Murió el doctor Rivas Souza


 
Destacadas BCS Martes, 27 Noviembre, 2018 07:30 PM

Hombre leyenda de la medicina forense en Jalisco que realizó 132 mil necropsias

 

Este martes falleció a los 95 años de edad el doctor Mario Rivas Souza, director del Servicio Médico Forense durante más de seis décadas en el estado de Jalisco y decano profesor de las Facultades de Derecho y Medicina de la Universidad de Guadalajara.

 

El deceso del galeno, nacido el 10 de mayo de 1923 fue confirmado por la Sociedad Médica de los Hospitales Civiles de Guadalajara.

 

Durante su carrera como médico legista, Rivas Souza practicó aproximadamente 132 mil necropsias y recibió diversos homenajes en vida, entre ellos fue reconocido Maestro Emérito de la Universidad de Guadalajara.

 

Fotos: Luis Carlos Sáinz

El galeno, un apasionado por el basquetbol, deporte que practicó en su juventud y formó parte de la Selección Jalisco durante seis años, era un hombre apasionado por su carrera y por la justicia.

 

Inició sus labores como secretario del entonces Departamento de Medicina Forense (Demefo), que dependía del Supremo Tribunal de Justicia del Estado en el año de 1953 y fue designado Jefe en 1959.

 

Con el paso del tiempo, al convertirse el Departamento en Dirección y depender de la Procuraduría de Justicia, Rivas fue ratificado como director del Servicio Médico Forense, cargo que también ocupó cuando el área pasó a formar parte del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF), creado en 1998.

 

Entrevistado en diversas ocasiones por ZETA, como cuando cumplió 50 años de ejercicio profesional como médico forense en 2003, el Doctor Mario aseguró que no le preocupaba morir, lo que más le podría angustiar era dejar de ser útil a la sociedad.

 

Los casi dos metros de altura que tenía el gran científico los tenía de humildad al referir que “me han hecho más homenajes de los que yo merezco. Yo no me creo merecedor de tantas cosas. Conmigo el público, el pueblo de Guadalajara, donde yo nací, donde yo estudié, donde yo me crié y donde me pienso morir, ha sido conmigo muy gentil. A mí me quieren, me atienden y me respetan”.

 

Entre los mayores reconocimientos que tuvo Rivas Souza fue haber sido profesor y formador de gran cantidad de presidentes municipales, procuradores, presidentes del Poder Judicial, algunos gobernadores “y casi todos los jueces y magistrados del Estado”, recordaba satisfecho. Eso no se paga con nada, decía.

 

Además de ser recordado como persona honesta y justa, Don Mario era de carácter fuerte y muy directo. Estaba obligado a ver la muerte todos los días y los cadáveres se convirtieron en vía para la procuración e impartición de justicia.

 

“Una autopsia mal hecha puede enviar a prisión a una persona inocente, o absolver a un verdadero criminal. Son cuestiones de ética profesional y moral”, aseguraba.

 

Quizá la frase que lo inmortalizó ocurrió después del asesinato del Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo el 24 de mayo de 1993 en el aeropuerto de Guadalajara, tras contradecir la hipótesis de las Procuradurías federal y estatal de que se había tratado de un “fuego cruzado”. A pregunta de reporteros, Rivas Souza declaró “los disparos no fueron directos… ¡fueron directísimos!”.

 

Esa opinión le trajo presiones de los altos mandos gubernamentales, pero el médico forense siempre aseguró “Yo no me rajo de lo que yo dije. El que me dijo que era un rajón es el que fue el señor procurador de justicia, ¿cómo se llama?, Jorge Carpizo… “

 

Contrario a la versión de que Mario Rivas Souza practicó la necropsia al cuerpo del Cardenal Posadas, simplemente realizó el parte médico de cadáver, pues la necropsia fue dispensada por el entonces procurador local Leobardo Larios Guzmán.

 

“Ese… (Carpizo) ni siquiera vio el cadáver y estuvo diciendo que los balazos los recibió por la espalda. Yo no sé qué opina de una cosa que no tiene que opinar. Yo si lo vi, yo lo desvestí al Señor; entonces, yo si lo vi, por donde estaban los impactos”, confío a ZETA años después del hecho.

 

Rivas estuvo trabajando durante sus últimos años de vida en un libro que se titularía “Así se muere en Jalisco”. Se trataba de los asuntos más relevantes y otros anecdóticos que el forense conoció durante su longeva carrera. Se desconoce si la obra fue concluida y se publicará postmortem.

 

El personaje siempre cargaba en el bolsillo de su impecable bata blanca o su guayabera una tarjeta de cartulina donde traía actualizados -al día- los números de necropsias practicadas desde 1953 hasta la fecha en que practicó la última de ellas.

 

En vida fue homenajeado por el Congreso del Estado, la Universidad de Guadalajara, los Hospitales Civiles, asociaciones civiles y por el Ayuntamiento de Guadalajara que impuso su nombre a una unidad de emergencias médicas de la Cruz Verde. En 2011, la UdeG le otorgó el grado de Doctor Honoris Causa.

 

 

 

 

 

AUTOPSIAS FAMOSAS DE RIVAS SOUZA

 

 

– Carlos Ramírez Ladewig (líder estudiantil FEG)  1975

 

– Enrique Camarena Salazar (agente de la DEA) 1985

 

– Juan Manuel Salcido Auzeta “Cochiloco” (narcotraficante) 1991

 

– Más de 200 cadáveres de las explosiones de Guadalajara en 1992

 

– Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo (parte médico de cadáver) 1993

 

– Leobardo Larios Guzmán, ex procurador (parte médico de cadáver) 1995

 

– Participó en desenmascarar a fraudulenta mujer (“Viuda Negra” de Chapala) 1996

 

– Filiberto Lupercio Serratos (narcotraficante) 1997

 

– Philip True (periodista norteamericano) 1998

 

– René González Quirarte (narco decapitado) 2000

 

– y desastres masivos ocurridos de 1953 en adelante

 

 

 

 

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