Deducción

Foto: Internet
 
En Zerio lunes, 28 enero, 2019 12:00 PM

Dos ladrones se paran frente a la vitrina de una joyería y empiezan a contemplar un hermoso collar de diamantes. Uno de ellos pregunta al otro:

¿Cuánto crees que nos darían por esa joya?

“Pues… yo creo que de cinco a ocho años de cárcel”.

Autor: Anónimo del Juzgado Penal.

 

Otra vez los gallegos… y sus mujeres

¿Cómo mandan un fax confidencial los gallegos?

Lo doblan antes de pasarlo por la máquina.

 

¿Cómo se hace para que un gallego se ría un domingo?

Le cuentas un chiste el martes.
¿Por qué los gallegos se emocionan cuando terminan un rompecabezas de doce piezas en seis meses?

Porque en la caja dice “Desde 2 años”.

 

¿Por qué los gallegos se ríen con los relámpagos?

Porque creen que los están fotografiando.

 

¿Por qué los gallegos no pueden marcar el 911?

Porque no encuentran el 11 en el teléfono.

 

¿Cómo mantienes a un gallego moviéndose todo el día?

Lo metes en un cuarto redondo y le dices que se siente en la esquina.

 

¿Por qué los gallegos construyen sus casas redondas?

Para que los perros no marquen las esquinas.

 

¿Por qué los gallegos se sientan en la última fila en el cine?

Porque el que ríe al último, ríe mejor.

 

¿Qué hace un gallego con una escalera en medio del mar?

Sube la marea.

 

¿Por qué los gallegos no beben leche fría?

Porque la vaca no cabe en el refrigerador.

 

¿Qué hace un gallego con los ojos cerrados frente a un espejo?

Está viendo cómo se duerme.

 

¿Cuántos gallegos se necesitan para poner un foco?

Cinco. Uno se sube en la mesa, y los otros cuatro le dan vueltas.

 

¿Por qué dejaron de pasarle anuncios de Marlboro a los gallegos?

Porque compraban caballos en vez de los cigarrillos.

 

Nota: Debido a las protestas de grupos feministas españoles quejándose que los chistes de gallegos, sólo son de hombres; aquí vienen los de gallegas:

 

La Toña le dice a su amiga:

—  ¡Muérete de envidia! Me regalaron una lavadora y creo que fue de parte de Lady Gaga.

“¿Y cómo sabes?”.

—  Porque la caja decía “LG”.

 

***

 Josefa, ¿qué opinas sobre las hipotecas?

“Me parece una excelente idea que los hipopótamos tengan donde bailar….”.

 

***

Cuca, ¿has visto “El Señor de los Anillos”?

“Sí, ¡pero no le compré nada!”.

 

***

Otra vez la Toña:

“¿Qué pasa con Facebook? Me dice ‘su clave es incorrecta’, entonces pongo incorrecta, ¡pero no abre!”.

***

Un cura en la iglesia dice:

“Hoy confesaré a todas las devotas”.

Gertrudis se pone de pie y pregunta:

“Y las que vinimos en sandalias… ¿cuándo nos toca? “.

***

Josefa sale corriendo y grita:

“Auxilio, ¡han robado  mi camioneta!”.

Un señor se acerca y pregunta:

 ¿4 x 4?

“Mmm… 16, pero ahora ayúdeme, ¿sí?”.

***

Señorita Jesusa, ¿qué opina usted sobre la gelatina?

“Bueno, en realidad no sé qué decir. En mi escuela sólo conocí la ‘Y’ griega y la ‘I’ latina, pero la ‘G’ latina nunca supe de ella. A lo mejor ese día no fui a clases”.

***

Señorita Josefa, ¿le corto su pizza en cuatro, o en ocho?

“En cuatro, no creo que me coma ocho pedazos”.

***

Dígame, Vero, ¿a qué corresponde esta fórmula química H2O+CO+CO?

“Bueno, tampoco soy tan bruta, ¿no? Eso es agua de coco”.

Autor: Un madrileño y su mujer.

 

Vaya equivocación

Según la Policía de Maine, Estados Unidos, un hombre ebrio tomó un vehículo Lyft equivocado, llegó a una casa e intentó por todos los medios entrar a un domicilio sin darse cuenta que ¡EN ZERIO! no era el suyo. El auto había sido solicitado por un vecino que vive al lado.

El borrachales causó tremendo escándalo hasta que el dueño de la vivienda optó por llamar a las autoridades, que al llegar al lugar de los hechos, convencieron al sujeto de ir a los separos y esperar que se le bajara el nivel de alcohol.

Finalmente, el propietario de la casa y el solicitante del Lyft decidieron no presentar cargos.

Según la Policía de Cabo Elizabeth, el fiestero individuo se arrepintió de sus improperios.

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