“Aquella Noche el Mar…”, es el título de la propuesta del poeta tecatense radicado en Playas de Tijuana. La compilación “es un recorrido a la inversa: De los más viejos a los más jóvenes, de alguna manera con el tratamiento no tan épico, más bien mediático”, asegura el escritor. Asimismo, anuncia sus próximos libros.
Enrique Mendoza Hernández
Aunque editada desde septiembre de 2009, finalmente el Instituto de Cultura de Baja California (ICBC) presentará la compilación “Aquella Noche el Mar… Poemas de las Costas Bajacalifornianas”, de Roberto Castillo Udiarte.
“El Róber” no es profeta en su tierra: Y es que la coedición entre ICBC y Editorial Aretes y Pulseras ya fue presentada en septiembre, en Monterrey y en La Paz, durante el Encuentro de Escritores Lunas de Octubre, mientras que en Tijuana el ICBC no daba señales de estar haciendo su trabajo de presentar a los autores publicados; fortunio que surgió hasta el jueves 11 de marzo, medio año después, cuando el Instituto dio a conocer la valiosa propuesta de Udiarte.
De hecho hoy viernes 12 de marzo será dada a conocer también en Rosarito, en las instalaciones del ICBC, y el 19 del mismo mes verá la luz en Ensenada. Además, el 28 de abril, la poesía del Mar Bermejo y el Pacífico, compilada en “Aquella Noche el Mar…”, llegará al Palacio de Bellas Artes en la Ciudad de México.
Roberto Castillo propone naufragar cronológicamente por la poesía escrita en torno a los bondadosos mares de esta larguísima lengua de piedra, llamada Península bajacaliforniana. De esta manera, el Bermejo y el Pacífico son la fuente inagotable y principal para 38 poetas que Castillo compila, por lo que no está de más conocer a los antologados: Luis Martínez Díaz, Miguel De Anda Jacobsen, Eliseo Quiñones, Gloria Ortiz y José Luis Vasconselos. En la obra pululan también Gabriel Moreno Lozano, Esalí, Juan Martínez, Horacio Enrique Nansen y Rubén Vizcaíno Valencia. No puede faltar la obra de Elizabeth Cazessús, Francisco Morales, Jesús Antonio Villa, Benito Gámez y Delia Valdivia. El compilador tampoco descartó la poesía de Óscar Hernández, Tomás Di Bella, Enrique Trejo, Peggy Bonilla o Lauro Acevedo. Se incluye también a Luis Cortés Bargalló, Flora Calderón, Juan Antonio Di Bella, Alejandra Rioseco y José Javier Villarreal.
“El Róber” no se olvidó de Omar Pimienta, Toño Valenzuela, Claudia Peralta Vega, Alfonso García Cortez, Heriberto Vizcarra, Rael Salvador, Adriana Sing, Jorge Ortega, Alejandro Sánchez Uriarte, Selene García, Raúl Acevedo Savín, Gabriel Trujillo y Dolores Bolívar.
“Insulares y peninsulares, de frente y a espaldas, los escritores y escritoras de Baja California han escrito acerca del Mar Pacífico y el Mar Bermejo como espacios oceanográficos vivenciales, poéticos, laborales, imaginarios y paisajistas: El mar como paisaje externo tanto como pretexto interno, aunque muchas de las veces más imaginario que vivencial”, reza Castillo en el prólogo de la propuesta.
“Para realizar esta breve antología, la fuente primordial fue el simple gusto de pescar textos que se acompasaran al ritmo y a la intención de este libro, que es, antes que todo, un oleaje de escritos relacionados con los litorales de Baja California, poemas que tienen que ver con el mar, las islas, la fauna, las bahías, los malecones, los puertos, los pescadores, los marinos, las mujeres y los paseantes”, agrega.
Al navegar por la obra puede sentirse el viento salado de los mares y sus escamas; evocarse a las diáfanas playas paradisiacas de La Paz o Mulegé, Santa Rosalía y Loreto, Balandra y Coromuel; pescadores y sus puertos pesqueros, sin faltar sus mujeres calafias de hoy en día.
A través de la obra pueden recordarse las noches estrelladas jamás imaginadas desde las bahías sin luz artificial, así como monumentales ballenas recorriendo desde Ensenada hasta San Ignacio; hasta dan ganas de irse de Tijuana unos días y perderse por las playas a lo largo de la península prometida que, dicho sea de paso, más disfrutan los extranjeros que los propios mexicanos.
Roberto Castillo concedió una entrevista a ZETA, a propósito de “Aquella Noche el Mar…”.
— ¿Cómo surgió la compilación?
“Más que nada tiene que ver con el rescate de gente vieja, ¿no?, que aparece en antologías que ya nadie lee, o es la gente que estaba media despistada. La intención fue más que nada, darse cuenta que los primeros poetas que empezaron a publicar sobre el mar, es gente que ya murió, de ochenta años de edad. Es bien curioso porque, a pesar de que estamos frente al mar, no hay una literatura marina, que es parte de lo que hago en el prólogo: Somos una ciudad que estamos a espaldas del mar; los que escriben sobre el mar son principalmente de Mexicali o de Tijuana.
“Hablamos de un mar más literario, más imaginario que vivencial, cosa que no sucede con los escritores de Ensenada. Esto es como un mar literario, un mar conceptual, más que de vivencias. Estamos rodeados de mil 500 kilómetros de litorales y no le hacemos caso al agua, estamos más preocupados por la frontera, por lo urbano y no tanto por el rollo de lo que suceda alrededor de la naturaleza”.
— ¿Dónde encontraste a los compilados? ¿Por qué no todos son conocidos?
“En gran medida son de antologías que han hecho Gabriel Trujillo y Luis Cortés, y de otras antologías marginalonas de Mexicali, o en Ensenada. Fue como una búsqueda de cerca del año de andar buscando poemas perdidos o en revistas, en libros marginales. Porque ha habido más preocupación por hacer antologías un poco más que tienen que ver con lo urbano, el desierto.
Obviamente no están todos, faltan; como en toda antología uno escoge arbitrariamente lo que le gusta. Yo lo que quería era dar ese tono generacional de cómo desde la parte épica terminamos en un rollo o un mar urbanizado. Éste es un recorrido a la inversa: De los más viejos a los más jóvenes, de alguna manera con el tratamiento no tan épico, más bien mediático”.
— A grandes rasgos, ¿qué puedes decirnos de los recursos literarios de los autores elegidos?
“La escuela vieja, la gente que aparece ahí que tiene más de 60 años; es una escuela de la oratoria, de la declamación, de la poesía épica, como De Anda Jacobsen, Vizcaíno, la misma Esalí, y otra escuela que no es muy conocida como Eliseo Quiñones, José Luis Vasconcelos o Don Gabriel Moreno Lozano. Son la escuela vieja, con poesía declamatoria, pero son muy rescatables porque finalmente estaban preocupados por rescatar la parte de la Baja California como un lugar épico; pero al mismo tiempo son raza que estaban preocupados por la música, es decir, son muy musicales. La antología viene bajando (cronológicamente) con poetas como Francisco Morales, Enrique Nansen, Jesús Antonio Villa, Benito Gámez, que es una generación intermedia. Y empieza a bajar un poquito más el tono, no es que sea de menor calidad, sino que son tonos totalmente distintos porque han cambiado también las lecturas. Y así se va recorriendo hasta que ya va bajando con los más jóvenes, como Omar Pimienta; hay gente muy joven como Selene García, veinteañeros, pero que finalmente siguen preocupados por el rollo marino, son poemas que no tienen a lo épico, sino a lo interior, es un mar mucho más interno”.
— ¿Qué puedes decirnos de la calidad literaria, en general, de los 38 compilados?
“Es muy difícil, yo lo que hice primero fue ubicar la temática marina; en segundo, que fueran conocidos, otros no muy conocidos, pero que llevaran un mínimo de calidad, por llamarlo de alguna manera. Yo no soy el que decide si hay calidad o no hay calidad. En todo caso, el mejor crítico siempre será el lector, porque como en toda antología, va a haber cosas que van a gustar y cosas que no; eso obviamente ya depende del estado de ánimo del lector, en el momento, eso no lo puedo determinar. Lo importante sería que aquí hay una literatura, así como hay una literatura urbana, una literatura que es del desierto; en ésta, del mar, hay para todos. El gusto es variadito, que es la ventaja de toda antología”.
— Recientemente publicaste “Nuestra Cama es de Flores” y ahora das a conocer “Aquella Noche el Mar…”, entre otras obras que has lanzado con anterioridad. ¿Por qué te gusta hacer antologías?
“Tengo varias, tengo una que se llama ‘Ballena de Lunas’, fue la primera que hice a principio de los 80s, es una antología donde aparecían ballenas, desde la Biblia hasta los años 80s. Lo que me gusta de las antologías, es ver los diferentes enfoques, puntos de vista, o estilos del mismo tema. He hecho sobre la poesía erótica, otro sobre el Bar Diana de Tecate, de cómo perciben los escritores el bar más viejo del pueblo. Es ver cómo, desde su punto de vista, desde su propio corazón, sus ojos, perciben la realidad. En este caso la antología es sobre una misma realidad. Por eso hice la de las ballenas, otra de poetas hablando de Marilyn Monroe. Me gusta poder leer un librito donde pueda encontrar el tema que a mí me gusta y ver los diferentes enfoques, ésa es una gran ventaja de las antologías. Más que nada, quería una antología de poemas marinos en un solo librito; y la otra, también fue un reto, porque un compa me dijo una vez: ‘Oye, has hecho antologías de mujeres, el erotismo, las ballenas, pero viviendo frente al mar tantos años, nunca se te ha ocurrido hacer una antología sobre el mar’. De repente como que me cayó el veinte: ¡Ah, pues sí, ¿verdad?!”. De ahí vino el reto de buscar cómo coleccionar este tipo de poemas del rollo marino”.
— ¿Qué referencias bibliográficas te han llamado la atención, que tratan el mar como fuente para la poesía?
“Hay tres libros que he leído desde los años 70s y que tratan el rollo del mar. Una se llama ‘Cien Imágenes del Mar’, una antología de poesía mundial, de Jaime García Terrés, publicada por la UNAM, es una antología muy suave; me gustó mucho como modelo, es un buen modelo a seguir. Otra se llama ‘The Eternal Sea’, de poesía marina con escritores de Inglaterra, principalmente; es una antología que leí hace como treinta años y fue publicada en los años 40s. Hay una que es ‘Voz de la Estirpe’, que editó Leonardo Varela y el Instituto Sudcaliforniano de Cultura; hay una buena colección de poetas que traen poemas marinos, entonces dije, ‘ellos lo hacen, nosotros también lo podemos hacer’. Porque hay una tradición, que aunque sea mínima, hay una poesía marina de los lugares del norte, si se puede llamar así; eso fue lo que me atrajo”.
— ¿A qué tipo de problemas te enfrentaste al momento de seleccionar los poemas para la antología?
“Pues el problema es encontrarlos, ¿no? Porque es un trabajo que, aunque la decisión es mía, tengo que recurrir a muchísimas personas para que me ayuden, me la paso escribiéndole o llamándole a gente de Mexicali, Tecate, Rosarito, Ensenada, gente de fuera, si saben de algún poema de ellos o si saben de alguien. De alguna manera la ventaja de internet es que te pueden llegar los textos, ya no tienes que andar como antes con las fotocopias, corriendo a las bibliotecas; te pueden mandar directamente los textos por internet, eso por un lado; luego tratar de coleccionar este tipo de material y de ahí acomodarlos en lo histórico, desde los años 50s para acá.
“La ventaja de Baja California es que es una literatura que apenas tiene muy poco tiempo publicándose, en realidad es de los años 60s para acá, son poquitos, 50 años, pero hay mucho que hacer todavía, cosas que rescatar, y, por otro lado, leer, leer, y leer; hasta que más o menos uno cree que puede hacer una antología, si no completa, sí representativa o ideal que te dé un panorama de los tres, cuatro estilos distintos de cómo los escritores perciben el tema del mar”.
— ¿Hubo poemas o autores que quedaron fuera? En todo caso, ¿cómo decidiste si entraban o no en la antología?
“Los que entraron fue por mi gusto, ¿no? Los que no entraron no me gustaron los textos, se me hacía que aparecía una vez la palabra mar y eso ya no justificaba que entrara todo el texto, sino que de alguna manera en sí, en general, contuviera la temática, no nada más que lo mencione, sino que sea parte del poema, por un lado. La otra, después de que hice la antología empezó a aparecer otra gente que me decía: ‘oye, fulano tiene otro poema’, pero ahí ya no alcancé, fue desconocimiento, ignorancia mía. Otra de las broncas es sacarlos de internet, porque hay muchos poetas que publican poemas en sus blogs, en internet, pero tampoco terminaría, por el tiempo; yo quería que fuera una antología obtenida desde los libros, desde el papel, y que pasara otra vez al papel”.
— ¿De dónde tomaste el título “Aquella Noche el Mar...”?
“El título de la antología lo tomé prestado del primer verso de ‘No Intentes el Amor Nunca’, del poeta español Luis Cernuda, y que dice: ‘Aquella noche el mar no tuvo sueño…’. Es un poema que por años ha estado circulando en mi cabeza desde la primera vez que me lo leyó Óscar Hernández, un amigo de Veracruz, allá a mediados de los años setentas. La portada es obra de una amiga, Elenita Pomar, pintora que vivió en Ensenada y en Tijuana, y que ahora vive en Cuernavaca. La edición fue realizada gracias al apoyo del ICBC y Editorial Aretes y Pulseras, de Julieta González. A todos ellos y ellas, les agradezco”.
— Finalmente, aparte de “Aquella Noche el Mar…”, ¿qué otro título tienes pendiente por publicar próximamente?
“Anda por ahí una colección de poemas, ‘Tengo Dolor de País’, de una invitación que hice por internet en un blog, una antología que tuvieran que ver con la violencia, las ejecuciones en las ciudades como Ciudad Juárez, Tijuana y todas las ciudades de México. Hubo respuesta de escritores de Australia, Barcelona, Ciudad de México, Estados Unidos, Baja California; entonces hice una selección, es posible que se publique, todavía no está aterrizado, estamos viendo eso.
“Otro libro que tengo es una antología de todos mis poemas, yo hago la propia antología; todavía no sabemos si van a salir todos los libros juntos, o, según yo, los mejores poemas de mis libros. Se llamaría ‘Nuestras Vidas son Otras’; sería una coedición con NortEstación y Editorial Aullido de España. Se va a publicar en España y México, posiblemente en octubre lo presente en España”.
La trayectoria de Roberto Castillo
Roberto Castillo Udiarte es originario de Tecate, Baja California, México. Nació en 1951 y estudió Letras Inglesas e Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y Comunicación en la Universidad Iberoamericana Campus Tijuana. Ha sido profesor, promotor y periodista cultural, editor, cronista, realizador radiofónico, traductor y corresponsal. Su obra ha sido traducida al inglés, francés y alemán.
En cuanto a poesía, ha publicado “Cuervo de Luz” (Isla de Mar, 2005); “Elamoroso Guaguaguá” (UIA/El Día, 2002); “La Pasión de Angélica según el Johnny Tecate” (CECUT/CONACULTA, 1996); “Nuestras Vidas son Otras” (La Tinta de Alcatraz, 1994); “Cartografía del Alma” (UABC, 1987) y “Blues Cola de Lagarto” (Gobierno de Baja California, 1985).
En prosa, “La Esquina del Johnny Tecate” (Oasis Editorial, 2004); “Banquete de Pordiosero: Menú Roquero para Compas y Compitas) (Yoremito, 1999); “Gancho al Corazón: La Saga del Maromero Páez” (Yoremito, 1997); “Arrimitos o los Pequeños Mundos en tu Piel” (La Iguana del Mar, 1992); “Pequeño Bestiario y Otras Miniaturas” (La Iguana del Mar, 1982).
Traducciones: Charles Bukowski, “Soy la Orilla de un Vaso que corta, Soy Sangre” (UAEM, 1983, 1995 y 1998; Editorial Castaños, 1987; Laberinto Editorial, edición bilingüe, 2007); Mailer, Robbins, Bukowski, Capote, et al, “Marilyn y los Dieciséis Voyeurs” (Isla de Mar, 1995).
Asimismo, traducciones suyas han sido incluidas en “Más de Dos Siglos de Poesía Norteamericana”, dos tomos, (Difusión Cultural UNAM, 1994) y Robert L. Jones, “La Cebolla Silvestre” (Joan Boldó i Climent Editores, 1992).
Ha sido antologador y compilador de “Aquella Noche el Mar… Poemas de las Costas Bajacalifornianas” (ICBC/Editorial Aretes y Pulseras, 2009); “Nuestra Cama es de Flores: Antología Bilingüe de Poesía Erótica Femenina Bajacaliforniana” (CECUT/CONACULTA, 2007); “Cómplices de Sueños 2: Testimonios de Promotoras Comunitarias de Tijuana y Mexicali” (UIA/CECUT, 2007); “Cómplices de Sueños: Testimonios de Promotoras Comunitarias de Tijuana” (UIA/Simon Fraser/Los Niños, 2004); “Bar Diana, una Celebración” (Editorial Los Encinos, 1997).
Finalmente, en su trayectoria figuran antologías compartidas: Roberto Castillo, Alfonso García y Ricardo Morales, “La Revolución también es una Calle” (UIA/XV Ayuntamiento, 1996); Roberto Castillo, Manuel Valenzuela y Víctor Espinoza, “… Y Todos Tiramos Piedras, Antología Literaria de Tecate” (Editorial Cuchumá, 1987).