¿Nos esperan así seis años?

Foto: Internet/Cancelar la obra el aeropuerto “por sus pistolas” es francamente condenable
 
Opinionez Lunes, 5 Noviembre, 2018 12:00 PM

Cuando ganó Andrés Manuel López Obrador en la pasada elección presidencial y después de su discurso incluyente en el Zócalo de la Ciudad de México fui de los muchos que ilusamente creyeron en sus palabras.

Pensé que dejaría de lado su discurso beligerante y empezaría hablar como Presidente y no como candidato, por sus primeras decisiones parece que me equivoqué.

¿Es en serio la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) basado en una consulta pobre, inútil y amañada? Que tristeza ver al López Obrador de hace seis y 12 años dividiendo al país, llevando a los mexicanos a una polarización innecesaria desde antes de que inicie su gobierno.

El tema del aeropuerto es un tema de lo más relevante. Cancelar una obra de esa envergadura “por sus pistolas” es francamente condenable. La justificación del Peje y sus próximos funcionarios está llena de contradicciones e infinidad de mentiras, un espectáculo de lo más lamentable.

Esta decisión de López Obrador va a generar una cantidad de gastos que parecería quiere ignorar pero son una realidad, en primer lugar en cuanto llegue el nuevo gobierno deberá pagar por anticipado bonos de 6 mil millones de dólares que se adquirieron para la construcción del aeropuerto. Habrá que agregar todos los compromisos que ya se tienen firmados con infinidad de empresas y que no podrán ser pagados –por insuficientes– a través del impuesto que pagan los usuarios del aeropuerto (TUA).  Según un estudio de Bancomer, redimir bonos, pagar deuda bancaria e indemnizar a los concesionarios generaría un costo de 10 mil millones de dólares.

Otro punto a analizar es la imagen que estamos enviando a los inversionistas particularmente los extranjeros, aquellos que tienen planes inmediatos de instalarse o crecer en México muy seguramente pusieron “sus barbas a remojar” ante el nerviosismo de una decisión así. Ahora quién podrá asegurarles que en el futuro inmediato no les armen una “consulta” y les expropien un terreno que recién compraron por así convenir a los intereses del nuevo gobierno. Si algo pone inquietos a los mercados es la falta de certidumbre en la toma de decisiones, para muestra un botón: caída en la bolsa y debilitamiento del peso frente al dólar.

Para darnos una idea general de lo que implica una obra de esta magnitud comparto los siguientes datos: 305 empresas trabajan en la construcción generando 48 mil empleos. Se tiene calculado que durante todo el proyecto del aeropuerto se crearían 160 mil empleos. Una vez construido serían 450 mil nuevos empleos para el funcionamiento del mismo.

Todo lo anterior descrito se fue a la basura por una supuesta consulta que resultó inverosímil, con nula promoción, instalación de casillas a contentillo, fallas en su aplicación que generó votos múltiples, entre otras bellezas.

No quiero imaginarme si Felipe Calderón o Enrique Peña Nieto hubieran realizado una consulta similar a ésta para determinado tema, las descalificaciones del Peje y sus adoradores hubieran sido dignas de otro cierre como en Reforma en el 2006.

Además, López Obrador dice que los concesionarios podrán participar en las pistas que se construirán de Santa Lucía, la remodelación del actual aeropuerto de la Ciudad de México y la ampliación de Toluca, si se hiciera lo anterior sería una ilegalidad de magnitudes desproporcionadas porque cada proceso se debe licitar y los ganadores pueden resultar otros. Las obras ya sean pequeñas o chicas simplemente no son permutables.

De terror el sexenio que nos espera si las grandes decisiones serán tomadas sobre las rodillas. Ojalá y rectifique, de lo contrario si estamos ante un ser que a través de una consulta puede perpetuarse en el poder, qué miedo.

 

Alejandro Caso Niebla es consultor en políticas públicas, comunicación y campañas; se ha desempeñado como vocero en la Secretaría de Hacienda y Secretaría de Desarrollo Social en el Gobierno Federal, así como Director de medios en la Presidencia de la República. También fungió como Director de Comunicación Social en el Gobierno del Estado de Baja California. @CasoAlejandro

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