La “democratización” del crimen


 
martes, 9 septiembre, 2014 03:00 PM

Aunque existe una guerra de cifras entre los diversos gobiernos y las organizaciones de la sociedad civil, sí queda claro el consenso de que los asesinatos relacionados con el crimen organizado han disminuido mientras que los delitos que más afectan a la población en general han aumentado. Nos encontramos con el hecho –lastimero, socialmente desgarrador– de que la criminalidad se ha cebado justo en quienes menos elementos tienen para defenderse. Secuestros en los que se intercambia una vida por unos pocos miles de pesos, extorsiones a vendedores ambulantes y robos generalizados en zonas de muy bajos ingresos dejan ver un escenario en el que todo mexicano puede sentirse amenazado. Como contrapartida tenemos una serie de actos de “justicia popular” de letales consecuencias. Por dar un ejemplo, hace unos días en el estado de Puebla fue linchado un joven de aproximadamente 25 años por intentar robar una camioneta. Al ser un crimen cometido colectivamente por una comunidad, seguramente no habrá sanción alguna. No obstante, queda claro que un intento de robo no puede castigarse con la pena de muerte. Igualmente en zonas del Distrito Federal y del Estado de México recientemente se han dado casos de asaltantes que son baleados por pasajeros en autobuses de transporte público. Aunque las cifras también en estos casos son inexistentes, en gran parte debido a que no existe un sistema nacional de estadísticas sobre criminalidad confiable, sí hay diversos ejemplos que dejan ver una ciudadanía hastiada ante los delincuentes. En zonas rurales vemos a las autodefensas, entre mexicanos de altos ingresos la proliferación de guardaespaldas, en las empresas un incremento de la seguridad privada y en pueblos la terrible realidad de los linchamientos. En realidad, se trata de cabezas de un mismo monstruo: la incapacidad de los diversos órdenes de gobierno para crear un México en paz.  En el año 2011 –durante los peores momentos de la criminalidad desatada en el calderonato, cuyas secuelas aun padecemos–, durante la presentación del libro “Estrategia para la paz justa” el movimiento nacional Volver a Empezar hizo la propuesta de reorientar los esfuerzos del Estado para atender prioritariamente los delitos que más afectan al ciudadano común, urgiendo a los gobernantes a prestar especial cuidado a disminuir los asaltos, los robos, la extorsión y particularmente los secuestros, sin dejar de enfrentar temas como el narcotráfico. Esa propuesta sigue teniendo una rotunda actualidad Así como en otros momentos de nuestra historia reciente el gobierno cayó en la falta de ética que resulta mejorar la macroeconomía descuidando el bolsillo de quienes menos tienen, es igualmente pernicioso que las procuradurías del país y los diversos aparatos de seguridad pública se preocupen por las estadísticas de mayor impacto mediático, descuidando el bienestar patrimonial y físico de los mexicanos de menores ingresos.   Manuel Espino fue Presidente del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Acción Nacional y diputado federal en la LVIII Legislatura. Correo: [email protected] www.twitter.com/ManuelEspino

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