Migrantes sí, migrantes no

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Opinionez Lunes, 26 Noviembre, 2018 12:00 PM

Amigos, no nos dejemos atrapar por este falso dilema. Tijuana es una ciudad que se ha venido formado por migrantes. Precisamente su espíritu emprendedor e indomable proviene de ese espíritu de luchar contra la adversidad. Tijuana está hecha por los migrantes, el último censo de población nos expresa que el 51% de nuestra población proviene de todos los estados del país y del extranjero. Solo el 49% son nativos.

Mi familia es migrante, provenimos de San Luis Potosí, aunque mis hijos son 100 por ciento tijuanenses. Los hombres prominentes de los negocios de Tijuana y del estado, son de familias migrantes extranjeros: los Baloyán, Kayachanian, Tomboulian son de origen armenio, cuyos antepasados huyeron de las atrocidades turcas; los Cohen, Gross, Galicot, Golstein son de origen judío, descendientes de una gran comunidad judía que llegó principalmente de Europa del este.

Ni qué decir de los rusos, que llegaron a Ensenada a principios del siglo XX, los Samadurof, Bibayof, Lisizin, Pabloff, entre otros, sus antepasados se asentaron en el Valle de Guadalupe, o los científicos rusos que formaron el CICESE, centro científico de Ensenada de fama mundial. Tampoco olvidarnos de los inmigrantes italianos, Cetto, Natale, Cardini, este último quien por cierto inventó la tan famosa ensalada César.

Los españoles llegaron desde el siglo XIX, fueron vinicultores, restauranteros, borregueros, etcétera. Los Fimbres, de los más importantes comerciantes del estado son originarios de Sonora, los Coppel o el Chino Ley, de Sinaloa.

Baja California es un crisol de nuestras regiones, de todo el país, así se conforma el espíritu vencedor e inconforme de los Bajacalifornianos. Han venido a trabajar, a luchar por una mejor vida. No olvidemos tampoco el aporte del migrante mexicano en USA, a la economía nacional. Son 33 mil millones de dólares anuales. Tijuana capta el 60% de las remesas que llegan al estado, en nueve meses se captaron 584 millones de dólares. Nuestro país tiene una larga tradición de asilo.

Cómo olvidar la presencia de Trotski en México, cuando nadie lo aceptaba por temor a Stalin, el dictador soviético. Los exilios españoles en los años 30 y los chilenos a fines de 1970, fueron una gran inyección intelectual; escritores, filósofos, pintores, etcétera que en mucho han contribuido al México que hoy somos. Más cercano a nosotros fue la enorme migración de 20 mil guatemaltecos, que en los 80 del siglo pasado, ingresaron a nuestro país y que recibieron nuestra hospitalidad y apoyo.

Así se creó la Comisión Nacional de Apoyo a los Refugiados (COMAR), la cual prácticamente creó un pueblo de guatemaltecos al sur de México, para que fuera habitada por quienes huían de la guerra del vecino país del sur. Nuestra Constitución le otorga derechos a todos los que habiten nuestro país.

Cómo vamos a criticar y a satanizar a 10 mil migrantes, niños, ancianos, mujeres, jóvenes, por la conducta de unos cuantos. Hace poco ejecutaron a un mexicano en Texas por asesinar a su familia y las bandas y sicarios, muchos son de origen mexicano; ¿qué, esto quiere decir que todos los migrantes mexicanos son así? Claro que no, es una visión racista y equivocada. Nada importa cómo llegaron, están aquí y por solidaridad, por respeto a sus derechos y por nuestra propia convicción pro migrante, debemos garantizar y tutelar sus derechos. La mayoría sólo quiere trabajar, como los chiapanecos o mixtecos que trabajan es USA. No podemos exigir respeto a las autoridades americanas para nuestros indocumentados y violar o repudiar la de los centroamericanos.

En 1991 las ciudades norteamericanas se quejaban de que hacían necesidades en las calles. Claro que causaban molestias, pero también generaban beneficios, contribuyen al desarrollo económico y son buenos para trabajar. Sé que hay molestias de algunos, sobre todo azuzados por el PAN, quien ante la proximidad de las elecciones locales de 2019, buscan crear problemas al nuevo gobierno con el propósito de ganar clientela fácil.

No nos dejemos engañar, Tijuana es una ciudad de migrantes y como tal, respetamos y nos solidarizamos con quienes buscan un mejor modo de vida. Hay que poner orden, se debe crear otra COMAR, dirigida por la secretaria de Gobernación, con recursos federales. Hay que buscar un gran terreno en Tijuana y ahí asentarlos, mientras se resuelve su posible traslado a US. Un gran campamento de refugiados, ordenado, regulado y administrado por Gobernación con la tutela de la ONU y OEA. Al hacerlo ganaremos autoridad moral y prestigio en el mundo por nuestra congruencia en la defensa de los migrantes.

 

Amador Rodríguez Lozano, es tijuanense. Ha sido dos veces diputado federal y senador de la República por Baja California; fue también ministro de Justicia en Chiapas. Actualmente es consultor político electoral independiente y vive en Tijuana. Correo:amador_rodriguezlozano@yahoo.com

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