Proceso electoral

Foto: Internet/Votar con conciencia
 
Opinionez lunes, 13 mayo, 2019 12:00 PM

Sin duda alguna los procesos electorales son contiendas en las que los bandos se atacan recíprocamente y lo menos que sucede son los insultos, las denostaciones y las menciones al pasado de uno o varios contendientes con ánimo ofensivo.

No faltan militantes de partidos que emplean como recurso de guerra electoral, violencia física o violencia moral; o ambas. Mientras más transcurre la lucha política, más son los recursos ingeniosos, algunos no tanto, empleados para ganar el voto de una persona o de un grupo.

Ya ve Usted, amable lector, cómo se dan las mutaciones políticas y los cambios ideológicos de quien hoy milita en la izquierda, en la derecha y mañana lo veremos participando con grupos de ideología indefinida.

Lo grave es que los enfrentamientos se continúen en la vida cotidiana y más grave se tornan las cosas cuando se disputan la membresía entre uno y otros partidos, que llega a repercutir en las relaciones familiares, hijos votando por un partido, padres en otro, pero debemos de entender como parte de la modernidad y ejercicio de la libertad política, derecho que ahora tienen los jóvenes pero que no siempre fue así.

Los ciudadanos votan no siempre con base en cuestiones doctrinales o ideológicas, sino que emiten el sufragio por conveniencia personal o de grupo.

En fin, vender el voto por regalos es, diciéndolo en palabras fuertes, que se está prostituyendo el proceso electoral. Y si me pregunta, amable lector, ¿por quién voy a votar? La situación se torna conflictiva, pues algunos candidatos son o eran amigos del que esto escribe, o fueron alumnos que se formaron en mi largo peregrinar como maestro universitario con una duración de cuarenta y tres años.

La idea es el voto razonado y sustentable para que lleguen a los cargos de elección popular los ciudadanos dotados positivamente con los elementos intelectuales para participar en un gobierno más o menos bueno.

Cuidado también a la hora de elegir los colores políticos de un determinado partido pues una cosa es lo que está escrito en declaraciones de principios, en estatutos y en programas de acción; y otra es la praxis política que convierte para muchos la militancia de un partido en un gran negocio.

Hay que votar con conciencia, cambiar de partido no es un delito, implica o da la idea de inestabilidad intelectual a la hora de elegir a quién nos va a gobernar.

Todos los partidos deben de estar representados para que se dé el equilibrio en el poder, Montesquieu hablaba del check and balance que ocasiona que los partidos establezcan equilibrios en el gobierno y evita la tiranía de un solo partido en el poder.

Nos hemos percatado que falta entusiasmo en este proceso electoral, falta aportación de nuevas ideas políticas, nuevos programas, nuevos estilos de gobierno, de lo contrario esta campaña que nos ocupa va a pasar como un juego político, desapercibido y sin trascendencia.

Nota: El reto es vencer la corrupción política, la impunidad y sobretodo la apatía que es tan grabe como las tres conductas anteriores.

 

Arnoldo Castilla es abogado y catedrático de la UABC.

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