Templo cívico. México: su pasado, presente y futuro . (Quincuagésima segunda primera parte)


 
Cartaz Lunes, 19 Noviembre, 2018 12:00 PM

Alemán tuvo la gran satisfacción de ufanarse de haber encabezado el primer gobierno enteramente civil del siglo XX en México, y de haber entregado pacíficamente el mando a otro civil: Adolfo Ruíz Cortines.

Al dejar la presidencia, Alemán contaba con 49 años de edad. Se retiró de la vida privada, pero nunca dejó de hacer grandes negocios, hasta llegó a ser uno de los hombres más ricos del país.

El 7 de diciembre de 1961, el presidente Adolfo López Mateos invitó a colaborar a todos los expresidentes que aún vivían. Alemán fue nombrado presidente del Consejo Consultivo de Turismo, cargo que ocupó hasta su muerte.

Fue miembro de las academias mexicana, española, colombiana y nicaragüense de la lengua; doctor honoris causa de las universidades Nacional de México, del Estado de Nuevo México y de Colombia, entre otras. Miembro de la academia de ciencia y artes de Uruguay y del patronato del museo de San Carlos.

Falleció el 14 de mayo de 1983 en la Ciudad de México, donde fue enterrado al lado de su esposa en el panteón español.

Adolfo Tomás Ruiz Cortines nació el 30 de diciembre de 1889, en la ciudad de Veracruz. Hijo de Domingo Ruiz y María Cortines. El padre que fue un agente aduanal murió tres meses antes de su nacimiento, fue criado por su madre y hermana con la ayuda de su abuelo y sus tíos. Sus primeros años de estudios los realizó en una escuela amiga a un colegio jesuita y en el  Instituto Veracruzano, donde estudió contabilidad y sociología.

En 1913 apoyó como civil la Revolución Mexicana y la lucha contra el general dictador Victoriano Huerta. Estuvo bajo las órdenes de Alfredo Robles Domínguez, quien le entregó una misión propagandística entre las tropas federales de México. Al triunfo de la revolución constitucionalista, en 1914, figuró como colaborador de los gobernadores del D.F, Robles Rodríguez y Heriberto Jara.

Adolfo Ruíz Cortines siempre tuvo  presente los principios de rectitud morales y de honradez que le fueron inculcados desde chico y que siempre practicó. Ejemplo: en 1920 ingresó al ejército como capitán asimilado y ascendió a mayor encargado de la pagaduría, y le ordenaron que se hiciera inventario de los bienes abandonados por Venustiano Carranza en su fuga a la Sierra de Puebla.

Entregó al presidente provisional, Adolfo de la Huerta, hasta el último centavo de los 3 millones 733 mil 704 pesos oro y los 58 mil pesos de plata que  constituían el tesoro del fugitivo. Cortines siempre estuvo muy consciente de la “investidura” propia de los encargos públicos, a la que asignaba tanta importancia como los curas dedican a los símbolos religiosos.

Las muestras de honradez y amplio sentido del cumplimiento del deber en funciones de gobierno, como las anteriores, dejó pasmados a sus colegas y políticos de su tiempo.  Cuando Robles Domínguez fue nombrado gobernador de Guerrero, Ruíz Cortines fue oficial de órdenes en el cuartel general de la división del sur. Participó en la batalla del ébano en San Luis Potosí contra los villistas Manuel Chapo y Tomás Urbina, a las órdenes de Jacinto B. Treviño de quien fue secretario particular.

Fue pagador en la brigada del general Francisco Muriel. En 1920 se incorporó al Plan de Agua Prieta. Con el grado de mayor en 1926 se dio de baja en el ejército mexicano. Se desempeñó como funcionario del departamento de estadística de 1921 a 1935, como oficial mayor del Gobierno del Distrito Federal en la XXXVII legislatura por Veracruz en 1937.

En 1939 fue  designado tesorero de la campaña presidencial de Manuel Ávila Camacho y en 1940 ocupó la secretaría general de gobierno de Veracruz con el entonces gobernador Miguel Alemán. Fue gobernador de Veracruz de 1944 a 1948 y en julio de ese año, se hizo cargo de Secretaria de Gobernación durante la administración de Miguel Alemán Valdez.

Continuará.

 

Guillermo Zavala.

Tijuana, B.C.

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