Kobe y su legado

Foto: Internet/Jugó durante 20 temporadas con los Lakers
 
Opinionez lunes, 3 febrero, 2020 12:05 PM

El domingo por la mañana -en un chat de amigos en WhatsApp y por las redes sociales- me enteré de la muerte del atleta estadounidense Kobe Bryant, ex jugador del equipo de basquetbol de los Lakers de Los Ángeles.

En el trágico accidente aéreo murió su hija de 13 años, una amiga de esta y otros acompañantes cercanos, lo cual lo hace más devastador aun. La desafortunada noticia tuvo un inmediato impacto mundial. La muerte de un ex jugador de 41 años, que prácticamente logró todo en su carrera profesional, ampliamente querido, deja en shock a cualquiera.

Las historias que ahora se cuentan de Kobe son impresionantes y no me refiero a las cifras que logró (33, 643 puntos encestados; 48,637 minutos jugados; 1,346 juegos de temporada regular; cinco campeonatos, dos medallas de oro en juegos olímpicos; 20 años jugando para un solo equipo), sino a las anécdotas que hay detrás de su persona.

Ante este tipo de sucesos, es imposible no hacer diferentes reflexiones. Va la mía.

En el escenario que vivimos actualmente, lo que se requiere son liderazgos que estén conscientes del rol que les ha tocado jugar y que influyan positivamente en las personas. En el mundo de la política cada día es más difícil encontrarlos. Cuando pienso en el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, o en el de México, Andrés Manuel López Obrador, me cuesta trabajo entender sus acciones; más allá de sumar, confrontan a la gente desaprovechando la oportunidad que les dieron para gobernar. Ambos personajes polarizan en tiempos que se requiere unidad.

Pero como estos dos ejemplos negativos, hay en todas modalidades: Deportistas que pueden cambiar la mentalidad de niños y jóvenes -como Cristiano Ronaldo o Lionel Messi- no son líderes, sino seres individuales que solo piensan en sus logros personales… pocas veces en el éxito colectivo. Empresarios que han hecho su dinero al abuso de sus trabajadores o con grandes dosis de contubernio con la autoridad en turno, para obtener mayores ganancias. Políticos que se hicieron ricos de la noche a la mañana ya que su vocación no era servir a la sociedad, sino enriquecerse a costa de nuestros impuestos.

Es evidente que en estos casos que señalo, a nadie le interesa ser visto como líder porque para poseer liderazgo se requiere de cualidades poco fáciles de encontrar (algunas innatas y otras adquiridas).

Un líder es aquel que con el sacrificio pone el ejemplo; no divide, sino que suma y obtiene de los demás sus mejores atributos en beneficio colectivo. Ese era Kobe Bryant, una persona que en todo lo que hacía siempre quiso ser el mejor. También tuvo errores que le fueron ventilados ampliamente.

Tan solo dos anécdotas que lo describen: la primera sucedió un día que erró a la canasta varios “disparos” en un juego; su equipo perdió y él se hizo responsable de la derrota. Por la noche, cuando se dirigía a su casa, ingresó a un colegio escolar y convenció al vigilante que le abriera la cancha para practicar; pasó varias horas perfeccionando sus “tiros” porque buscaba ser aún mejor. La otra anécdota es cuando en una ocasión se lesionó su mano derecha y todos sus compañeros pensaron que no lo verían hasta recuperarse. Para su sorpresa, al día siguiente se presentó a practicar “disparos” a la canasta solo con la mano izquierda y así perfeccionar su técnica.

Decir que el deporte está de luto es poca cosa.

Estamos de luto todos aquellos que creemos que los buenos ejemplos no deben morir y que este mundo puede ser mejor con personas que lo dieron todo por construir un legado digno de ser admirado.

 

Alejandro Caso Niebla es consultor en políticas públicas y comunicación, y socio fundador de CAUDAE. @CasoAlejandro

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