Policías de Tijuana sufren el doble de ataques armados

Fotos: Cortesía
 
Edición Impresa lunes, 11 marzo, 2019 01:00 PM

Cada vez más policías municipales son atacados en Tijuana. No se trata de agresiones directas, sino de delincuentes que, para no ser detenidos, responden con balazos o armas blancas. En 27 meses, se han registrado 95 ataques en los que diez agentes han perdido la vida en cumplimiento de su deber, además de 33 lesionados. La SSPM atribuye el aumento a la mayor presencia de armas en la ciudad y la impunidad

Los orificios de las balas se cuentan por toda la casa. En ventanas, puertas, un horno de microondas, una cobija de cuadros colgada como cortina y en el lavabo de la cocina. En el piso hay manchas de sangre, pedazos de cristal y madera entre agua y un poco de lodo.

Es el escenario de un enfrentamiento armado que dejó a un policía sin vida, a otro con un disparo en el cuello y a uno más herido. El intercambio de balazos terminó cuando el hombre que enfrentó a los agentes municipales se suicidó.

Ocurrió la madrugada del 5 de marzo y es el más reciente de 22 ataques contra elementos de la Policía Municipal de Tijuana que se han registrado desde el 1 de enero de 2019.

Bajo este número, cada tercer día, un policía municipal es atacado a balazos o con arma blanca, una cifra en aumento según información de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM).

En 2017  hubo veinte hechos de este tipo. Para 2018 la cifra pasó a 45 y en cinco días de marzo en 2019, el número ya rebasó la estadística de 2017 y representa la mitad de todos los ataques contabilizados en el año anterior.

Desde el 1 de diciembre de 2016, fecha en que inició la actual administración municipal, se han registrado 95 ataques a policías en funciones, en los cuales diez  agentes han fallecido y 33 han resultado lesionados.

Como resultado de estas agresiones, la Policía Municipal ha detenido a 101 de los responsables -en algunos eventos participó más de una persona-, ha dejado a 22 lesionados y 22 atacantes más murieron durante los enfrentamientos.

Sobre esta tendencia en alza, Marco Antonio Sotomayor Amezcua, secretario de Seguridad Pública Municipal, explica: “Tenemos una situación compleja en la ciudad con la presencia de grupos criminales, con gente que está armada con armas que provienen de Estados Unidos, que no tenemos un control en nuestra frontera, pero además, durante más de dos años la Ley ha sido amigable con estos delincuentes y les permite que estén en las calles”.

En el interior de la casa, el sospechoso Jasar Antonio
Martínez murió por herida de arma de fuego.

El funcionario municipal continúa: “¿Cuál es la opción de la Policía de Tijuana? La única opción que tenemos es enfrentarlos y es lo que ha venido sucediendo. No es opción voltear a otro lado y dejarlos caminar en la calle con un arma de manera impune para que priven de la vida a un ciudadano inocente, lo roben o lo secuestren”.

En entrevista con ZETA, un día antes del ataque del 5 de marzo, el titular de la SSPM detalló los riesgos cotidianos a los que se enfrenta un policía municipal, “en todo momento, está sujeto a un ataque sorpresivo porque está en todas partes. A diferencia de las autoridades estatales, el Ejército, la Policía Federal que van en grupo de dos o tres unidades, el Ejército, la Policía Federal, la Policía Municipal, siempre es la primera respuesta”.

 

LA RECONSTRUCCIÓN DEL ATAQUE

Según el informe policial de los hechos registrados la madrugada del 5 de marzo, el enfrentamiento derivó de un intento de revisión de rutina. Poco después de las 2:00 am,  policías a bordo de una patrulla observaron a un hombre caminando sobre la calle Perla de la colonia El Rubí, quien al ver la unidad de la Policía, se alejó corriendo.

Entró a una casa con barda azul y el número 20 escrito con pintura blanca.

Según el reporte de los oficiales, desde la puerta del domicilio, el hombre les disparó en dos ocasiones y después ingresó. Se trataba de Jasar Antonio Martínez Álvarez, de 34 años.

Los policías solicitaron apoyo a través de sus radios y decidieron ingresar al domicilio. Para ese momento, según el relato de los oficiales, el hombre ya no estaba en el patio, sino dentro de la casa, ubicada a menos de tres metros de la barda. Desde ahí siguió disparándoles con una pistola Glock calibre 40.

Así fue como hirió de bala en el cuello al oficial Enrique Gerardo Ramos Talledos, supervisor operativo de San Antonio de los Buenos, distrito al que pertenece la colonia donde se suscitó el enfrentamiento.

Ramos Talledos, de 30 años, fue trasladado al hospital por sus propios compañeros, pero perdió la vida minutos después de haber ingresado al nosocomio.

No fue el único policía que recibió un disparo en el enfrentamiento. También el agente Cristian Orobio García recibió un disparo en el rostro, por lo que hasta el cierre de esta edición, su estado de salud se reportaba como grave.

El tercer lesionado, pero de menor gravedad, fue el subjefe Adrián Santaella Guevara, quien sufrió cortaduras en el abdomen debido a un cristal que se rompió con los disparos en el sitio.

A pesar que otras unidades de la Policía Municipal y del Ejército Mexicano respondieron al reporte de apoyo, para cuando llegaron los refuerzos, los agentes ya habían sido heridos.

De acuerdo con Mario Martínez, director de la corporación, un par de policías llegaron al lugar para intentar dialogar con el responsable y así se entregara, pero éste no permitió que se acercaran porque seguía disparando.

El funcionario añadió que tras un lapso de diez minutos en que no se escucharon disparos, los oficiales ingresaron a la vivienda y encontraron sin vida a Jasar Antonio en la recámara ubicada en el segundo piso.

La pistola estaba a unos centímetros de su mano y se distinguía una herida de bala en la sien, en aparente suicidio.

 

EX SICARIO DEL CAF CON UNA GLOCK 40, UNO DE LOS ATACANTES

La tarde del 3 de enero de 2009, Jasar Antonio Martínez Álvarez fue detenido junto a Gilberto Zapién Hernández y José Arce Villa por elementos de la Policía Estatal Preventiva (PEP) en el fraccionamiento Lomas del Hipódromo, una de las zonas residenciales más lujosas en Tijuana.

Los tres llevaban a un hombre secuestrado y fueron identificados por las autoridades como sicarios del entonces líder del Cártel Arellano Félix (CAF), Fernando Sánchez Arellano “El Ingeniero”.

Viajaban en una camioneta Trail Blazer blanca modelo 2007 que terminó completamente destruida después que se estrellara contra varios vehículos que esperaban en un semáforo y un árbol durante una persecución que la PEP inició debido al reporte de un hombre secuestrado en la misma colonia.

La víctima, Raymundo Álvarez, declaró que los hombres armados lo forzaron a subir a la camioneta. Admitió dedicarse al tráfico de personas y haber dejado las filas del CAF para trabajar con Teodoro García Simental “El Teo”, rival de “El Ingeniero” y entonces líder del Cártel de Sinaloa en Tijuana.

A sus 23 años, Jasar era el más jóvenes de los detenidos. Junto a sus cómplices, fue acusado de secuestro, delincuencia organizada y portación de armas exclusivas del Ejército, pues les fueron hallados dos rifles AK-47, un arma larga calibre .380, once cargadores, 495 cartuchos útiles, chalecos antibalas y capuchas.

Tras permanecer nueve años en prisión, obtuvo su libertad en 2018. Aunque la Policía no tiene reportes de que haya delinquido desde que salió de la cárcel, cuenta con antecedentes delictivos previos a su detención en 2009 por los delitos de robo con violencia y robo de vehículo.

Para el secretario de Seguridad Pública, Jasar Antonio era un “delincuente acostumbrado a enfrentarse a la autoridad”, pero contaba con una ventaja debido a un mayor campo de visión, motivo por el cual el 5 de marzo pudo herir a dos elementos de la corporación antes de quitarse la vida.

 

En la balacera de la colonia El Rubí el supervisor Enrique Ramos fue abatido, el agente Cristian García gravemente herido y el subjefe Adrián Santaella también resultó lesionado por bala.

FAMILIA REFUTA VERSIÓN DE SUICIDIO

Si bien, Sotomayor Amezcua manejó que el suicidio del hombre que enfrentó a balazos a los policías es lo que éstos pudieron apreciar al encontrar el cuerpo, la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) confirmó que se está siguiendo esta línea de investigación.

“La primera impresión que da sí nos refiere a esto (suicidio), pero no lo puedo asegurar, hasta en cuanto recabemos la evidencia”, manifestó Jorge Álvarez, subprocurador de Justicia en Tijuana.

“El policía investigador vio un cuerpo que al parecer tiene un impacto de bala en un costado de la cabeza y un arma, a primera intuición sí se aprecia un tema que puede ser un suicidio, pero tenemos que llevar a cabo primero las investigaciones, confirmar la identidad de la persona, las pruebas de balística y procesar la escena”, complementó.

Por su parte, Juan Antonio Martínez, padre de Jasar Antonio, expresó horas después de los hechos a medios de comunicación que su hijo se encontraba dentro de la vivienda cuando la Policía ingresó a la fuerza al inmueble.

El hombre admitió que Jasar estaba armado al momento y comenzó a disparar a los oficiales, que había salido de prisión en 2018 y desde días antes del ataque bebió alcohol a raíz de un problema con su pareja.

El padre del agresor refirió que se encontraba en el lugar cuando inició el enfrentamiento, pero que policías lo tomaron por la fuerza para sacarlo de la vivienda y no le permitieron intentar dialogar con su hijo para “que no hiciera más daño, para que se entregara”.

Pese a no haber estado en el interior del inmueble cuando Jasar perdió la vida, el hombre descartó que se haya tratado de un suicidio.

Al respecto, el titular de la SSPM expresó: “No tendría ningún sentido negar que lo hubiéramos privado nosotros de la vida, cuando había legítima defensa porque desde que llegan, el delincuente les empieza a disparar. Eso da ya la opción legal a los policías para poder ingresar.

“La Policía Municipal tiene que trabajar conforme a derecho, entendemos que puede ser una desventaja porque los delincuentes no trabajan conforma a derecho. Ante la menor sospecha, la duda razonable, que está en riesgo su vida, el policía está autorizado a hacer uso de la fuerza. Si el delincuente tiene un arma empuñada, el Policía no va a esperar a darle instrucciones verbales a que la suelte. Los policías están autorizados por la Constitución y el Código Penal para hacer uso legítimo de la fuerza”, agregó el funcionario.

 

NO ES CACERÍA DE POLICÍAS: SSPM

Sotomayor Amezcua reiteró que, debido a las características de los eventos más recientes, las agresiones a sus elementos no forman parte de una cacería.

En menos de una semana, un supervisor fue herido de bala al intervenir a un sujeto armado, un subjefe también fue lesionado de bala al responder a un reporte de robo, y se registró un ataque armado -sin elementos heridos- al Grupo de Operaciones Estratégicas (GOE) y del Ejército, cuando perseguían a los responsables de un homicidio

“En estos eventos han sido coincidencias, ha habido un evento donde va la Policía, ve a un delincuente armado y se da este intercambio de disparos, pero no donde hayan seguido al policía o habido un comando armado. Lo que sí es que vamos a tomar medidas para que esto no se vuelva a presentar, reformar la estrategia de agrupamiento de unidades, buscar que los policías estén seguros para poder dar seguridad a Tijuana”, comentó.

Estos ataques son “un signo claro de lo que está haciendo la Policía, situaciones que se van dando y vemos que no es un comando armado, es una persona con una trayectoria delincuencial que en ese momento determinó que era más importante que no fuera detenido a su vida, pero no es un ataque directo a la Policía, sino tiene que ver con el trabajo preventivo de recorridos policiacos”.

Sobre las características que exponen más a los agentes municipales a este tipo de ataques, el secretario afirmó: “Hacemos todo lo posible porque las unidades estén distribuidas de manera equitativa, de acuerdo a la incidencia delictiva, a las llamadas de emergencia para tener patrullajes en distintas zonas de la ciudad, que la gente vea presencia e inhiba la comisión de delitos, pero también para responder rápido a las emergencias. Esto también es una vulnerabilidad porque estos elementos están solos, quizá en una colonia con alta incidencia delictiva, porque aquí, a diferencia de lo que sucede en muchas partes del país, adonde quiera entra la Policía”.

Respecto a la violencia con la que responden los delincuentes al ser detenidos, “en la medida que han sido detenidos dos o tres ocasiones, saben que pueden quedarse en prisión preventiva. Esto implica que están buscando no dejarse detener, en algunos casos, y en otros, son personas bajo el influjo de una droga”.

Efectivamente, el 2 de febrero un agente de la Policía Municipal fue herido de bala cuando intentó revisar a un hombre que se encontraba en un punto de venta de droga de la colonia Sonora.

Su agresor, detenido en flagrancia, era un ex pandillero de San Diego que se encontraba drogado.

“Debemos, como tijuanenses, sentirnos orgullosos de la valentía de los policías que están enfrentando a los delincuentes a costa de su propia vida”, finalizó el titular de la SSPM.

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