El nombre de José Ontiveros Sánchez se suma al clan Arellano
Los perseguidos de Sánchez
Un expediente entregado a ZETA de forma anónima, relaciona nuevos nombres a la estructura criminal del cártel comandado por Fernando Sánchez Arellano. Los documentos, copia fiel del proceso que se sigue contra diez personas en la Procuraduría General de la República, habrían sido localizados en una casa de seguridad donde esperaban detener a Ontiveros. Declaraciones ministeriales dan cuenta de cómo trabajaba una célula en el trasiego de droga, la forma de comunicarse y los integrantes.
Investigaciones ZETA
La detención el 11 de febrero de 2010 de la célula de sicarios de José Ángel Flores Ayala “El Pepe”, ha permitido a las autoridades bajacalifornianas acceder a información sobre las redes de las células que integran el cártel Arellano Félix.
Particularmente sobre una. La de Juan Sillas Rocha.
Luego de declaraciones de los diez hombres detenidos aquel 11 de febrero, casas de seguridad fueron examinadas, y la información los llevó hacia otros domicilios. En uno de ellos, ZETA fue informado extraoficialmente, fueron encontrados expedientes de la Procuraduría General de la República.
La copia de dos legajos que dan cuenta de un procedimiento penal que se sigue contra diez personas que fueron aprehendidas en marzo de 2009, fue entregada de manera anónima a este Semanario.
Los documentos, oficiales todos, integran la causa penal 53/2009 (antes 99/2009), que se sigue contra:
* Juan Gabriel Monarres Ontiveros “El Ángel”, “El Viejo”, “El Gordo”.
* Ángel Amircal Colón Quevedo “El Negro”,
* Hugo Noel García Estrada “El Afi”, “El Rafa”.
* Jesús Armando Isedo Medina “El Luis”.
* Sergio Alonso Barraza Elías “El Lobito”, “El Lobo”
* Marcos Adrián Herrera Cuny “Ricardo”, “Richard”
* Cristian Macías Vega “Chava”, “Chavita”.
* Francisca López Morales
* Juan Bernardo Figueroa
* Raúl Sandoval Mora
Por los delitos de delincuencia organizada, violación a la ley federal de delincuencia organizada, violación a la ley federal de armas de fuego y explosivos, y contra la salud.
Los nueve hombres y la mujer fueron detenidos el nueve de marzo de 2009; un día antes, el ocho de marzo, había sido aprehendido Ángel Jácome Gamboa “El Kaibil”, por lo que la detención de quienes según los expedientes de la Procuraduría General de la República, pertenecen a una célula del cártel Arellano Félix, pasó casi desapercibida.
De acuerdo a la información proporcionada de manera anónima a ZETA, el expediente en dos partes, fue localizado en una casa de seguridad en la delegación San Antonio de los Buenos, hasta donde las autoridades se habrían trasladado con la intención de aprehender al de nombre José Ontiveros Sánchez. Esta persona, según la media filiación, tiene entre 30 y 35 años de edad, es de piel clara quizá rosácea, subido de peso, cabello café y 1.75 metros de estatura. Según revelaron a ZETA, su domicilio formal estaría en el Mariano Matamoros.
De acuerdo a la investigación periodística, confrontada a la oficial dentro de las fuerzas de procuración de justicia e investigación en Tijuana, Ontiveros Sánchez forma parte de la estructura criminal del cártel Arellano Félix, a la fecha liderado por Fernando Sánchez Arellano “El Ingeniero”. Particularmente, confiaron los oficiales, a la célula de Juan Francisco Sillas Rocha.
Hasta el momento, y luego de la detención del grupo de sicarios comandados por José Ángel Flores Ayala “El Pepe”, la ramificación criminal de Sillas es la estructura más visible del CAF. También, a la que asumen oficialmente, le fue “entregada” la zona que controlaba para actos ilícitos Teodoro García Simental. De hecho el último enfrentamiento que sostuvo el narcotraficante detenido en La Paz, Baja California Sur el 8 de enero de 2010, en Tijuana y que dejó una estela de cientos de ejecutados, fue precisamente contra Sillas Rocha, por el robo de 150 kilos de crystal.
Aun cuando las autoridades en Baja California, concentradas en el Consejo Estatal de Seguridad Pública, consideran que la célula de García Simental está acabada, lo cierto es que el cártel criminal de los Arellano Félix está creciendo en forma y territorio, a través de los prófugos Armando Villarreal Heredia, Raymundo Corona-Bartolomé, Fernando Ávila Valenzuela, Melvin Gutiérrez Quiroz, y ahora Juan Francisco Sillas Rocha, quien ha sido ya identificado en expedientes oficiales por otros detenidos del clan.
A la lista de perseguidos de Sánchez, se suma entonces José Ontiveros Sánchez. De acuerdo a una fuente confidencial en la estructura judicial, sobre este hombre se habría girado una orden de aprehensión en días recientes; situación que acerca a las autoridades, particularmente a la Policía Estatal Preventiva y el Ejército Mexicano, a su captura.
Además, se conoce que Ontiveros Sánchez tiene una Averiguación Previa abierta en una Agencia del Ministerio Público en San Felipe por robo simple y manejar en estado de ebriedad.
La liga entre este hombre de Sánchez y los detenidos del 9 de marzo de 2009, podría ser la referencia que Ontiveros Sánchez presentó en una documentación oficial, Clemente Monarres, cuyo apellido poco común, coincide con el de uno de los aprehendidos de 2009, Juan Gabriel Monarres Ontiveros, cuyo segundo apellido comparte a su vez con José Ontiveros Sánchez.
La relación viene porque los dos expedientes entregados de forma anónima a ZETA, y que habrían sido localizados en una casa de seguridad, se encontraron al momento en que elementos de la fuerza pública tenían como objetivo la detención de José Ontiveros Sánchez.
Los expedientes abordan el caso de los diez detenidos, Juan Gabriel Monarres Ontiveros, “El Ángel”, “El Viejo”, “El Gordo”, Ángel Amircal Colón Quevedo “El Negro”, Hugo Noel García Estrada “El Afi”, “El Rafa”, Jesús Armando Isedo Medina “El Luis”, Sergio Alonso Barraza Elías “El Lobito”, “El Lobo”, Marcos Adrián Herrera Cuny “Ricardo”, “Richard”, Cristian Macías Vega “Chava”, “Chavita”, Francisca López Morales, Juan Bernardo Figueroa, y Raúl Sandoval Mora.
Y la razón por la que se encontraban en un domicilio presuntamente propiedad de Ontiveros Sánchez, sería precisamente Juan Gabriel Monarres Ontiveros, que en el expediente es señalado por otros detenidos junto a él, como miembro de una célula que trabajaba en el trasiego de marihuana y cocaína para el cártel Arellano Félix, así como en el tráfico de personas de México a la Unión Americana.
Los diez aprehendidos de marzo de 2009 fueron encontrados en su mayoría en la casa ubicada en la calle Fresno de la Colonia Jardines de Chapultepec Novena Sección Delegación La Mesa en Tijuana.
El operativo de la captura atravesó por la persecución de unos asaltantes de Oxxos (así se les identificó de entrada), le siguió un enfrentamiento y la posterior detención masiva. En aquel entonces se informó que la persona buscada era Cristian Macías Vega, quien encabezaba una banda a la que se acusaba de haber asaltado por lo menos 26 tiendas de autoservicio.
Policías Estatales Preventivos acudieron a sofocar un reporte de robo en uno de estos comercios en la colonia Hipódromo cuando observaron a Macías huir en un vehículo Jetta, lo siguieron y llegaron hasta la calle Fresno, donde localizaron a otros de los aprehendidos. A Monarres lo detuvieron huyendo de la residencia de acuerdo a la información oficial, pero él declaró y así quedó asentado en el expediente en poder de ZETA, que ese día había acudido a inspeccionar una casa que tenía intención de rentar, cuando escuchó disparos y luego fue aprehendido. Que en ese momento se encontraba en el mercado Soriana de Avenida Las Ferias.
Sin embargo, pruebas periciales y otros detenidos lo acusaron de sí trabajar para la célula al servicio de Sánchez Arellano. De hecho en uno de los 17 teléfonos que les fueron confiscados a los aprehendidos, había mensajes indicando que un vehículo blanco llegaría “al Gigante” (hoy Soriana) y solicitaba fuera atendido.
Además, aquel 9 de marzo de 2009, fueron confiscadas a los detenidos en la casa de la calle Fresno, diez armas largas (cinco cuernos de chivo, un G3, una MP-5, tres R15), y tres armas cortas (dos 9mm y una 40mm); 48 cargadores para arma larga, once cargadores de disco, 16 cargadores para arma corta, y 2 mil 716 cartuchos de diferentes calibres. También uniformes de Policía Federal, de Fuerzas Especiales y una chamarra de la Policía Estatal Preventiva. 31 paquetes de mariguana y 10 de cocaína.
Según se indica en el expediente, las armas fueron utilizadas de acuerdo a los peritajes, en hechos delictivos anteriores a su aseguramiento.
También fueron confiscados 17 aparatos de comunicación entre celulares y radios, transceptores (de 128 canales); equipo de comunicación que al momento de ser analizado proveyó importante información a las autoridades.
Por ejemplo, mensajes de texto que se enviaron unos a otros y hacia terceros, ordenando actos criminales, como aquel que decía, “me agarraron a Bernardo palacios los de la picap los encapuchados y nadie sabe el número por si me lo mandan a las fuerzas”. Y cuya respuesta fue: “Está un muchacho kon chaleko kaki kon barba de kandado, tiene komo 2 semanas y no se mueve y esta en la tienda k esta pegado a un restauran y esta serka a la lavandería me lo puede mandar levantar x favor”.
Igual el apodado “El Lobito” envió: “ai t va llegar un altima bco al gigant pa q ests pendient enterado” (lo envió tres veces y le marcó en ocho ocasiones a su interlocutor).
También en la propiedad se encontró una hoja con números de Nextel escritos a nombre de: “Abra, Brenda, Cacillas, Castrejon, C/E, Concerje, Fer, Flaca, Humo, Javo, Javo2, Lic Elena, Lic Luis, Lic Pedro, Lic Pepe Chuy, Phanter Tijuana, Toño de con bataca”. Además venía referido el nombre del licenciado Antonio Flores del décimo tercero.
En lo particular, se asienta en el expediente, a Monarres le encontraron un cuerno de chivo con un cargador. A Herrera Cuny se le aseguró otro cuerno de chivo y lo acompañaban Colón, García Estrada, Isedo Medina y Barraza Elías. A Mallery, Sandoval y Figueroa no se les encontró arma, pero personal que los detuvo declaró que éstos repelieron la aprehensión y posteriormente en una barranca encontraron un R.15, un cuerno de chivo y once cartuchos. A Macías Vega y Francisca López los detuvieron en la casa donde encontraron treinta y un paquetes de mariguana y 10 paquetes de cocaína.
Hugo Noel García Estrada declaró que cuidaba paquetes de droga, que lo contrató “El Gordo”, que le pagaron 500 dólares las primeras tres ocasiones, y diez mil la cuarta; que quien le pagaba sus servicios era “El Richi”, que la droga era entregada por Sergio Alonso “El Lobo” y por Cristian Macías “El Chava”. Además, que todos los movimientos de droga, entradas y salidas, los registraba en una libreta Scribe que entregaba a “El Richi”. Confirmó que la comunicación era por vía texto en el celular y que “El Richi” cambiaba los aparatos cada dos o tres semanas.
En su declaración también declaró que ellos trabajaban para el cártel Arellano Félix, que no conocía personalmente al “Ingeniero” pero que le dijeron que trabajaba para él, y que “El Teo” era su enemigo. García Estrada refirió también que Herrera Cuny estaba secuestrado. Que tenía tres días sometido y esposado como castigo por trabajar para otra célula del CAF.
Amircal, el hondureño detenido, declaró que él sólo limpiaba la casa en lo que lo cruzaban a Estados Unidos, y que Monarres, Macías y Barraza, eran quienes utilizaban las armas encontradas en la casa. Mientras Isedo Medina dijo que quien lo contrató fue “El Chava” a razón de tres mil pesos a la semana por cuidar la casa. Barraza se justificó diciendo que él era el encargado de comprar de despensa.
Cristian Macías Vega, quien ya había sido acusado por otros detenidos como la persona que transportaba droga, y hacía otras labores que implicaban la portación de arma, dijo en su defensa que a él lo había contratado “Chava” para llevar despensa y transportar a la cocinera Francisca López, mientras esta última declaró que les hacía de comer y “el señor Ricardo” le pagaba 200 pesos a la semana.
Figueroa dijo a sus interrogadores que él iba saliendo de su domicilio cuando lo detuvieron, que él trabaja en Estados Unidos como enfermero, y de hecho presentó a través de su abogado cartas de recomendación de sus empleadores, misma acción que realizó Mallory, además de declarar que no conocía la casa de la calle Fresno y que su domicilio está a dos kilómetros del sitio decomisado. El tercero en declarar inocencia y no conocer el contexto de la detención fue Sandoval.
Sin embargo en el expediente judicial, cuando solicitan la ampliación del arraigo, argumenta la Fiscalía que había solicitudes de pruebas incriminatorios en proceso, interrogatorios pendientes con detenidos de células criminales para “robustecer la información obtenida vía declaración ministerial de los arraigados, en razón de que el cártel de los hermanos Arellano Félix, o cártel de Tijuana, liderado por el de apodo “El Ingeniero”, opera en este municipio y los colindantes con éste, por lo que existe dentro de diversas indagatorias radicadas en las mesas investigadoras mencionadas, información relacionada con miembros de la célula y/o cártel citado”.
Como pruebas presentaron la declaración ministerial de Hugo Noel García Estrada, recabada con fecha once de marzo de 2009, donde dice pertenecer a la organización delictiva de “El Ingeniero”, “efectuando imputaciones en contra de superiores jerárquicos y miembros de la organización delictiva”. Y la información contenida en los celulares.
Concluyeron los investigadores: “Se aprecia fundamentalmente que Juan Gabriel Monarres Ontiveros, Ángel Amircal Colón Quevedo, Hugo Noel García Estrada, Jesús Armando Isedo Medina, Alonso Barraza Elías, Marcos Adrián Herrera, Cristian Macías Vega, Francisca López Morales, Juan Bernardo Figueroa Ortega, Jose Alfredo Mallory Figueroa y Raúl Sandoval Mora, colaboran con otros miembros en una organización criminal conocida como cártel de los hermanos Arellano Félix, los cuales actúan en los municipios de Tijuana, Ensenada, Playas de Rosarito y Tecate, dedicados principalmente al narcotráfico y secuestro así como cuidar y defender los territorios en intereses del citado grupo delictivo, mediante actos de franca naturaleza antisocial, como lo son privar de la vida a elementos de grupos antagónicos…”.
Actividad que evidentemente es la relación con José Ontiveros Sánchez, dado que los expedientes de la Procuraduría General de la República, fueron encontrados en una casa donde autoridades esperaban capturar a este hombre que, de acuerdo a las investigaciones oficiales, trabaja para la célula de Juan Francisco Sillas Rocha, y forma parte de los perseguidos de Sánchez.