Reflexiones sobre la tragedia migrante (Tercera y última parte)


 
Cartaz Lunes, 17 Diciembre, 2018 12:00 PM

La clase rica, los perfumados burgueses y pequeñoburgueses de Playas de Tijuana y sus compinches, también trumpistas a ultranza, de las áreas residenciales Chapultepec y Cacho gruñen contra las masas indefensas, pero son en el fondo una caterva de cobardes porque si no hubieran sido por sus mastines policiacos que los resguardaban, los jóvenes centroamericanos los hubieran aplastado como asquerosas cucarachas. Tanto el día 14, en Playas de Tijuana, como el día 18 de noviembre en el albergue de la Zona Norte del Centro de Tijuana.

Ciego aquél que no se haya fijado en el hecho que durante la manifestación del día 14, así como en la del día 18, los ku-klux-klanes mexicanos contaron en todo momento con el respaldo de la policía, mejor decir: su policía. Verbigracia cuando una mujer tijuanense, quien durante la manifestación del día 18 valientemente se encaró e increpó a la turba de trumpistas, de inmediato los perros policíacos arremetieron contra ella, la esposaron y la encarcelaron.

No hay que dejarse embaucar, los genízaros policíacos que “custodian” los “alberges” no están para proteger a los migrantes sino para tenerlos “bajo control”, es decir, sometidos y asilados.

Camaradas proletarios: La clase obrera mexicana está con ustedes, de eso no tengan la menor duda. Los revolucionarios comunistas de México les decimos bienvenidos, y les damos un fuerte abrazo solidario. Somos hermanos de la misma clase proletaria. Nosotros luchamos en nuestro país por derrocar a esta maldita dictadura policíaco-militar. Régimen de sátrapas y asesinos que tienen en el desempleo, el hambre y la miseria a los trabajadores. Dictadura criminal que ha entregado el país al extranjero, cosa nada diferente al resto de Latinoamérica.

El expriista, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) es un criminal que no hará nada que moleste a los imperialistas, sino que será un dócil mastín que acate las órdenes de Washington. Tal y como lo han hecho los anteriores sátrapas del PRI y del PAN. AMLO repite como loro que: “primero los pobres” y además se pavonea de ser muy “amoroso”. Sin embargo, cuando la caravana migrante estuvo en la Ciudad de México ni tan siquiera se asomó al albergue. ¿Sería porque ese cuchitril infecto le causaba repugnancia al “amoroso”?

Recordemos que AMLO ya les ofreció trabajo para sus megaproyectos, más bien decir los proyectos de sus amos extranjeros. De seguro AMLO tratará de llevárselos a Campeche, Yucatán o a Oaxaca para construyan el Tren Maya y el Ferrocarril Transísmico. Es decir, intentará encadenarlos y mantenerlos como esclavos “viviendo” en barrancones, “custodiados” por feroces capataces, tal como lo hizo el sátrapa priista José López Portillo, en la década de los 80 con refugiados guatemaltecos; tal y como sucede actualmente en San Quintín, Baja California, donde miles de obreros agrícolas traídos de Oaxaca y Chiapas laboran y “viven” como parias del medievo.

Hermanos latinoamericanos: sólo la lucha revolucionaria liberará a la clase obrera del yugo capitalista. Los burgueses son tan sólo un puñado. Aunque cuentan con miles de perros policíacos y militares, aun así son muy pocos, los pobres somos millones. Lo que al proletariado le hace falta y le urge es un verdadero Partido Comunista Revolucionario, un partido proletario y no para que sea parte del circo electorero burgués sino para unir, organizar y levantar a la lucha insurreccional a todo el pueblo, principalmente a la clase obrera y a las masas pobres para derrocar a los asesinos capitalistas que detentan el poder.

Sobre los escombros del edificio burgués construir una patria libre, sin explotación y sin opresión. Sin pobreza, miseria ni hambre. Una patria realmente socialista, no como el “socialismo del siglo XXI” en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Cuba, Nicaragua etcétera, que son regímenes que de socialistas sólo tienen la careta. Tienen “Socialismo” sólo de fachada que en esencia es puro neocolonialismo, puro capitalismo explotador.

Una nación realmente socialista no obliga a la clase obrera a emigrar a otros países a buscar el sustento. Una verdadera patria socialista no hace sufrir, ni explota, ni martiriza o asesina a la clase trabajadora. Todos los proletarios, sean del país que sean, son hermanos y deben permanecer unidos y luchar juntos. Y todos los burgueses capitalistas, sean del país que sean, son nuestros jurados enemigos a los cuales hay que combatir con reciedumbre, permanentemente, hasta vencerlos y tumbarlos del poder.

 

Atentamente,

Javier Antuna

Tijuana, B.C.

Correo: gloriaproletaria@gmail.com

 

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