El Veloz de Godoy

Foto: Ramón T. Blanco
 
Sortilegioz Lunes, 28 Enero, 2019 12:00 PM

La portada de ZETA es del 16 de diciembre de 1994. El trabajo, de Jesús Blancornelas, entonces director del semanario. La foto, tomada por Ramón Tomás Blanco Villalón, presenta a un joven Jaime Martínez Veloz, entonces diputado federal por Tijuana del que fue su partido: el Revolucionario Institucional.

La cabeza es implacable: “Zedillo lo mandó a BC hace tres años: Que se lo lleve Zedillo”.

El periodista que sobreviviría a un atentado tres años después, en noviembre de 1997, detalló en un sumario en la primera plana:

“La paz que el Presidente de la República está buscando en Chiapas, es la guerra política, verbal y callejera que Martínez Veloz está promoviendo en Tijuana, en un plan de franca agitación.

“Lejos de buscar un diálogo con las autoridades municipales de Tijuana, como Zedillo lo ha logrado con el PRD y el PAN, y como lo busca en Chiapas, Martínez Veloz organiza manifestaciones con insultos y sin razonamientos.

“Utiliza el nombre del presidente y a los empleados de SEDESOL para golpear políticamente a Héctor Osuna y al plan de activación urbana, en lugar de evitar enfrentamientos y llegar a un acuerdo alejado de pasiones partidistas”.

Hasta ahí la portada diseñada por Blancornelas aquel 1994. Ernesto Zedillo tenía 15 días de haber asumido la presidencia de la República y Martinez Veloz había llegado a la Cámara Baja luego que el PRI ganara todas las posiciones federales en juego en la elección en Baja California, luego del trágico final de quien fuera su candidato a la Presidencia de la República, Luis Donaldo Colosio Murrieta, precisamente asesinado en Lomas Taurinas, una colonia marginada de esta ciudad.
Por entonces el diputado federal utilizaba los recursos, el personal y a los beneficiados de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) para agitar la política local. Especialmente los programas de infraestructura con los que, le pusieran como le pusieran, no estaba de acuerdo. Él, por entonces, no quería la construcción de pluviales, mucho menos de calles, avenidas y bulevares con cemento, ni puentes. Martínez defendía invertir el presupuesto en edificar rampas y escaleras en las colonias de la ciudad, especialmente las marginadas o asentadas en zonas accidentadas, en laderas y cerros.

Pasaron los años y Martínez Veloz terminó en Chiapas. El movimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) lo conquistó de lleno. Se embelesó con los indígenas de este país, tan necesitados de apoyo y urgidos de desarrollo. Ha dedicado los últimos años de su vida a tratar de establecer condiciones justas para las regiones indígenas de México. Se alejó de Baja California no porque Zedillo se lo hubiese llevado como pedía Blancornelas, sino porque la chamba en los gobiernos los fue distanciando de esta ciudad a la que también llegó por una chamba en el Gobierno Federal.

Siguió en el PRI, donde obtuvo más candidaturas en Baja California. Perdió el Senado de la República y la alcaldía de Tijuana. También fue candidato por el Partido de la Revolución Democrática a la presidencia municipal de Tijuana y perdió. Fue diputado federal por el PRI y también por el PRD, y local por el tricolor.

Fuera del PRI, y también del PRD, ya ubicándose como ciudadano sin partido, Jaime Martínez Veloz trabajó prácticamente todo el sexenio de Enrique Peña Nieto en el Gobierno Federal. Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación que fue, lo designó comisionado para el Diálogo con los Pueblos Indígenas de México. Pero, por sus dichos, parece que mientras servía al priismo del Estado de México, Jaime asesoraba al morenismo de Baja California.

El 1 de julio de 2018, recordó a propósito del triunfo de Andrés Manuel López Obrador y todos sus candidatos en Baja California, que fue asesor de Jaime Bonilla Valdez y trabajó para la campaña de López Obrador en 2012.

Después de toda su travesía política e ideológica, del PRI al PRD, del PRD a la independencia, de trabajar incluso en su querida Chiapas y en el gobierno de Peña pasando por la asesoría a Movimiento Regeneración Nacional (Morena), ahora Martínez Veloz regresó a Tijuana, donde ciertamente conserva su residencia oficial desde aquellos años en los cuales Carlos Salinas de Gortari lo envió como delegado de la entonces Sedesol.

Otra vez quiere ser candidato a la presidencia municipal de Tijuana, pero va por Morena. Por supuesto, antes intentó ser el nominado del movimiento de Andrés Manuel López Obrador al gobierno de Baja California, pero los números no le alcanzaron, ni las designaciones lo consideraron. Tal posición ha sido reservada para el que parece ser el único hombre de confianza del Presidente de la República, Jaime Bonilla Valdez, a quien AMLO hizo presidente de Morena, candidato al Senado, senador, coordinador presidencial en Baja California y ahora candidato al Gobierno del Estado.

Aunque Martínez Veloz se quiso enfrentar al consentido del Presidente, después de medir las olas políticas, decidió “quedarse” con la candidatura a la alcaldía. Pero ahí ya había competidores y se le sumó Arturo González Cruz.

El coahuilense está confiada en su carta de poder: Leonel Godoy Rangel. Este hombre, fundador que fue del PRD, encontró en ese partido la gloria política de los cargos públicos. No sólo dirigió al “Sol Azteca” en el ámbito nacional, también lo representó en la Cámara de Senadores y en la de Diputados, así como en el gobierno de Michoacán. En una de esas travesías políticas e ideológicas, hoy tan de moda, conoció a Martínez Veloz y son cuatachos (diría Blancornelas, a propósito).

De ahí que Godoy sea, hoy por hoy, el principal impulsor de la candidatura de Jaime Martínez Veloz a la alcaldía de Tijuana, con todo y que Godoy  es no solamente el delegado nacional de Morena para las elecciones de Baja California, sino el dirigente en funciones del partido en el Estado, y por tanto, el árbitro de la contienda.

Hace menos de 24 horas se dio a conocer una encuesta ordenada, a decir de los organizadores, por Leonel Godoy Rangel para conocer el ánimo de los electores en cuatro de los cinco ayuntamientos, donde precisamente el método de selección de Morena será por encuesta (a excepción de Mexicali,  donde se realizará “por consenso”, dedazo, pues), y en ese estudio, Martínez Veloz no trae las de ganar.

En los siguientes días se verá si el delegado nacional del PRD respeta los números de la encuesta que solicitó, o si era de entrenamiento, o si hará otra que beneficie a su aspirante favorito. O si como dicen en la oficina de Bonilla, se va del Estado como se lo han pedido a la dirigente nacional, Yeidckol Polevnsky.

 

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