Develan red internacional de lavado de dinero, los #PanamaPapers


 
Destacados domingo, 3 abril, 2016 11:31 AM

El diario alemán Süddeutsche Zeitung con sede en Munich, recibió millones de registros de una fuente confidencial y los compartió con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ por sus siglas en inglés), que convocó a periodistas socios en todo el mundo.

Los más de 100 medios internacionales que participaron de la investigación no pagaron por el acceso a la información, que significa la mayor filtración de datos sobre lavado de dinero a nivel mundial.

Los registros filtrados provienen de la firma Mossack Fonseca, una empresa panameña de más de 40 años de existencia, con sucursales en 48 ciudades del mundo, conocido por crear y administrar sociedades offshore, fundaciones y fideicomisos en paraísos fiscales.

A diferencia de otros despachos y firmas de abogados panameños, los cuales suelen anunciarse de manera ostentosa en la avenida 50, una de las vías más importantes de la capital de Panamá, Mossack Fonseca adoptó un perfil muy discreto, lavando millones de dólares día con día. En la práctica, un cliente es un intermediario entre la firma panameña y el beneficiario final, verdadero dueño de las compañías creadas para esconder el dinero.

Mossack Fonseca no tiene oficinas en México, como en otros países de América Latina, pero tampoco las necesita. Cuenta con numerosos despachos de abogados que operan como intermediarios entre los beneficiarios finales de las empresas offshore y la firma panameña.

En el caso de México se contabilizaron 65 compañías, 47 beneficiarios finales o dueños, 29 clientes y 208 accionistas de empresas vinculadas con mexicanos o extranjeros radicados en México. A nivel global, el despacho panameño tenía hasta fines del año pasado 214 mil 448 entidades registradas en su historia y 14 mil 153 intermediarios.

El ocultamiento del dinero no sería posible sin la participación de los bancos, empezando por los más grandes a nivel mundial, que fungen en muchos casos como accionistas en las empresas creadas en los offshore. Para el caso de México, los archivos de los Panama Papers muestran la presencia de Santander Private Banking, HSBC Private Banking, Credit Suisse First Boston y la calificadora Merril Lynch.

Los despachos mexicanos han sido un gran activo para la firma panameña, ya que son quienes la ponen en contacto con los dueños del dinero. Tan sólo en 2010, Mossack Fonseca envió regalos de Navidad a 310 despachos mexicanos.

En respuesta a cuestionamientos de los diversos medios involucrados durante la investigación periodística, Mossack Fonseca aseguró que sus servicios son legales. Sin embargo, la práctica de la firma ha permitido esconder dinero cuyo origen se desconoce, incluidos lavadores de dinero del narcotráfico y vendedores de armas.

Entre los mexicanos involucrados se encuentran el empresario mexiquense Juan Armando Hinojosa Cantú, el dueño de TV Azteca, Ricardo Salinas Pliego, y Alfonso de Angoitia Noriega, vicepresidente Ejecutivo y presidente del Comité de Finanzas de Grupo Televisa.

¿QUÉ SON LOS PANAMÁ PAPERS?

376 periodistas, de 76 países, analizaron durante un año de 11.5 millones de documentos filtrados de sociedades en paraísos fiscales. La operatoria de 12 presidentes actuales, además de ex mandatarios nacionales, y así como de un centenar de políticos de todo el mundo, empresarios, celebridades y figuras del deporte.

Los archivos incluyen a no menos de 33 personas y compañías puestas en la lista negra del gobierno de los Estados Unidos por haber hecho negocios con capos de la droga mexicanos y con organizaciones terroristas como Hezbolá.

Los documentos, que van desde 1977 hasta el 2015, dejan en claro que grandes bancos impulsan de manera importante la creación de compañías difíciles de rastrear en las Islas Vírgenes Británicas, Panamá y otros paraísos offshore. Los archivos contienen más de 15 mil 300 compañías de papel, usadas para ocultar clientes de más de 200 países.

Las sociedades offshore son empresas que no registran ninguna actividad económica o comercial real. Si bien no es ilegal tener una firma en un paraíso fiscal, en muchos casos suelen ser utilizadas para transferir dinero, realizar operaciones financieras o abrir cuentas bancarias en el exterior, con atractivos beneficios impositivos y sin que se conozca a sus reales dueños.

Como parte de sus servicios, Mossack Fonseca ofrece la gestión de apertura de esas sociedades o la venta de una ya conformada, además de su administración, a través de un manager propio o de otras sociedades creada por ellos. Los directores, que suelen ser panameños y cumplen un rol formal, y hasta incluso, en algunos casos, los accionistas que van a aparecer en los registros, para evitar que se conozca el nombre real del beneficiario final.

La mayor parte de los servicios que la industria offshore provee son legales si los utilizan quienes obedecen a la ley. Sin embargo, los documentos del Panamá Papers demuestran que bancos, firmas legales y otros actores offshore no siempre siguieron los requerimientos legales para asegurarse de que sus clientes no estén envueltos en, por ejemplo, posibles maniobras de evasión de impuestos o lavado de dinero.

En algunas instancias, según muestran los archivos, intermediarios offshore se protegieron a sí mismos y a sus clientes ocultando transacciones sospechosas o alterando registros oficiales.

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