Don Rodolfo Richard Gonzales

Foto: Cortesía
 
Opinionez lunes, 20 junio, 2016 12:07 PM

Los Donez

 

 

 

Fue un hombre excepcional. Los que tuvimos la fortuna de disfrutarlo en su increíble existencia podemos dar infinidad de testimonios de ello. Generoso hasta la médula; su casa, su mesa, su cartera, invariablemente, estaban abiertas para ayudar, apoyar y beneficiar. No existe en el entorno familiar, de amigos y conocidos que lo hayan tratado, quien no tenga una experiencia personal que lo haya marcado para la posteridad, al haber sido tocado por la gracia de Don Rodolfo Richard Gonzales, mi querido e inolvidable Tío Richard.

Nadie lo llamó jamás Rodolfo, porque el amor de su vida, mi querida Tía Yoly, le decía Richard, acentuando la “A”, destacando su apellido que tenía origen francés más que anglosajón, evitando el Ricardo en español, por lo que orgullosa y cariñosamente lo llamamos así, con lo cual destacábamos su nombre, su figura, su actuar elegante, fino, altivo, genial.

De porte distinguido, lo observábamos alto –como cuando lo conocí, siendo yo apenas un niño de 10 años. Impresionante su trato, su modo, “rudo-cariñoso”, gritón y con la frase puntual para cada ocasión, con un don de mando que nos enseñó a varias generaciones a controlar espacios, situaciones y confrontaciones. Despertaba la admiración, el respeto y el cariño de forma inmediata. Tenía una forma muy especial para conectarse con cualquier ser humano, ya fuese con íntimos amigos o reales desconocidos, particularmente con colaboradores, inferiores o superiores –como él los llamaba–, acuñando la frase que se me grabó en el corazón de infante sin comprenderla del todo: “A los inferiores como superiores y a los superiores como iguales”, obligándome a preguntarle recurrentemente: “¿Tío, quienes son tus superiores?”. ¡Sólo Dios! Contestaba irreductible.

Impresionantemente exitoso funcionario federal, nacido en Chihuahua, vivió en su temprana juventud en nuestra bendita tierra, trasladándose al DF durante los años sesentas. Desarrolló una ascendente carrera que lo encumbró social, política y económicamente, convirtiéndose por antonomasia, en un magnífico anfitrión de la capital para quien lo visitara, particularmente con algún lazo consanguíneo, a los que trataba como verdaderos reyes y en mi particular caso como a un verdadero hijo.

Fundó una preciosa estirpe guiado de la mano de Doña Yolanda Mora Quiñónez de Richard, su bella esposa, que le regaló 7 descendientes, mis hermosas primas: Bersi, Haide, Lorena, Natalia y Norma, así como Ramón y Rodolfo, sobrepasando seguramente a estas alturas, la docena de nietos.

La fotografía de Don Rodolfo Richard Gonzales que engalana la presente entrega, se encuentra enmarcada en la casa de mis amados Padres, en un lugar muy especial como recuerdo imborrable de la última vez que visitó Tijuana, cuando se entregó feliz y pleno para seguir regalando su simpatía y grandeza en una Navidad que resultó, por su presencia, incomparable e irrepetible, que mantendremos eternamente como un recuerdo imborrable de su mágica y rica personalidad que jamás olvidaremos y seguiremos adorando.

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Carlos Mora Álvarez, es orgullosamente tijuanense. Ha sido servidor público y dirigente empresarial. Actualmente es Presidente Ejecutivo del Consejo Estatal de Atención al Migrante. Comentarios y sugerencias: [email protected]

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