a lo largo y ancho de nuestro territorio.

Les guste o no a las autoridades en turno, este tipo de movimientos unen a sociedades inconformes. Las abuelas, madres, hijas, dieron una muestra de que el hartazgo pude ser el motor para formar cadenas sólidas e inquebrantables. Esperemos que este esfuerzo continúe ahora que tomó fuerza.

Relevante destacar el llamado a detener actividades al día siguiente. Mi admiración para ellas y para todo aquel que incentivó a que así sucediera.

Ojalá y esto sea el inicio de algo aún más grande y fuerte: el respeto como principio básico dé la vida. Así como se oye.

 

Alejandro Caso Niebla es consultor en políticas públicas y comunicación, y socio fundador de CAUDAE. @CasoAlejandro

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