Fiesta de paz y baile

Fotos: Jorge Dueñes/Molotov
 
Espectáculoz Lunes, 3 Diciembre, 2018 12:00 PM

Entre mestizaje, predicación espiritual, sonora y social, Maldita Vecindad encendió la danza de tijuanenses que festejaron el caos, irreverencia y estruendo de Molotov, pero que desairaron, en su mayoría, el final coreográfico y guapachoso de Kumbia Kings

En el instante en que las manecillas del reloj se alinearon a las 10:11 pm, Los Hijos del Quinto Patio saltaron al templete insertado en el estadio de futbol para ofrecer un ritual de poco más de 90 minutos, que unos 10 mil fronterizos festejaron de inicio a fin, avivando los mensajes de Rocco, quien ataviado en un traje de pachuco y un sombrero acicalado con una plumilla de faisán, alzó la voz en nombre de la denominada caravana migrante de centroamericanos establecidos en Tijuana, y los 43 estudiantes desaparecidos en 2014 en Iguala, Guerrero.

Escoltado por Aldo, Sax y Pato, Rocco ofreció una ceremonia ancestral en la que recordó el valor de alabar la vida, honrar la palabra, la música y la danza. Agradecido, abrió sus brazos sin desunir sus manos, y, a forma de triángulo, cerró sus ojos y compartió su espiritualidad para sacudir las malas vibras, continuando la jornada entre ska, rock, cumbia y ritmos árabes, con los que interpretaron “Solín”, “Pachuco”, “Kumbala”, “Don Palabras”, “Los Agachados” y “Un Poco de Sangre”, entre otras.

Maniatada por la fiesta de paz y baile, Maldita Vecindad contagió con su energía a la esquina de Latinoamérica, a la que le cantó “Un Gran Circo”, “Morenaza”, “Pata de Perro”, “Mojado”, “Ya lo Pasado, Pasado” y “El Tieso y la Negra Soledad”, acariciando el fervor de un público dispuesto a entregar sus cánticos, gritos, coros, bailes y un sinfín de expresiones con las que colorearon el paso del cuarteto frente un escenario adornado de percusiones e instrumentos de viento.

Maldita Vecindad

Luego de varios minutos, las luces iluminaron un set básico e irreverente, los cajones amplificados de dos bajos, la bocina microfoneada de una guitarra eléctrica y los múltiples tambores de un caótico cuarteto que deslumbró a los asistentes desde la primera distorsión con la que aderezaron el ensamble de “Dance and Dense Denso”, “Hit Me”, “Chinga tu Madre”, “Voto Latino” y “Gimme Tha Power”.

Muy al estilo de un descuidado estadounidense jubilado viajando en su camioneta RV (con camisa floreada, shorts, lentes oscuros y sombrero), Micky Huidobro se posicionó a la derecha del público,  Tito Fuentes al centro, Paco Ayala del lado izquierdo y Randy Ebright detrás, haciendo retumbar con potencia la instrumentación para emular un rap, rock, y hardcore con el que dibujaron sónicamente las estrofas de “Puto”, “Here We Kum”, “Frijolero”, “Mátate Teté”, “Rastamandita”, “Cerdo”, “Más Vale Cholo”, “Marciano”, “Parásito” y “Rap, Soda y Bohemia”, esta última, versión que hicieran en 1997 al emblemático tema de Queen.

Ante el festejo de un público dividido en áreas para estar de pie o sentados en gradas, y zonas de mesas y sillas en las que muchos degustaron botellas de licor en lugar de cerveza, Molotov contagió con una dosis de desfachatez, la cual hasta deleitó al legendario cómico Alfonso Zayas, quien fue invitado al encuentro sonoro del viernes 23 de noviembre.

Ya de madrugada y después de una larga espera, llegó el turno para los dieciséis integrantes de Kumbia Kings, quienes uniformados con chamarras de mezclilla y gafas oscuras, saltaron al templete para imponer sus coreografías, robando la atención de poco menos de 2 mil fanáticos que aguardaron hasta el final del encuentro para cantar los éxitos de los autodenominados “Reyes de la Cumbia”, como “Sabes a Chocolate”, “Mi Dulce Niña”, “Azúcar” y “No Tengo Dinero”, antesala de lo que será un nuevo disco que aparece justo en su regreso luego de varios años fuera de los escenarios.

Kumbia Kings

“Llevamos 90 conciertos con esta presentación en Tijuana, seguimos disfrutando los escenarios, pero ya estamos preparando un nuevo disco para 2019, además, tenemos un proyecto en televisión para celebrar veinte años de trayectoria y estamos fusionando dos generaciones, lo cual nos llena de nostalgia, pero es una bendición la respuesta del público”, explicó Cruz Martínez, parte modular del regreso.

“Nos hemos topado con artistas que están en su momento en el reggaetón y me saludan como ‘maestro, ustedes abrieron muchas puertas para nosotros’ por la fusión urbana con cumbia, lo cual se sigue escuchando en la radio; nosotros empezamos con ello en 1998. Lo interesante es que podemos compartir el escenario con cualquier género, un día podemos estar con Los Tigres del Norte, al otro día con Sin Bandera y Nicky Jam, y hoy con Molotov y Maldita Vecindad”, expresó el líder de la agrupación que en su paso por Tijuana, pese a su desatinado horario para compartir su energía, dejaron buen sabor de boca entre quienes decidieron esperar para disfrutar de su propuesta.

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