Líderes mundiales conmemoran en París el centenario del fin de la Primera Guerra Mundial


 
Destacados Domingo, 11 Noviembre, 2018 07:54 AM

Las ceremonias comenzaron tarde, rebasando el momento exacto en el que, 100 años antes, a las 11 de la mañana, el espeluznante silencio de la paz sustituyó al trueno de las armas en el oeste de Francia.
Más de 60 jefes de Estado y de Gobierno participaron en una ceremonia solemne en la Tumba del Soldado Desconocido, el símbolo mudo y poderoso del sacrificio de millones de personas que murieron entre 1914 y 1918.

París, Francia, 11 de noviembre (SinEmbargo).- Decenas de líderes mundiales con el poder de hacer la guerra pero con el deber de preservar la paz se reunieron el domingo para recordar el final de la matanza de la Primera Guerra Mundial hace 100 años, transformando a París en el epicentro de las conmemoraciones mundiales que enviaron al mundo un poderoso mensaje: “Nunca más”.

Más de 60 jefes de Estado y de Gobierno participaron en una ceremonia solemne en la Tumba del Soldado Desconocido, el símbolo mudo y poderoso del sacrificio de millones de personas que murieron entre 1914 y 1918.

El tiempo en París parecía apropiado al recordar una guerra librada entre el barro y el horror implacable.

Las ceremonias comenzaron tarde, rebasando el momento exacto en el que, 100 años antes, a las 11 de la mañana, el espeluznante silencio de la paz sustituyó al trueno de las armas en el oeste de Francia. Mientras las campanas que marcaron la hora del armisticio comenzaron a sonar en todo París y en muchas naciones afectadas por los cuatro años de matanza, el presidente francés Emmanuel Macron y otros líderes seguían en camino hacia el lugar de la ceremonia del centenario, en el Arco del Triunfo.

El armisticio entró en vigor en la onceava hora del onceavo día del onceavo mes de 1918 y el domingo se suponía que 69 líderes mundiales conmemorarían el centenario del evento a esa misma hora frente a la tumba del soldado desconocido, debajo del Arco del Triunfo en el centro de París.

Bajo un mar de paraguas negros, una fila de líderes encabezada por Macron y su esposa Brigitte, marcharon en un silencio pétreo sobre los adoquines de los Campos Elíseos, después de que se bajaran de sus autobuses.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó por separado, en una caravana que pasó por delante de dos manifestantes con lemas contra la guerra escritas en sus pechos y que de alguna manera burlaron las medidas de seguridad. Los manifestantes fueron separados rápidamente por la policía. El grupo Femen se atribuyó la responsabilidad.

El último en llegar fue el presidente ruso, Vladimir Putin. La canciller alemana Angela Merkel ocupó un lugar de privilegio entre Trump y Macron, un poderoso símbolo de vencedores y vencidos que ahora están juntos, hombro con hombro. Por encima de sus cabezas, varios aviones de combate de Francia cruzaron el cielo, dejando estelas de humo rojo, blanco y azul, los colores de la bandera francesa.

En cuatro años de lucha brutal de trincheras y uso de gas, Francia, el Imperio Británico, Rusia y Estados Unidos se opusieron a una coalición encabezada por Alemania que también incluyó a los imperios austrohúngaro y otomano. Casi 10 millones de soldados murieron. Francia perdió 1,4 millones y Alemania dos millones.

Sin embargo, pese a que fue una guerra que se suponía iba a terminar con todas las guerras, la Segunda Guerra Mundial enfrentó de nuevo a ambos bandos.

DEFENDER EL MULTILATERALISMO: MACRON

El Presidente francés, Emmanuel Macron, consideró hoy que la defensa del multilateralismo es una de las lecciones de la Primera Guerra Mundial y contrapuso las virtudes del patriotismo al nacionalismo.

“El patriotismo es justo lo contrario del nacionalismo. El nacionalismo lo traiciona”, afirmó Macron en un discurso ante cerca de 70 jefes Estado y de Gobierno durante la ceremonia de conmemoración del centenario del armisticio de la Gran Guerra en el Arco del Triunfo de París.

Celebró el patriotismo de quienes combatieron en esa contienda, detrás del cual había una “visión de Francia como nación generosa, portadora de valores universales” y dijo que fueron “esos valores los que hacían su fuerza, porque guiaban sus corazones”.

“La lección de la Gran Guerra -argumentó- no puede ser el rencor de un pueblo contra otro, ni tampoco el olvido del pasado”, sino más bien los intentos que hubo después de 1918 para construir la paz con “las primeras cooperaciones internacionales”.

Por eso, apostó por “un mundo en el que la amistad entre los pueblos le pueda al ardor guerrero”, y en el que “las instancias y los foros permitan a los enemigos de ayer establecer el diálogo”.

“Eso se llama en nuestro continente la amistad forjada entre Alemania y Francia (…). Eso se llama la Unión Europea, una unión libremente consentida nunca vista en la historia, que nos libra de guerras civiles. Eso se llama la Organización de Naciones Unidas, garante de un espíritu de cooperación para defender los bienes comunes de un mundo cuyo destino está indisolublemente unido”.

Macron hizo notar que al final de la Primera Guerra Mundial, la construcción de todas esas instituciones multilaterales fue barrida: “La humillación, el espíritu de revancha, la crisis económica y moral, alimentaron el ascenso del nacionalismo y del totalitarismo”.

Y advirtió de que en la actualidad vuelven a aparecer “los antiguos demonios” y que “la historia amenaza con reanudar su pasado trágico”.

Así que recordó a los dirigentes que le escuchaban su “inmensa responsabilidad” para evitarlo.

“Juntos podemos conjurar esas amenazas que son el espectro del cambio climático, la pobreza, el hambre, la enfermedad, las desigualdades y la ignorancia. Hemos empezado esta lucha y la podemos ganar. Continuemos porque la victoria es posible”, dijo.

El Presidente francés terminó su discurso con un “¡viva la paz y la amistad entre los pueblos!” y un “¡viva Francia!”.

Comentarios

comentarios

Notas relacionadas

Tipo de Cambio