El revuelo de Alejandro Fernández


 
Espectáculoz lunes, 8 septiembre, 2014 07:00 PM

Lleva ya 31 años de carrera, y desde entonces, Alejandro Fernández ha tenido una vida artística llena de logros, versátil, colmada de éxitos, con producciones discográficas que van desde el pop, ranchero e importantes duetos con cantantes de talla internacional, sumando a la fecha 14 álbumes de estudio, tres en vivo y siete recopilatorios. Gracias a esas producciones diversas que lo han hecho crecer como intérprete, es que “El Potrillo” ha pasado de ser un cantante de ranchero a un artista multifacético. Muestra de ello fue el concierto de primera calidad que ofreció el sábado 30 de agosto en la vinícola El Cielo, interpretando parte de su más reciente material discográfico, “Confidencias”. Con más de diez músicos en escena, se escucharon los éxitos que han marcado la popularidad del cantante, versión pop y acústico, así como la parte mexicana, acompañado de su mariachi Real de México, con el que además hizo un merecido homenaje a su padre, Vicente Fernández. Todo ello en un espectáculo de dos horas con veinte minutos, 26 temas interpretados en un majestuoso escenario de 18 metros de altura, con 250 metros cuadrados de pantallas leds, un innovador sistema de estructuras móviles donde las luces robóticas  impactaron por su calidez, logrando no solo iluminar el escenario de 80 toneladas de peso, sino también, reproducir videos e imágenes de Alejandro Fernández, quien en mayo de 2014 se hizo acreedor al premio Mundial al Diseño de Iluminación y Tecnología en Alemania. Dicha producción fue diseñada por técnicos belgas exclusivamente para “El Potrillo”. Con la ayuda de 65 personas y tres días de montaje, el faustuoso escenario vistió el espectáculo de Alejandro Fernández, quien apareció en el entablando dispuesto a satisfacer a los más de 7 mil asistentes que se volcaron en aplausos, porras y piropos, conquistando con cada uno de los temas ahí escuchados: “Cóncavo y Convexo” y “Se me Va la Voz”, calentaron el ambiente que se prolongaría hasta pasada la medianoche. “Muchísimas gracias, es un verdadero placer poder estar aquí en Ensenada, con mi familia, con mis amigos, y por supuesto, con todos ustedes en esta noche tan especial. Muchísimas gracias a El Cielo, al Valle de Guadalupe por invitarnos. Sé que ha sido un poco larga la espera, pero aquí estamos de regreso entregando alma, corazón y vida arriba del escenario, con nuestras ‘Confidencias’; así que los queremos invitar a que pasen una noche muy agradable, que hoy no se libran. ¿Tienen ganas de cantar? Pues traemos de todo, así que lo único que necesitamos es que ellos (sus músicos) toquen, yo canto y los que ponen el ambiente son todos Ustedes, y dependiendo de los aplausos y del encanto vamos a cantar”, exhortó el tapatío. Después de la interacción, le siguieron “Cuando Digo tu Nombre”, “Estuve” y “Qué Voy a Hacer con mi Amor”, el coro gigantesco de los que esa noche asistieron, contagió de alegría a Alejandro, satisfecho de ver cómo el público se le entregaba en cada acorde, a cada momento. “Ay, mujeres, cómo duelen, cómo dolemos; amor y desamor, lágrimas y risas, porque los hombres no podemos estar con una mujer, pero tampoco podemos estar sin ellas… vamos a desahogarnos”, dijo el artista, al momento que se escuchó “Desahogo”, tema que forma parte de su reciente material discográfico. Con ese toque de coquetería, juego de palabras y sonrisa pícara, siguió con “Hoy Tengo Ganas de Ti”, “Nobody Knows You When You’re Down and Out”, “Tu Amor me Hace Bien”, “Te Quiero, te Quiero”, “Te Voy a Perder” y “Canta Corazón”. Momento ideal para hacer una pausa y provocar con su set acústico que el romance se posesionara de los presentes. “Me Dediqué a Perderte”, “Yo No Sé Olvidar” y “Si Tú Supieras”, conquistaron no solo los oídos del público, pues lo visual estuvo a cargo de una gran cortina cubierta de leds, dando un toque nostálgico a la presentación. Después de ese set, tocaría el turno al mariachi, lo mexicanísimo estaba por poner a bailar a quienes ya contentos por degustar del vino y la gastronomía del lugar, disfrutaban de la noche. Fernández se dijo feliz de pisar por primera vez un escenario como el Valle de Guadalupe, y aunque en dicho lugar la bebida por excelencia es el vino, él no podía serle infiel a su tequila, el que se produce en Jalisco. “Aquí es la tierra del buen vino, pero en Jalisco también tenemos nuestros encantos, y se puede hablar por ejemplo de nuestro tequila; de nuestras mujeres hermosas que por supuesto no les podemos presumir nada, porque aquí también las hay. Pero tenemos nuestra gastronomía, que también es lo mismo, y bueno, básicamente todo nuestro folclor, y por supuesto, nuestro mariachi, que es la esencia de nuestro México que siempre llevará tatuado en el corazón, en el alma y en la piel. Hoy México y el mundo más que nunca necesita de su gente, de sus valores, de su fuerza y del empeño de cada uno de nosotros para poderle dejar a nuestras generaciones libertad, fuerza, una vida digna y un pilar fundamental dentro de este rol en este juego de sociedad. La familia son y seguirán siendo esto maravillosos seres que nos dieron la vida, que son las mujeres”, declaró el intérprete para dar paso a “Mátalas”, “Qué Lástima”, “Cascos Ligeros”, “Abrázame”, “Es la Mujer” y “No”, entre otras melodías que matizaron un espectáculo que mantuvo a la gente satisfecha de principio a fin. La fiesta musical seguía su curso, Alejandro Fernández hizo del suyo un espectáculo interactivo, se dejó querer y aceptó flores, le obsequiaron una bandera mexicana que ondeó con respeto y admiración, disfrutó ver a la gente entregada, dejando en claro cómo ha crecido artísticamente desde la primera vez que pisó un escenario, para cerrar con broche de oro honrando a “El Charro de Huentitán”. “Honor a quien honor merece, respeto, admiración y cariño para él. Es mi amigo, mi confidente y mi maestro: para ti padre, tus canciones”, fue así que se escucharon “Las Llaves de mi Alma”, “Por tu Maldito Amor”, “Mujeres Divinas”, “Me Voy a Quitar de En Medio”, “Para Siempre”, “Hermoso Cariño”, “Estos Celos”, “Acá entre Nos” y “ De qué Manera te Olvido”. “Quiero agradecer a Dios por haberme regalado la vida. A mis padres por la familia que me dieron, a mis hijos por ser mi motor y a todas las personas que hacen posibles noches como ésta. Muchas gracias…hasta pronto”, marcó la despedida de “El Potrillo”, quien regaló 150 minutos de música.

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