2018: El tsunami Morena llegó a la Presidencia y modificó el mapa político de la República


 
Nacional domingo, 30 diciembre, 2018 09:44 AM

El 2018 fue el año en el que el partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) se convirtió en un fenómeno mundial al arrasar en las elecciones del 1 de julio. La fuerza política, con apenas cuatro años con registro, ganó no sólo la Presidencia de la República, sino también la mayoría en el Congreso de la Unión, 19 congresos locales, cinco de las nueve gubernaturas, entre ellas la Ciudad de México –incluyendo 11 de sus 16 alcaldías–, un buen número de presidencias municipales y 10 capitales en juego.

Morena se convirtió en un tsunami que inundó a la política nacional y pintó de guinda el mapa de la República Mexicana por el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador, el fracaso de Enrique Peña Nieto y los gobiernos panistas de Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa –que antecedieron al mexiquense–, y porque más allá de ser un partido es un movimiento que rescata los valores nacionalistas y estatistas de la República, coincidieron politólogos entrevistados por SinEmbargo.

Ciudad de México, 29 de diciembre (SinEmbargo).- En 1 de julio de 2018, el partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena), con apenas cuatro años de vida, sorprendió al mundo entero y se convirtió en un fenómeno: no sólo ganó la Presidencia de la República con más de 30 por ciento de ventaja respecto al candidato que se ubicó en segundo lugar, sino que consiguió la mayoría en el Congreso de la Unión, 19 congresos locales, cinco de las nueve gubernaturas, entre ellas la Ciudad de México, y un buen número de alcaldías.

Ese fenómeno, explican analistas políticos, no hubiera sido posible sin el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador, hoy Presidente de la República, pero tampoco sin un movimiento social que capitalizó el hartazgo de los mexicanos de las administraciones del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Acción Nacional (PAN).

La mezcla del líder con una ideología nacionalista que prometió rescatar los valores de la República en una Cuarta Transformación (4T) y el cuestionado papel del ahora ex Presidente Enrique Peña Nieto –el mandatario que dejó el poder con la peor aprobación de la historia–, hizo posible que Morena se ubique hoy como el único partido en la historia del país que ha roto todos los récords electorales desde su primer elección en 2015 hasta el histórico 1 de julio de 2018, el día que la euforia invadió las calles y acompañó a López Obrador desde su entonces casa de campaña ubicada en la colonia Roma Norte, de la Ciudad de México, hasta el hotel Hilton en Avenida Juárez en el Centro Histórico capitalino, en donde el tabasqueño dio su primer discurso a la Nación, una vez que sus contrincantes aceptaron la derrota en las urnas.

“Desde su registro, la evolución en las elecciones locales del 2015 al 2018, los resultados fueron muy exitosos. No sólo es el caso del partido de izquierda que tiene el debut electoral en las elecciones federales de 2015 y en las locales que siguieron, sino en lo ideológico podemos decir lo mismo. En 2018 ratifica lo exitoso. Hay quienes señalan que ese éxito es el efecto del fracaso de Peña Nieto y sus niveles de popularidad, además de las administraciones pasadas. Si bien hay parte de verdad en eso, lo cierto es que pudo haber crecido la propuesta de ‘El Bronco’ [Jaime Rodríguez Calderón], o la de Ricardo Anaya sustentada por el PRD [Partido de la Revolución Democrática] y el PAN, y pues ninguna de esas opciones despuntó. Sólo lo hizo López Obrador en 2018”, explicó Nicolás Loza Otero, investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), en entrevista con SinEmbargo.

El experto recordó que un caso emblemático de la fuerza de Morena antes de las elecciones de 2018, fue la de 2017 en el Estado de México cuando Delfina Gómez Álvarez, candidata de Morena a la gubernatura del Estado de México, quedó muy cerca de Alfredo del Mazo Maza, candidato del PRI. Con 30.78 por ciento de la votación (un millón 871 mil 542 votos) ocupó un segundo lugar frente a Del Mazo,quien con la maquinaria priista de Atlacomulco y del Gobierno federal quedó con menos de tres puntos porcentuales de diferencia (33.56%, un millón 955 mil 347 votos).

“Aunque no ganó, estuvo muy cerca. Quizás en otro contexto donde la Presidencia no estuviera en manos del PRI hubiera ganado. Es un fenómeno único en México”, explicó.

Antes el partido ya sumaba victorias importantes; la primera de ellas: conquistar la Ciudad de México y arrebatarle al PRD su principal bastión en las elecciones de 2015 para enviarlo a un segundo lugar.

Ese año el PRD perdió Guerrero y en la Ciudad de México perdió ocho de las 14 delegaciones que gobernaba y la mayoría en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF).

De acuerdo con los datos del Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF), el Sol Azteca ganó aliado con el PT en Coyoacán (24.96 por ciento de los votos), Iztacalco sin alianza (24.06 por ciento), Álvaro Obregón (23.86 por ciento), Gustavo A. Madero (25.03 por ciento) y Venustiano Carranza (33.98 por ciento), mientras que Morena se quedó con Azcapotzalco (25.7 por ciento), Tláhuac (30.61 por ciento), Tlalpan (29.52 por ciento), Xochimilco (29.71 por ciento) y Cuauhtémoc (29.5 por ciento).

El PAN ganó Benito Juárez (38.90 por ciento) y Miguel Hidalgo (32.95 por ciento), mientras que el PRI aliado con el PVEM obtuvo tres demarcaciones: Cuajimalpa (33.70 por ciento), Magdalena Contreras(26.74 por ciento) y Milpa Alta (33.92 por ciento).

El IEDF registró que los capitalinos votaron por 19 candidatos de Morena para la Asamblea Legislativa, 11 del PRD, cinco del PAN, tres del PRI, uno del Partido del Trabajo (PT) y uno del Partido Nueva Alianza (Panal).

Con uno más por representación proporcional Morena se convirtió con 20 asambleístas en la primera fuerza política en la ALDF. El PRD sumó seis plurinominales para ubicarse en un segundo lugar con 17 curules, mientras que el PAN sumó cinco para ubicarse en tercer lugar con 10 diputados y el PRI otros cinco para quedarse con ocho.

Los resultados de 2015 anunciaron un fenómeno electoral que se consolidaba a la par que se profundizaba el fracaso de Peña Nieto, recordó Loza Otero.

“Pero no debemos adjudicárselo exclusivamente al fracaso de Peña, es parte, pero también a la propia habilidad de López Obrador para construir una oferta política, esta parte última debemos focalizarla no sólo en la capacidad que tuvo de construir alianzas; porque se alió con Dios y con el diablo, para jalar toda la estructura y recursos del PRD. Lo más importante es su habilidad de construir una narrativa donde tenemos la imagen de un país devastado, gangrenado de corrupción, inundado de pobreza, con mayor desigualdad que nunca, para lo cual lo único que podía haber era una administración nueva, encabezada por un liderazgo que nunca hubiera estado en el poder”, dijo.

UN TSUNAMI LLAMADO MORENA: 2015-2018

Morena, que surgió como movimiento en 2011 para apoyar la candidatura de Andrés Manuel a la Presidencia de la República en los comicios de 2012, se convirtió en partido político el 9 de julio de 2014 para competir en unas primeras elecciones, solo, sin alianzas como lo marca la legislación electoral, en 2015.

Luego del éxito obtenido en el aún Distrito Federal, el 5 de junio de 2016 fue de nuevo a las urnas en la capital del país para elegir a los constituyentes que integrarían a la Asamblea Constituyente que redactaría la Constitución de la Ciudad de México.

En esa elección la Ciudad de México refrendó su vocación de izquierda y el partido de López Obrador su liderazgo sobre el PRD. A pesar del gran operativo de compra de votos que emprendió el Gobierno de Miguel Ángel Mancera Espinosa , entonces Jefe de Gobierno capitalino, a través de la utilización de programas sociales y del empleo temporal a favor de los perredistas, Morena ganó 22 de las 60 curules que serían votadas por los ciudadanos; mientras que el PRD consiguió 19; el PAN 7; el PRI 5; Nueva Alianza y Encuentro Social 2 cada uno; PVEM, MC e independientes uno cada partido.

Para los expertos 2015 y 2016 dio luces de lo que ocurriría e 2018, pero aunque los triunfos de Morena eran históricos, no se podía predecir lo que finalmente ocurrió en la elección presidencial.

María Eugenia Valdés Vega, investigadora especializada en sistema electoral mexicano y en la izquierda mexicana de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), dijo que el éxito de Morena no sólo está relacionado con la capacidad para construir alianzas de López Obrador y del desprestigiado Gobierno de Peña Nieto.

“No puede medirse el éxito como un partido normal, porque no lo es. Es un movimiento mucho más amplio”, explicó. La experta en la izquierda mexicana, y en especial estudiosa del movimiento de la izquierda en la Ciudad de México, argumentó que Morena recoge la tradición histórica de lucha contra el conservadurismo que se ha dado en el país.

“Es un liberalismo político el que sigue enarbolando Morena; se reclaman herederos de este movimiento liberal, por eso se llaman la Cuarta Transformación con una consigna de cumplir con lo que el partido hegemónico, el PRI, nunca cumplió: democracia y justicia social”, añadió.

Se trata, dijo, de un movimiento político con una ideología nacionalista, estatista, en donde el Estado tiene que poner orden, “porque si no el empresariado abusa”.

Para Gustavo López Montiel, experto en partidos políticos del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), el éxito de Morena en tan poco tiempo tiene que ver con que “muchos grupos priistas” se movieron al partido en los últimos tres años. “Son grupos de otros partidos políticos que no están definidos ideológicamente”, dijo.

2018: LA PRUEBA DE FUEGO

Aunque López Obrador se mantuvo como puntero en las encuestas durante toda la campaña presidencial, los resultados que Morena obtuvo el 1 de julio sorprendieron, no sólo a los mexicanos, sino al mundo entero.

La jornada fue intensa y el tabasqueño luego de votar en el sur de la ciudad se dirigió a su casa de campaña en la colonia Roma, donde recibió a miembros del que sería su Gabinete durante la mañana, para luego salir a comer a su casa alrededor de las 14:30 horas y declarar a la prensa que todo estaba “en santa paz. Yo lo deseo con todo mi corazón, con toda mi alma que no haya violencia”.

López Obrador dijo que estaba muy bien y de buenas. Más tarde, a las 17:00 horas al regresar a la casa de campaña luego de comer dijo: “Estamos muy bien, no puedo decir más. Vamos requete bien”.

A esa hora la mayoría de los miembros del futuro Gabinete ya estaban en el inmueble de la calle Chihuahua 216. A las 18:00 horas López Obrador anunció que daría una conferencia de prensa en el hotel Hilton y Tatiana Clouthier Carrillo, entonces su coordinadora de campaña, salió acompañada de la Ministra en retiro Olga Sánchez Cordero, ambas emocionadas.

Dos horas después, antes de las 20:30 horas, los candidatos del PAN y del PRI a la Presidencia de la República ya habían salido a reconocer su derrota: López Obrador, se sabría al concluir el proceso electoral, arrasó con 53.19 por ciento de los votos dejó muy atrás a su rival más cercano Ricardo Anaya, quien obtuvo el 22.27 de los sufragios, menos de la mitad de los que reunió el tabasqueño. Y el candidato del PRI José Antonio Meade quedó en un lejano tercer lugar con el 16.41 por ciento, sepultando con esos números al régimen de Enrique Peña Nieto y el Grupo Atlacomulco.

López Obrador ganó en 31 estados de la República Mexicana. Sólo Guanajuato votó por Ricardo Anaya Cortés en un primer lugar.

“Hoy se termina una etapa y vamos a iniciar otra. Triunfamos y ahora vamos a transformar a México”, dijo López Obrador en la madrugada del 2 de julio en su primer discurso en el Zócalo capitalino como ganador de las elecciones, en medio de una multitud que se volcó hacia él y desbordó sus emociones.

“No tengo más que decirles, darles un abrazo, decirles que no les voy a fallar, decirles que amor con amor se paga, que así como me quieren a mí, los quiero yo. ¡Viva México! ¡ Viva México! ¡Viva México!”, gritó.

Sin embargo, el electorado mexicano no sólo le dio a López Obrador el voto que lo llevaría a la Presidencia de la República, sino también la mayoría en el Congreso de la Unión: el la Cámara de Diputados a la alianza “Juntos haremos historia” obtuvo 191 legisladores de Morena, 56 del Partido Encuentro Social (PES) y 61 del PT; y en el Senado de la República 55 por Morena, ocho por el PES y seis por el PT.

Además el partido con apenas cuatro años de vida ganó cinco de nueve gubernaturas: Chiapas, Veracruz, Morelos, Tabasco y Ciudad de México.

El resultado en los congresos locales también fue avasallador. Morena conquistó 19 de 26 congresos que se renovaron en el país: Sonora, Chihuahua, Baja California Sur, Colima, Michoacán, Estado de México, Morelos, Puebla, Oaxaca, Chiapas, Tabasco, Tlaxcala, Ciudad de México, Hidalgo, Veracruz, Durango, Sinaloa, San Luis Potosí y Zacatecas.

En la Ciudad de México el partido de López Obrador ganó 11 de las 16 alcaldías: Álvaro Obregón, Azcapotzalco, Cuauhtémoc, Gustavo A. Madero, Iztacalco, Iztapalapa, Magdalena Contreras, Miguel Hidalgo, Tláhuac, Tlalpan y Xochimilco.

Morena también ganó municipios importantes, entre ellos las capitales de varios estados como Toluca en el Estado de México. En esa entidad el partido de López Obrador le arrebató al PRI su bastión: Ecatepec, incluso Atlacomulco, la cuna del entonces Presidente Peña Nieto.

A nivel nacional Morena conquistó 10 de 24 capitales en juego: Hermosillo, Sonora; Culiacán, Sinaloa; La Paz, Baja California Sur; Morelia, Michoacán; Toluca, Estado de México; Othón P. Blanco, Quintana Roo; Oaxaca, Zacatecas y Puebla.

De acuerdo con los analistas en las elecciones intermedias de 2021 el partido del Presidente de la República volverá a repetir la hazaña.

“La forma en la que se han construido la administración actual, el caso del Presupuesto 2019, se han venido un conjunto de condiciones que le dan recursos a Morena para que puedan fortalecer su estructura clientelar. Ahora tiene la mayor parte de los recursos por haber ganado la elección. Para ganar se requiere de recursos y esos ya los tiene”, consideró Gustavo López Montiel.

Mientras que para María Eugenia Valdés 2021 es claro: si Morena pudo ganar sin recursos, en tres años más habrá fortalecido su estructura en todo el país.

“Además es casi una Ley: el poder tiende a reproducirse. Lo único malo sería que fuera tanto poder, que se empezaran a sentar bases autoritarias y que hubiera un escenario de confrontación”, dijo.

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