AMLO en el Cielo


 
En Zerio lunes, 1 abril, 2019 12:00 PM

Muere Andrés Manuel López Obrador en un enfrentamiento con “la mafia del poder”, y va al purgatorio. Dios y el diablo se pelean porque ninguno de los dos quiere recibirlo. En vista de que ninguno cede y no hay acuerdo, recurren a mediadores; éstos deciden una propuesta de aceptación obligatoria: que alterne un mes en el Cielo y otro en el Infierno. El primer mes Andrés Manuel López Obrador va al Cielo. Dios no sabe qué hacer, se vuelve loco. López Obrador le da la vuelta a todo, construye un segundo piso al cielo, cambia los elementos de la Oración y Liturgia para que estén a su favor, disuelve el sistema de transparencia en la asesoría personal de los ángeles, quita las nubes porque en ellas se pueden poner espectaculares, le regala un kilómetro cuadrado de cielo a cada uno de los más viejos del Infierno, deja que anden con machetes los arcángeles, enseña a la prensa la lista de pecados dados en confesión, cambia las cerraduras de las puertas de san Pedro, envía un proyecto de ley para reformar los diez mandamientos ya que no están de acuerdo con su proyecto, y darle fuero a Lucifer, también le cambia las aureolas a los ángeles por gorras negras y amarillas con un logo que dice “Guardia nacional” y convoca una asamblea a las 6:00 de la madrugada (hora preferida para difundir los trancazos) para promulgar la nueva Biblia.

En el Cielo todo es ‘cambiado’, la gente, dividida entre los difuntos fifís y el pueblo bueno, Dios no ve la hora en que se cumplan los 30 días para que se vaya al Infierno. Cuando López Obrador va al Infierno, Dios respira aliviado, pero al acercarse el día 20 comienza a sufrir nuevamente, pensando que en 10 días tiene que volver a verlo. Sin embargo, llega el primer día del siguiente mes y nada, el quinto día y nada, no aparece. Primero Dios está feliz pero luego reflexiona: “¿Acaso se ha quedado más tiempo en el infierno para que luego puedan tocarle dos meses seguidos en el Paraíso?” Con solo pensarlo se desespera y decide llamar por teléfono al Infierno para preguntarle al diablo que es lo que ocurre. Ring… Ring… Ring… Y contesta un diablillo. Dios le solicita:

Por favor, con el demonio.

¿Cuál de los dos?, contesta el empleado. ¿El colorado con cuernos o el que ya le quitó el puesto?

Autor: Otro elector dudoso.

 

Donativo

Un par de monjas en un asilo de ancianos llaman a la puerta de una casa y les abre una niña

– ¿Nos podrían dar algo para el asilo?

– ¡Abueelo, sal!

Autor: Anónimo del asilo.

 

Lección

Cierto día, a mitad de una clase, un maestro de literatura se quedó profundamente dormido detrás de su escritorio. Cuando despertó, queriendo disculparse, les dijo muy serio a los alumnos:

– Me remonté en sueños al tiempo de Don Quijote de la Mancha y le pedí consejo sobre los mejores libros de caballería.

Al otro día, uno de los muchachos se acomodó en su pupitre y lo venció el sueño. Al verlo, el maestro lo despertó y le pidió una explicación, a lo que el chico respondió:

– Me remonté en sueños al tiempo de Don Quijote, le pregunté por usted y me dijo que no lo conocía.

Autor: Maestro de español.

 

El suicidio de un gallego

En un edificio de 20 pisos en construcción, tres trabajadores, Pedro, Juan y un gallego, a la hora de la comida se reúnen, y Pedro dice

¡Oh!, si mi esposa me preparó nuevamente hamburguesa y papas yo me voy a suicidar.

Entonces, el tipo abre la lonchera, encuentra hamburguesa y papas y se lanza al vacío.

Después Juan dice:

– ¡Mama mía!, si mi esposa me preparó spaghetti otra vez, ¡Yo me mato!

Entonces, el tipo abre su lonchera, encuentra la pasta y decide lanzarse al vacío.

Por último el gallego dice:

– ¡Que si mi esposa me preparó caldo atlante y paella juro por la gloria de mi madre que me mato!

Acto seguido, ve en su lonchera y encuentra lo dicho y se mata.

Después de lo ocurrido se encuentran las tres esposas reunidas llorando y la de Pedro dice:

– ¡Fue mi culpa!, él estaba harto de hamburguesa y siempre le daba eso, yo lo maté.

La señora de Juan dice:

– ¡Si no le hubiera dado siempre lo mismo de comer, ahorita él estaría vivo! ¡Fue mi culpa!

Y la esposa del gallego dice:

– ¡Hombre! ¡Y yo que les puedo decir, si mi marido se preparaba el mismo su comida!

Autor: Manolo.

 

¿Sinceridad?

Un par de amigos están tomando algo en un bar y charlando. En esto, que uno le dice al otro:
– Oye, el otro día me contó tu mujer un chiste tan bueno, pero tan bueno que me caí de la cama.

Autor: Ex amigo.

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