La mula (The Mule)

Foto: Internet
 
Cinemazcopio Lunes, 7 Enero, 2019 12:00 PM

Clint Eastwood tiene 88 años y nada parece detenerlo. El veterano actor y director ahora explora un tema de raíz, el origen de las “mulas” de los años ochenta, es decir, ciudadanos comunes y corrientes que de pronto se dedican al trasiego de droga a lo largo de la frontera.

Basada en la historia verídica de Leo Sharp, esta película se centra en la vida de un viejo veterano de guerra dedicado ahora a la horticultura que a finales de los ochenta se puso al servicio de un cártel mexicano.

Con el nombre de Earl Stone, Eastwood se toma el tiempo de encarnar a este personaje desde sus entrañas y hacer creíble ese distanciamiento con su familia, sobre todo su ex mujer Mary (Dianne Wiest), su hija Iris (Alison Eastwood, hija del director-actor) y su nieta Ginny (Taisa Farmiga).

Cuando está a punto de perder su casa en Peoria, Illinois, Earl cruza la línea y curiosamente no le va nada mal hasta que empieza a seguirle la pista Colin Bates (Bradley Cooper), un agente de la DEA. El recorrido que este par hace, motivado por esa típica dinámica de buenos y malos, como en las cintas western, permite a Eastwood mostrar ciudades polvorientas y desoladas, como si fuera parte esencial de un paisaje norteamericano donde el sueño de éxito y fortuna por la vía de la ley se ha perdido.

Entonces vemos un filme más motivado por el ojo pesimista del realizador que al igual que los hermanos Cohen en “Sin lugar para los débiles” ubica en la era de Reagan el principio del fin, cuando la puerta se abre de par en par al narcotráfico y la gente empieza a creer que con dinero es capaz de compensarlo todo, incluso el abandono de la familia, como le sucede a Earl.

Sin embargo, hay tanta frialdad en la manera en que Eastwood, el actor y el director en este caso, recrea esta trayectoria de un hombre que en el ocaso de sus días carga con sus fracasos rumbo al abismo, es imposible dejar de pensar que algo falta, y eso es precisamente lo que se percibe en la pantalla grande, creando la sensación de un largometraje que debió ser grandioso y no lo fue. **

Punto final.- “Bumblebee” no está nada mal… de veras.

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