Ley, justicia y tolerancia

Foto: Internet
 
Opinionez lunes, 11 marzo, 2019 12:00 PM

Juzticia

 

 

 

 

 

Uno de los mayores logros de la humanidad, a través de su evolución, es la creación del Estado de Derecho, es haber instrumentado reglas de convivencia social, haber definido los ámbitos de los derechos colectivos y de los derechos individuales, haber establecido las esferas de acción y los límites de las mismas, el respeto recíproco de las esferas de derecho de cada uno entre sí, mis derechos, sus derechos  y nuestros derechos; el Estado de Derecho fue una reacción de sobrevivencia contra el caos social, contra la tierra de nadie, contra la ley del más fuerte, contra la injusticia e inseguridad, situación que solo se podía revertir con un pacto social de paz y orden, pacto que se ha materializado en los diferentes países por medio de sus Constituciones y sus leyes.

La ciencia del Derecho que preponderantemente se manifiesta a través de leyes, es ciencia inexacta e imperfecta y las leyes obedecen a épocas, circunstancias, situaciones políticas, sociales y económicas, razones por las que siempre son perfectibles mediante reformas, derogaciones e incluso la emisión de nuevas leyes acordes a la realidad que se esté viviendo. Nunca hay que olvidar que las leyes las hacen hombres iguales que nosotros cuya única diferencia es que ellos viven del presupuesto y nosotros no, pero como hombres pueden cometer errores e imperfecciones, consecuentemente hay que esperar que las leyes sean humanamente justas y no frustrarnos porque no son perfectas ni automáticas, ni eventualmente los juzgadores sean injustos.

En México no hay duda de que formalmente tenemos un Estado de Derecho, que nuestra Ley Máxima es la Constitución Federal, que en la propia Constitución se establece que es obligatorio su cumplimiento, que las constituciones de las entidades federativas y las leyes secundarias deben apegarse al texto de sus disposiciones. Como ciudadanos mexicanos necesitamos saber y comprender el contenido de la Constitución porque ahí se encuentran plasmados nuestros derechos, pero también nuestras obligaciones y al respecto (se me hace muy drástica) existe una disposición civil que establece que: “La ignorancia de la ley no exime su cumplimiento”.

De un tiempo acá en las escuelas se imparte la materia “Cultura de la Legalidad”, tema que debe reforzarse hasta que el alumno digiera el tema y tome conciencia y compromiso de que vivimos en un Estado de Derecho en el que la sociedad está sujeta a reglas de convivencia, que el compromiso del ciudadano es cumplir y respetar las reglas que le son aplicables en todos los ámbitos de su vida: leyes civiles, administrativas, estatutos, cláusulas, reglamentos, contratos de diversa índole.

Frecuentemente confundimos legalidad con justicia, al respecto debe señalarse que toda ley debiera ser justa porque la ley es la forma por excelencia en la que se manifiesta el derecho, y por otra parte el valor fundamental que persigue el derecho es la justicia. No obstante lo anterior resulta pertinente señalar que cuando se habla de justicia se está hablando de una resolución de un juzgador relativa a un caso concreto que se le planteó y dicha resolución, para ser justa, debe ser un “Reconocimiento de lo que a cada cual es debido o le corresponde”.

Las leyes son normas generales abstractas y la justicia es un atributo que se debe contener en las resoluciones de los juzgadores, los cuales toman en cuenta no solo la ley, sino también las pruebas y los alegatos de las partes pudiéndose afirmar que la ley es uno de los elementos utilizados para que la justicia se materialice.

En principio las leyes y los contratos, estatutos y compromisos legales debemos cumplirlos voluntariamente en la forma pactada, si alguno no cumple el otro puede acudir a los tribunales para que sea el juez el que resuelva judicialmente la controversia, si la decisión le es adversa puede inconformarse y pedir que la instancia superior le conceda su reclamo, si tampoco obtiene sentencia favorable puede promover amparo por violaciones a la constitución; lo cierto es que si en ninguna de las instancias le conceden lo pedido, a esas alturas debe aparecer la asimilación del Estado de Derecho, que se agotaron las instancias y que la última verdad legal no me fue favorable pero la respeto.

La promoción de la cultura de la legalidad es vital porque pocos tienen la madurez de respetar las resoluciones o sentencias que les son adversas, en cualquier ámbito. Cuando nos sometemos a las decisiones de los tribunales (Juicios) debemos saber que entramos al riesgo, que podemos ganar pero también perder como en cualquier juego, debemos estar preparados y si el panorama es obscuro buscar extrajudicialmente la conciliación de los intereses de los contendientes, nunca pensar que ya se ganó un juicio que , tal vez ni siquiera ha empezado.

 

El Licenciado Gerardo Dávila ejerce su profesión en Tijuana,  B.C.

Correo: [email protected]

Comentarios

comentarios

Notas relacionadas

Tipo de Cambio