“Pedimos una disculpa a la comunidad tijuanense, no venimos a usurpar sino a pedir asilo”: migrante hondureño

Dagoberto Osorio Sosa, a la derecha. Foto: Manuel Ayala
 
Destacados Jueves, 15 Noviembre, 2018 07:01 PM

Luego de los lamentables hechos de la noche anterior, en los cuales vecinos de Playas de Tijuana y de otras partes de la ciudad amedrentaron y agredieron a integrantes de la Caravana Migrante, algunos de los agredidos pidieron “una disculpa” a la comunidad tijuanense por su presencia en la ciudad.

Entrevistado al respecto, Dagoberto Osorio Sosa, originario de Honduras, expresó “están en todo su derecho por ser tijuanenses y protestar en contra de nosotros porque no nos quieren en sus playas, porque no nos quieren en su estado”.

Sin embargo, consideró que el migrar también es un derecho, por lo que expresó  “a los tijuanenses que no venimos a usurpar un lugar que no nos corresponde, venimos a pedir asilo”.

Agregó que “lamentablemente” ellos tienen que venir a Tijuana porque es una frontera y no por gusto o para molestar, sino que decidieron venir para pedirle al presidente de los Estados Unidos que les dé “la oportunidad” de ingresar a su país.

“A nosotros nos cuesta mucho dejar nuestra tierra, dejar tus raíces, dejar muchas cosas atrás como a tu madre, tu padre, tus hermanos, pero gracias a Dios tuve la oportunidad de poder unirme a esta aventura con una maleta llena de ilusiones y mi esposa embarazada, que dio a luz en México y que la tuve que dejar en Guadalajara… sé que ella está muy bien porque he tenido comunicación con ella y sé que muy pronto me voy a reunir con ella”, resaltó.

Compartió que actualmente está realizando las gestiones necesarias mediante la Comisión Nacional de Derechos Humanos para poder reunirse con su esposa, quien tuvo una bebé y con quienes quiere reunirse prontamente mientras les llegue la oportunidad de ir a solicitar el asilo.

Sobre las agresiones de que fueron víctimas, compartió que personalmente sí le dio temor continuar en el sitio porque había muchas personas que creía le podían hacer algún daño, por ello decidió mejor dirigirse al refugio que instalaron las autoridades municipales y estatales.

“Para nosotros las agresiones fueron como un balde de agua fría, porque por un lado tienes a personas que te están brindando ropa, cobijas, comida, te vienen a leer la palabra de Dios, pero del otro lado tuvimos a ese grupo de tijuanenses en contra de nosotros, entonces fue como ese balde de agua fría y te preguntas ¿por qué a nosotros, cuando nosotros no estamos haciendo lo malo?”, finalizó.

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