Constitución–congruencia–transformación

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Opinionez lunes, 11 febrero, 2019 12:00 PM

Juzticia

 

 

 

El 5 de febrero siempre es propicio para reflexionar sobre nuestra Constitución Federal, su vigencia, su congruencia y su cumplimiento, no obstante que en el sexenio de Fox, para celebrar el día de dicho acontecimiento se fijó el primer lunes de febrero diluyéndose su importancia y enfocándose a establecer un fin de semana largo y de relajamiento.

De acuerdo con el artículo 133 de la Constitución Federal, la misma es la Ley Suprema en nuestro país y que debe cumplirse y además, dicha carta magna supone que contiene los ideales de los mexicanos a alcanzar en su vida política y social.

Sin embargo, existe incongruencia entre el texto constitucional y la realidad en su aplicación o incumplimiento y al efecto surgen algunas preguntas sobre la vigencia de algunos artículos de la misma, a saber:

a) En el artículo 1ro. Cuya parte se denomina de los Derechos Humanos y sus Garantías, en su párrafo tercero dice: “Todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos. . . En consecuencia, el Estado deberá prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a los Derechos Humanos, en los términos que establezca la Ley”. El texto es por demás claro y como expresó la madre superiora, la Constitución dice “Todas”, que incluye autoridades de todo tipo: administrativas, legislativas y judiciales, y la realidad es que contrario al mandato constitucional, la mayoría de las autoridades no tiene conciencia del texto y fastidia al ciudadano.

b) En el artículo 3ro. Constitucional, párrafo segundo se establece: “La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente, todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la patria, el respeto a los derechos humanos y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia”. Los conflictos sindicales e intersindicales y las acciones gubernamentales que tendieron a desarticular la cohesión del maestro organizado hacen dudar de que se materialicen las bases de la formación ideal del mexicano.

c) En el artículo 4to. Constitucional se establece (Párrafo 3ro.): “Toda persona tiene derecho a la alimentación nutritiva, suficiente y de calidad. El Estado lo garantizará.” (Párrafo 4to.): “Toda persona tiene derecho a la protección de la salud.” (Párrafo 7mo.): “Toda familia tiene derecho a disfrutar de vivienda digna y decorosa. La Ley establecerá los instrumentos y apoyos necesarios a fin de alcanzar tal objetivo”. Ni hablar, hay que promover un amparo por violación a dicho artículo y que se conceda para los efectos de que el Estado nos alimente bien, cuide de nuestra salud y nos proporcione una vivienda digna y decorosa.

d) El artículo 17 Constitucional dice (Párrafo 2do.): “Toda persona tiene derecho a que se le administre justicia de manera pronta, imparcial y gratuita”. De este tema hemos hablado mucho y desde luego que dicha obligación se está incumpliendo.

e) El artículo 39 Constitucional dice: “La soberanía reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno”. A estas alturas del artículo le cedo la palabra a los partidos políticos y a los poderes de facto para que se expresen en relación con el texto transcrito y manifiestan: “Jajajaja”.

f) El artículo 123 Constitucional inicia su texto con lo siguiente: “Toda persona tiene derecho al trabajo digno y socialmente útil; al efecto, se promoverán la creación de empleos y la organización social de trabajo conforme a la Ley”. Sin comentarios.

Lo que se observa del texto de la Constitución y su deficiente cumplimiento por parte de las autoridades e igualmente el deficiente reclamo de la ciudadanía para su cumplimiento nos indica que existe inconsciencia de ambas partes en cuanto a la trascendencia de nuestra carta magna y la necesaria transformación de nuestra mentalidad y de nuestra acción para hacer realidad los postulados que emanan de la misma. Antes de pretender cualquier reforma primero hay que cumplir lo que ya está plasmado como ley suprema, a efecto de que el texto de la misma sea congruente con el actuar de los gobernantes y de los gobernados.

 

El Licenciado Gerardo Dávila ejerce su profesión en Tijuana,  B.C.

Correo: [email protected]

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