El amor no es eterno


 
lunes, 8 septiembre, 2014 03:00 PM

El amor todos los vivimos, lo sentimos, lo gozamos y lo sufrimos. Por amor se ha vivido, se ha muerto, se han dado grandes guerras, perdido países y no se diga de grandes imperios, y sin embargo la mayoría no lo acepta públicamente. Se sufre y se llora pero se niega, se goza y emociona pero se calla, solo se comparte con la persona amada y quizás por ser tan poderosa esa emoción se llega en ocasiones, a compartir con alguien cercano porque hay cosas en la vida que no se pueden guardar y vivir para uno solo, como aquellos que quisieran subirse a la montaña más alta y grita a pecho abierto el amor de su vida, y sin embargo nadie lo hace, asimismo los tiempos y la tecnología nos arrasa y muchos, aunque tímidamente lo manifiestan en las redes sociales como si fuera grafiti, pero bueno, es por el momento, la ocasión, la emoción, dura mientras perdura. El amor, esa agradable sensación, esa fantasía que se llena de sentimientos y que hace que se sientan en las nubes (aunque nadie se ha subido en una), que logra grandes hazañas, que se piensa y dice que hasta la vida misma se daría por él, que no creo que alguien lo haya hecho, y aquellos que lo han perdido y recurren al suicido, pero al igual, no queda prueba de que ése haya sido el motivo y no hay forma de corroborarlo. El amor ha dado a que sea el tema del que más se ha escrito en la historia del mundo (aquí me tienen) y que una de las grandes ironías es que nadie ha coincidido al dar su significado, aclarando que estoy hablando del amor en pareja para situarnos en lo que más adelante acotaré. El amor hay quien lo confunde con el sexo, no necesariamente con el coito, sino con todo lo que conlleva, desde creer que se tiene en la persona amada (deseada) todo lo que para ella significa en su vida; decía en el apunte pasado que es indudable que el amor lleva al sexo aun cuando en ocasiones en encuentros casuales de sexo, éste ha llevado al amor pero difícil de reconocerlo, se da confusión de sentimientos, deseos y sensaciones. Lo que sí y en la vida real de la mayoría de las parejas que deciden casarse es por esa grata sensación de erotismo que lleva al sexo y éste al amor y por supuesto al matrimonio. La cultura mexicana no lo reconoce así pero en la vida real en mucho de los casos así es, y debe tener su importancia y efecto, porque en la mayoría de las relaciones previas el complemento físico puede confirmar la compatibilidad de que con el amor y el sexo lograrán llegar a ser una pareja afín, aun cuando hay casos en que una vez casados se dan cuenta de que no fue lo pensado, y en otras, al correr del tiempo el sexo pasa a segundo o tercer término (o quizás cuarto).            Decía asimismo en mi apunte anterior de que la pasión renace en el cerebro a cualquier edad, vitaliza las relaciones, favorece la comprensión mutua, la tolerancia y el buen querer. Lo que quiere decir que tanto el sexo como el amor pueden perdurar si así se desea, se piensa y analiza, por qué no hacer renacer la pasión y el amor, como al principio, como fuente de unión que mantengan presente en ambos el amor y el sexo, si no con la misma intensidad, sí con el deseo para continuar viviendo feliz. Así como finalmente el sexo no perdura, el amor lleva el mismo camino, no es eterno, y me refiero a vivirlo y sentirlo como cuando se empieza con esa persona que nos hace sentir únicos y especiales en el mundo. Por último el que no sea eterno el amor no quiere decir que se deje de querer, eso es finalmente lo importante y por ello hay que luchar. Gracias como siempre a mis dos que tres lectores por sus comentarios y consultas al teléfono 684-9647 o al e-mail: [email protected]   El autor ejerce su profesión en Tijuana, B.C.

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