A propósito del predial


 
En Zerio lunes, 14 enero, 2019 12:00 PM

— Buenos días, señorita. Vengo a pagar el predial.

“¿Cuánto mide su propiedad?”.

— No sé.

“¿Qué dicen las escrituras?”.

— Que Jesús murió y resucitó al tercer día, pero ¿eso qué tiene que ver?

“Señor, ¡le voy a cobrar recargos por sangrón!”.

Autor: Un propietario en Tijuana.

 

Pasando lista

Una maestra pasa lista en el salón de clases:

¿Juan Hernández?

“Presente”.

¿Pedro Figueroa?

“Presente”.

¿Anita González?

“Presente”.

¿Orlando Trigo?

“Me pica el ombligo”.

Al otro día, la profesora pasa lista:

¿Orlando Trigo?

“Me pica el ombligo”.

La maestra decide hacer algo, ya que el muchacho Trigo la ridiculiza.

Al siguiente día pasa lista de nuevo:

¿Trigo Orlando?

“Me sigue picando”.

Autor: Orlando con sarpullido.

Incidente

En cierta ocasión, un policía circulaba en su motocicleta, listo para corretear a cualquiera que violara los límites de velocidad.

En ese instante pasó una mancha roja a toda velocidad, el agente de seguridad se preparó para ejecutar la persecución, aceleró la motocicleta y casi alcanzaba el vehículo, cuando éste entró a un callejón sin salida, estrellándose contra una pared.

El policía bajó de su moto y, dispuesto a hacer la inspección, dijo al joven involucrado:

“A ver, no tiene placas de circulación, ni parabrisas ni vidrios; no tiene bolsas de aire y no logro ubicar el volante de dirección. ¿De dónde sacó ese vehículo?”.

Adolorido, el muchacho responde:

“¡De… de la montaña rusa!”.

Autor: Anónimo de Atracciones Rosas.

 

Ya para qué…

Una viejita dice a su marido:

M’ijito, ¡despierte!

“Uhm… no”, dice el viejito.

— ¡Salomón, despierte!

“Uhm… ¡no!”.

¡Que despierte, que despierte, Salomón!

“¡Que no! ¿Qué pasa, vieja? Qué pasa….

Levántate y tómate las pastillas de dormir.

Autor: Viuda.

 

¿Qué es una carne asada?

La carne asada es la única comida que el hombre cocina. Cuando el hombre se propone hacer una, la cadena de acontecimientos es más o menos como sigue:

1. La mujer va al supermercado a comprar todo lo necesario.

2. La mujer prepara la ensalada, las papas con crema y el postre.

3. La mujer prepara la carne, la pone en una fuente con los utensilios necesarios mientras el hombre está sentado junto a la parrilla, bebiendo una cerveza helada.

4. El hombre pone la carne en la parrilla.

5. La mujer pone la mesa y prepara la ensalada.

6. La mujer le dice al marido que la carne se está quemando.

7. El hombre saca la carne de la parrilla.

8. La mujer pone los platos sobre la mesa.

9. Después de comer, la mujer trae el postre, levanta la mesa y luego lava los platos.

10. El hombre pregunta a la mujer si está contenta de no haber tenido que cocinar ese día, y percibiendo la cara de enojo de ésta,  concluye que de plano no se le puede dar gusto.

 

Derecho a réplica (escrito por un hombre)

1. Ningún hombre en su sano juicio va a mandar a su mujer a comprar las cosas para la carne asada. Ella va a traer cerveza “barata”, dos kilos de arrechera, alas de pollo y tres kilos de lengua que el carnicero le dijo que salía muy rica a la parrilla, ya que no consiguió vendérsela a ningún idiota.

2. ¿Ensalada, papas con crema y postre? Ella prepara estas mezclas para que coman las demás mujeres. Los hombres comemos carne y nada más.

3. ¿Preparar la carne? A la carne sólo se le pone sal gruesa (o parrillera, los más finos) al momento de ponerla en la parrilla. ¿Bandeja con utensilios? Eso no es para hombres. El hombre macho se las arregla con un palito quemado, un cuchillo y las manos.

4. ¿Que sólo se pone la carne en la parrilla? ¿Y quién hizo el fuego, separó las brasas, las acomodó, dio vuelta la carne, corrió a los chamacos que andaban correteando y colocó el chorizo?

5. ¿Otra vez preparar la ensalada? Ya dijimos que esas las comen las mujeres y los conejos.

6. ¿Que la carne se está quemando? El hombre sólo deja pasar la carne porque la mujer se la vive quejando que “está muy jugosa”, “muy cruda” o “déjala en la parrilla dos minutos más”, después que les ofrecimos el mismo pedazo diez veces y una hora después de que estaba a punto

7. Menos mal que los hombres sacamos la carne de la parrilla, si fuera por ellas, viviríamos comiendo pedazos de carbón.

8. ¿Platos? Sólo si son para ellas; el hombre come directamente de la tabla.

9. ¿Postre? Otra cheve, mejor…

10. ¿Lavar los platos? ¡Yo usé los dedos! (Y me los limpié en el pantalón)

11. Las mujeres nunca van a entender lo que es una carne asada.

Autor: Una mujer.

 

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