Don Jack William Nicklaus

Foto: Internet
 
Opinionez lunes, 15 agosto, 2016 12:00 PM

Los Donez

 

 

 

En los primeros cincuenta y cuatro años de mi vida jamás he jugado golf. Suponiendo sin conceder, que en el siguiente cuarto de siglo que me queda por delante –espero– tarde o temprano habré de sucumbir, al elegante juego que tantos y tan queridos amigos abrazan como una religión por días y semanas, supongo, que finalmente en algún momento caeré en la tentación que los fascina y envuelve de forma recurrente y empezaré a acompañarlos en la plataforma del espacio que tan feliz los hace. Lo que nunca imaginé es que tendría oportunidad de conocer, interrogar y comer con el mejor practicante en la historia de este maravilloso deporte, que a nivel mundial ha liderado durante décadas, el magnífico e incomparable Don Jack William Nicklaus.

Fue apenas la semana pasada, cuando la amable e infinita generosidad de la encantadora Familia Banchetti, nos brindó la oportunidad a un selecto grupo de bajacalifornianos, de ser receptores de la enorme simpatía y sencillez del mejor golfista del mundo, que ha decidido invertir, desarrollar y derramar su riqueza sobre nuestra bendita tierra, lo que demuestra sin ninguna duda que seguimos siendo muy atractivos como región, por geografía y ubicación para recibir a lo más granado del rango Internacional.

Considerado como el mejor jugador de la historia por su inalcanzable palmarés de 20 triunfos de Torneos “Majors” incluyendo los dos Abiertos de Estados Unidos que ganó como aficionado, Don Jack es toda una leyenda que ha desplazado su infinita capacidad a todas las modalidades del deporte que adora, convirtiéndose con los años en el más reconocido diseñador de campos en el mundo. Fue en ese entorno donde lo vi por primera vez.

De los 30 Campos que ha jugado, construido y diseñado en nuestro País, el que más veces he recorrido en lo personal, por cuestiones de trabajo, es el que desarrolló en el bello Puerto Peñasco hace menos de una década, nueve de los dieciocho hoyos que engrandecen el singular pasto, se encuentran junto al espumoso mar, quizá el único en el planeta con estas características, lo que me permitió preguntarle –consciente de su respuesta–, “¿Señor Nicklaus, cuál de sus diseños llevados a la perfección, considera su favorito?”. Su respuesta fue la de un enamorado hombre de Familia, que me desarmó por la nitidez de pensamiento: “¡Apreciado amigo, es como preguntarme a cuál de mis cinco hijos amo más, a todos, por supuesto!”.

Don Jack William Nicklaus, a los 76 años de edad, se fue fascinado con la vida, después de visitar el Pueblo Mágico de Tecate, consciente que regresará muy pronto a sembrar en este rincón de la Patria, la grandeza que ha derramado a lo largo y ancho del universo, consciente que por lo pronto aquí ya cosechó amigos y corazones.

Hasta siempre, buen fin.

 

Carlos Mora Álvarez, es orgullosamente tijuanense. Ha sido servidor público y dirigente empresarial. Actualmente es Presidente Ejecutivo del Consejo Estatal de Atención al Migrante. Comentarios y sugerencias: [email protected]

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