Observación


 
En Zerio lunes, 18 febrero, 2019 12:00 PM

En un fuerte del Oeste:

¡Capitán, capitán! Vienen los indios.

“¿Son amigos o enemigos?”.

Amigos, porque vienen todos juntos.

Autor: Ex militar.

 

Llamada

Un ladrón recién salido de los Juzgados llama a su mujer:

Pepe, ¿qué te dijeron?

“Que serán tres años de cárcel o 600 mil pesos”.

No seas tonto, Pepe, ¡agarra el dinero!

Autor: La mujer de Pepe.

 

Mal servicio

Un señor en un restaurante llama al mesero:

Mesero, ¿el pescado viene solo?

“No, se lo traigo yo”.

Autor: Ex mesero.

 

Niño vs Maduro

Un niño venezolano camina por la calle,  se topa con Nicolás Maduro, y, al ver que el menor lo ignora, le pregunta:

— ¿Sabes tú quién soy yo?

“No, señor, no sé quién es usted, ni me interesa”.

Muy enojado, Maduro le ordena:

— Como castigo por no conocer al Presidente -apenitas- de esta gran nación bolivariana, ahora mismo tienes que decirme veinte palabras que comiencen con la letra “M”, para que más nunca en tu vida se te olvide que mi apellido es Maduro, con la letra “M”.

“Maduro mentiroso me mandó medir mi merienda y muero de hambre”, dice el niño.

Asombrado, Maduro grita:

¡Te equivocaste! Hambre va con “H”, ¡falta una palabra con “M”!

“¡Mamila el señorón, pues!”, remata el niño.

Autor: Partidario de Guaidó.

 

Honestidad

Una tarde, una señora pasea con su hija, y un borracho les grita:

Señora, ¡su hija se ve bien fea!

“¡Es que la belleza la tiene por dentro!”, replica la madre,

Entonces, ¡pélela!

 

***

 

¿Qué le dice un borracho a otro?

¡No bebas más, que te estás poniendo borroso!

Autor: Un sobrio, seguramente…

 

Prueba

En la academia de cadetes de la Guardia Civil española, el jefe de reclutamiento entrevista a tres aspirantes gallegos para probar sus habilidades como futuros detectives. Le muestra al primer gallego una foto por cinco segundos y luego la esconde.

“Este es su sospechoso, ¿cómo lo reconocería?”, plantea el entrevistador.

El gallego contesta:

“Pues muy fácil, lo cogería rápido porque sólo tiene un ojo”.

— Bueno, es porque esa es una foto de perfil, responde el hombre algo frustrado por esa primera respuesta.

Entonces se dirige al segundo gallego, le muestra la misma foto por cinco segundos y le pregunta:

“Este es su sospechoso, ¿cómo lo reconocería?”.

El segundo gallego ríe socarronamente, mira al entrevistador y responde:

“Es un juego de niños, ¡que tiene una sola oreja!”.

Enfadado, el reclutador les dice:

¿Pues qué pasa con vosotros? Por supuesto que tiene un ojo solamente y una sola oreja porque es una foto de perfil, ¿esa es la mejor respuesta que podéis dar?

Acto seguido, se dirige al tercer gallego, le muestra la foto y de nuevo plantea:

“Este es su sospechoso, ¿cómo lo reconocería? Piense bien antes de contestar una estupidez”.

El gallego mira fijamente la foto por unos segundos y dictamina:

“El sospechoso usa lentes de contacto”.

Sorprendido, el entrevistador queda sin palabras porque realmente él mismo no sabe si el sospechoso usa o no lentes de contacto. Y dice:

“Esa es una respuesta interesante. Espere unos minutos que reviso el expediente y ya vuelvo”.

Sale de la sala, va a su oficina, revisa el expediente y al rato vuelve con una radiante sonrisa:

“Excelente, ¡no lo puedo creer, es correcto! Efectivamente el sospechoso usa lentes de contacto, ¡buen trabajo!

¿Cómo pudo hacer una observación tan astuta?”.

El tercer gallego contesta:

“Fue fácil, no podría usar lentes porque sólo tiene un ojo y una oreja”.

Autor: Gallego analítico.

 

Intrusos

Bryan Kengott tiene una casa en Tahoe Vista y el sábado gozó de una compañía muy inesperada. Resulta que estaba en su vivienda cuando el sistema de monitoreo captó a ¡EN ZERIO! dos osos cachorros entrando por una ventana que no estaba cerrada con seguro.

En cuanto ingresaron a la propiedad, uno de los animalitos fue directo a la cocina, olfateó el refrigerador, logró abrir la puerta y empezó a darse tremendo banquete; el otro se dirigió a una recámara.

Kengott logró ahuyentar a los intrusos activando la alarma de manera remota. A partir de entonces, según el sistema de vigilancia de la residencia, los osos han vuelto al lugar del crimen a ver si pueden repetir la hazaña, sólo para toparse con las ventanas bien cerradas.

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