La amenaza

Fotos: Archivo
 
Dichoz y Hechoz Lunes, 31 Diciembre, 2018 12:00 PM

Fernando Beltrán se sabe hombre poderoso en Baja California. Del mundo del boxeo, transitó suavemente y con la ayuda de miembros del Partido Acción Nacional, a los negocios con los gobiernos. Desde la alcaldía en Tijuana que encabezó Jorge Ramos, hasta el Gobierno del Estado que hoy titula un desprestigiado Francisco Vega de Lamadrid. Lo mismo ha obtenido concesiones de comunicaciones que contratos de obra o permisos de construcción. De pronto se convirtió en el hombre de confianza de “Kiko” Vega en las transacciones monetarias. El empresario pasea por la ciudad acompañado de un grupo de escoltas armados. Incluso cuando come en restaurantes o toma en barras, los de seguridad le acompañan. En esas condiciones estaba Fernando departiendo con amigos hace unos días en un restaurante de comida italiana en el Bulevar Agua Caliente de Tijuana, cuando fue observado por el industrial Miguel Ángel Pérez Camacho, quien se acercó para cobrarle un adeudo de hace dos años. Se trata de más de 100 mil dólares de una deuda que, asegura Pérez, quedó reconocida en las bitácoras del servicio prestado. De hecho en dos ocasiones Beltrán le ha hecho pagos. Hace un año le abonó 200 mil pesos, y meses atrás le hizo un pago en especie. El servicio que prestó Pérez Camacho a Beltrán, fue el retiro de maquinaria especializada cuando hace dos años Fernando compró la Geotérmica de Cerro Prieto 1 a la Comisión Federal de Electricidad, y contrató a Miguel Ángel para desmantelarla. Los trabajos se iniciaron, estaban en el proceso de retiro de la planta cuando de la compañía de Beltrán detuvieron la empresa. Por lo realizado hasta entonces hicieron un balance y quedó confirmado el adeudo por los servicios prestados. Pero hasta la fecha, dos años después de acuerdo de negocios, Fernando Beltrán no ha pagado el adeudo. Es justo mencionar que el empresario Miguel Ángel Pérez Camacho dice haber seguido todos los métodos tradicionales desde su departamento de cobranza para intentar recuperar el producto de su trabajo sin llegar a una demanda. Pero el día que se encontraron en el restaurante italiano y aprovechó para cobrarle, Fernando Beltrán no reaccionó como quien sabe que tiene un adeudo y se comprometió a pagarlo. En contraparte, se indignó porque le recordaron el compromiso que tiene. Se alteró a grado tal que personificó un zafarrancho al que se sumaron sus acompañantes y escoltas armados, contra quien le recordó la falta de pago. Fue entonces que amenazó: “No sabes quién soy”, “No sabes con quién te estás metiendo”, “Ya sé dónde vives”, refiere Pérez Camacho que le espetó el amigo del gobernador. Al industrial no le quedó más que dar por concluido el desafortunado encuentro, pues refiere, “eran diez contra uno, contando a los escoltas armados”. Ahora sí llegará a la demanda por lo menos por amenazas, pues en lo económico, Pérez Camacho está considerando que Beltrán entre en razón, reconozca su palabra y pague lo que debe.

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