La fuerza de la caravana se acabó

Foto: Alejandro Gutiérrez Mora.- Migrantes comienzan a perder fuerza como grupo, ahora cada quien ve por sus propias vidas
 
Edición Impresa Lunes, 10 Diciembre, 2018 01:00 PM

El rechazo de Estados Unidos, las agresiones de un sector de la sociedad tijuanense, la incertidumbre, las malas condiciones de los albergues, deficiente distribución de víveres y hasta la inclemencia del clima, son algunos de los factores que han propiciado que la caravana migrante haya perdido fuerza como grupo y ahora de esté segregando. Activistas e investigadores coinciden que mucho de ello se debe a que las autoridades no los quieren tener en Tijuana

El rechazo de un sector de la sociedad tijuanense, las malas condiciones del primer albergue, lo alejado del segundo, la recurrente criminalización y sectorización de las autoridades municipales y del Estado, han generado una dispersión de la caravana migrante por toda la ciudad.

“Ha perdido su esencia, se la han quitado”, manifestó el migrante de nombre Milson Martínez.

Algunos se están separando del resto para seguir cerca de las garitas, otros han buscado sitios dónde rentar o trabajar con sus familiares, unos más esperan turno para pedir asilo al vecino país, otros tantos están brincando el muro y los menos han pedido ser retornados a sus lugares de origen.

Foto: Alejandro Gutiérrez Mora.- Largas filas para poder comer cada día; algunos prefieren comprar alimentos afuera del albergue

“No nos está quedando de otra más que mirar por nuestra propia cuenta, la fuerza de la caravana se acabó. Debemos pensar en nosotros, en los que tienen hijos, saber bien qué es lo que ahora vamos a decidir, porque ya vemos que no se podrá en grupo y que las autoridades en Tijuana no nos quieren mucho”, compartió el joven hondureño.

A todo ello se suma que la temporada de lluvias ha comenzado en Tijuana con sus temperaturas gélidas, condiciones climáticas a las que todavía no terminan de acostumbrarse y que ha agravado la salud de muchos migrantes.

Las donaciones que están llegando por parte de la sociedad civil son retenidas a la entrada de El Barretal, donde se encuentran solamente 2 mil 122 integrantes de los más de 6 mil 700 que había contabilizado el Municipio en la Unidad Deportiva “Benito Juárez”. Y no se distribuyen de la mejor manera.

La lejanía de los lugares de trabajo o de la Garita El Chaparral, adonde tienen que estar yendo constantemente para saber su turno para solicitar el asilo al gobierno norteamericano, son factores que algunos activistas han considerado estratégicos para contribuir a la disolución de la caravana y la persuasión de que desistan de su camino hacia la Unión Americana.

“Tampoco los quieren en Tijuana”, señaló Soraya Vázquez, coordinadora del Comité Estratégico de Ayuda Humanitaria (CEAH), quien considera la actitud de la autoridad como “perversa, en el sentido de generar las peores condiciones (para los migrantes) justamente para lograr que la mayoría se fuera de la ciudad, sin importar los riesgos a su seguridad e integridad física, qué decir de violaciones al debido proceso, así como a todos y cada uno de sus derechos humanos”.

 

FALTANTES EN LA CARAVANA

El hacinamiento en el albergue de la Unidad Deportiva “Benito Juárez”, en la Zona Norte, y las condiciones insalubres generadas por la lluvia que cayó el jueves 29 de noviembre en la ciudad, rebasaron las capacidades de atención de las autoridades municipales y estatales, propiciando un descontrol y caos en la organización de la propia caravana.

 

De manera precipitada y sin protocolo alguno, entre la tarde y noche de ese día las autoridades comenzaron a desplazar a los migrantes hacia un nuevo espacio en El Barretal, un antiguo centro de espectáculos de la colonia Mariano Matamoros, en la Zona Este, el cual no contaba con servicios de luz ni sanitarios.

El desplazamiento repentino generó incertidumbre y miedo entre los integrantes de la caravana, quienes esparcieron el rumor de que serían trasladados fuera de la ciudad, o a las oficinas de migración para ser deportados de manera inmediata.

Esto provocó temor entre los migrantes, algunos de los cuales se negaron a desplazarse. La unidad deportiva se cerró por completo el sábado 1 de diciembre y un aproximado de 700 ocupantes decidieron acampar en la calle donde se localiza el que era su albergue.

El domingo 2 de diciembre, las autoridades municipales solamente contabilizaron 2 mil 122 migrantes en El Barretal, de los más de 6 mil 700 que se tenían sumados hasta antes del traslado.

Mario Osuna Giménez, secretario de Desarrollo Social Municipal, afirmó que se desconoce el paradero de alrededor de 3 mil migrantes.

Adicionalmente, en su informe semanal, el 3 de diciembre, el secretario de Seguridad Pública Municipal de Tijuana, Marco Antonio Sotomayor, se refirió a otros 144 migrantes ubicados en diferentes albergues de la sociedad civil, y al faltante de  3 mil centroamericanos.

Ambos funcionarios coincidieron al señalar que fueron los que terminaron saliendo por su cuenta del albergue para pedir los retornos asistidos, para ir y resguardarse con algún familiar, buscar asilo en Estados Unidos, los que se han estado saltando el muro para entregarse a las autoridades norteamericanas, o los que simplemente decidieron quedarse en la ciudad o cualquier otra parte de la región.

“Sabemos que de repente algunos se aventuraron a aventarse por el muro, otros tal vez se regresaron, pero no creo que lo hayan hecho tantos, por eso sí me genera incertidumbre, porque puede ser que los

Amas de casa y campesinos, la mayoría de los integrantes de la caravana migrante

Foto: Manuel Ayala.- Yanira Lisbeth Cunza de Martínez, migrante salvadoreña que fue arrollada junto con su primo afuera de El Barretal

Un diagnóstico realizado por investigadores de El Colegio de la Frontera Norte (El Colef) arrojó como resultado que la gran mayoría de las personas que integran la caravana migrante, dijeron dedicarse a la agricultura y a la ganadería en el caso de los hombres; y en el de las mujeres, al hogar o como empleadas domésticas.

Otros de los resultados que se compartieron el martes 4 de diciembre en las instalaciones de dicha institución, fue que la mayoría de los encuestados tiene en promedio entre 18 y 29 años de edad, y solamente han concluido el nivel primaria, aunque entre ellos algunos cuentan con doctorados.

Sobre sus expectativas, la encuesta que se realizó mientras los migrantes se encontraban en la Unidad Deportiva “Benito Juárez”, arrojó que la gran mayoría pretendía cruzar a Estados Unidos por cualquier vía, otros para solicitar asilo por la vía legal y una pequeña parte para quedarse en Tijuana.

El 81 por ciento viene de Honduras, 9% de El Salvador y 8% de Guatemala; la gran mayoría viene con uno o hasta cuatro familiares, principalmente mujeres con hijos, y otro gran porcentaje son hombres que vienen solos.

FORMAS DE DISPERSAR LA CARAVANA; BUSCARÁN CRUZAR POR DESIERTO Y MONTAÑAS

Activistas y especialistas consultados por ZETA, coinciden en que mover y alejar a los migrantes del centro de la ciudad, de las garitas y la zona de cruce hacia Estados Unidos, fue una forma de contribuir a la dispersión de la propia caravana, para restarle fuerza a través de la incertidumbre y el miedo a lo que podría pasar.

Foto: Alejandro Gutiérrez Mora.- Alrededor de 700 decidieron permanecer afuera de la Unidad Deportiva “Benito Juárez”, donde dicen ser hostigados por policías

El hecho de que también se hable de 3 mil migrantes sin localizar, lo atribuyen a una forma de especulación entre los integrantes de la caravana, para que tomen medidas inmediatas como entregarse o salir del país de manera voluntaria.

Soraya Vázquez, del Comité Estratégico, cree que para cuadrar los números que se habían mencionado, “la clave” es conocer la cifra real y objetiva del total de personas que estaban albergadas en la Unidad Deportiva “Benito Juárez”, la cual no ha hecho pública la autoridad, de ahí “la sospecha de que las cifras fueron infladas para que el Ayuntamiento se victimice aún más, y para obtener mayores recursos”.

Opción que secundan otros activistas que se reservaron su nombre, quienes argumentaron que desde un principio era imposible que en un espacio como la unidad deportiva se pudieran concentrar más de 6 mil personas, y menos aún “creíble”, que ahora sean casi 3 mil los que están “desaparecidos”, ya que hay algo que “no cuadra.

Guillermo Alonso, investigador de El Colegio de la Frontera Norte (El Colef) con especialidad en cruce clandestino de fronteras, comentó en entrevista que, considerando que ésta es una población que no tiene dinero para poder pagar “polleros”, lo más probable es que ese flujo que está sin localizar sean jóvenes “capaces de atravesar los muros y caminar por los cerros”.

Foto: Jorge Dueñes.- Migrantes arribando al predio El Barretal, donde solamente se concentran 2 mil 100 migrantes

Y remató:

“No se iban a quedar en El Barretal con los brazos cruzados, esperando a que les toque su turno; tampoco van a estar donde quieran las autoridades, no caminaron más de 4 mil kilómetros para estar ahora pidiendo asilo, cuando cada día la única señal que les dan es que se los darán si lo hacen por las buenas (…) La mayoría están dispersos, escondidos, planeando cómo cruzar hacia el otro lado”.

Cifras de la caravana

*Más de 5 mil migrantes que llegaron antes de la caravana y los de ahora están en lista de espera para solicitar asilo político en Estados Unidos

 

* Más de 600 han sido repatriados de manera voluntaria hacia sus países de origen

 

* Alrededor de 2 mil 500 se han vinculado laboralmente a empresas de diversos sectores del Estado

 

* Más de 300 se han entregado a las autoridades migratorias estadunidenses, brincando el muro

“No queremos quedarnos en México, tememos por nuestras vidas”

 Yanired Hernández, originaria de Sonsonate, El Salvador, es la mujer migrante que aproximadamente a las 4:30 de la tarde del 30 de noviembre, fue arrollada junto con su primo Nelson Armando -quien falleció en el momento- a una cuadra de El Barretal, donde se encuentra actualmente albergada.

Ella es una de las personas que ya está “aterrada” por todas las situaciones que “desafortunadamente” le ha tocado vivir durante todo su trayecto en México y quiere salir lo más pronto posible del país en el que, también resalta, le ha tocado “demasiada gente buena” que también le ha ayudado en el camino.

Junto con su esposo Carlos Hernández, su primo y dos amigos, salieron de su país por voluntad propia y después de unieron a la caravana en Huixtla, Chiapas, desde ahí comenzaron su travesía en grupo “sin ningún problema”, camino en el que reconoce les ayudaron muchos mexicanos con comida, bebida y ropa.

Llegaron al albergue instalado en la Unidad Deportiva “Benito Juárez”, de donde tuvieron que salir casi huyendo el día que cayó la lluvia, ya que perdieron todo por las condiciones climáticas y se fueron para El Barretal, donde comenzó su “odisea”.

Llegando al sitio se enteraron que uno de los amigos que les acompañaban, de nombre Lázaro Daniel, fue uno de los migrantes que falleció en la obra de reparación de una red pluvial en la calle Antonio Nava de Acatlán de la colonia Mariano Matamoros Norte, el miércoles 28 de noviembre.

Detalló que él ya había encontrado trabajo en la empresa contratista Pacífico Construcciones Especializadas, quienes se encargaban de realizar la obra, y su deseo era quedarse en Tijuana para hacer aquí su vida.

En varias ocasiones, los líderes de la caravana les estuvieron informando que había amenazas de que grupos armados llegarían a “balacear” a quienes se quedaran en la Zona Norte, por lo que optaron por quedarse en El Barretal.

Pero el viernes 30 de noviembre, cuando regresaban de haber ido a comer cerca del albergue, una persona ebria que iba a bordo de su camioneta los arrolló, a ella la alcanzó a jalar de la chamarra su marido y solamente recibió un golpe en la cadera que la mandó contra la pared, resultándole una herida en la cabeza.

Sin embargo, su primo falleció al instante, lo que le generó “un dolor muy grande” que le ha provocado “miedo y terror” de seguir en la ciudad, incluso no quiere quedarse en México y está esperando que le toque su turno para solicitar el asilo, el que espera le puedan otorgar porque ellos salieron de su país luego de las amenazas de muerte y un intento de homicidio por parte de la Mara Salvatrucha hacia su marido.

Sobre sus gastos médicos, un doctor particular de la colonia Mariano Matamoros diariamente asiste para darle seguimiento, Grupo Beta le proporcionó los primeros medicamentos y una asociación estadounidense le ha estado proveyendo los demás medicamentos que requiere.

Sobre el cuerpo de su primo, el Consulado de El Salvador, en coordinación con sus familiares, se están haciendo cargo del traslado, que se realizará en próximos días a su tierra natal.

“Mi sueño era llegar a Estados Unidos para sacar adelante a mis dos hijos, queríamos superarnos como personas, trabajar y echarle ganas, en algún momento pensamos en quedarnos ya en Tijuana, yo tenía planes de quedarme acá, tenía ofertas de trabajo y había pedido la visa humanitaria. Estábamos contentos de que íbamos a trabajar los dos juntos, pero con esto que me pasó yo definitivamente acá no me quedo; temo por mi vida, tengo miedo”, concluyó la señora.

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