La falta de sexo o deseo sexual femenino en viudas y/o divorciadas

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Opinionez Lunes, 19 Noviembre, 2018 12:00 PM

Conzultoría Matrimonial y Familiar

 

 

 

Uno de los aspectos de la sexualidad que se suele resentir más con el tiempo es el deseo sexual, sobre todo en las mujeres. Pasada la época del enamoramiento y especialmente si se está en una relación larga y duradera, puede llegar ese momento en el que el anhelo por la otra persona se reduce, disminuye considerablemente. Así como el interés mantener relaciones sexuales, las fantasías y los pensamientos eróticos. En algunos casos incluso parece molestar. Las causas son múltiples y variadas, entre ellas algunas serían:

* El tipo de educación moral y religiosa que ha recibido la mujer.

* La toma de alguna medicación (algunos psicofármacos tienen como efecto secundario la reducción del deseo).

* Cambios en la respuesta sexual como consecuencia de la edad y la llegada a etapas como el embarazo, el posparto o la menopausia.

* Una inadecuada o mala educación sexual.

* Experiencias sexuales traumáticas.

*La aparición de dificultades o sensaciones negativas asociadas a los encuentros eróticos o a la vivencia de la sexualidad. (El deseo no es más que las ganas de repetir aquellos encuentros eróticos que hacen sentir bien y conectan con el placer; si está apareciendo malestar, molestias o dolor en los encuentros eróticos, muy probablemente el deseo vaya a reducirse o a desaparecer).

*Problemas de intimidad con la pareja o de comunicación sexual que impiden explicar bien a la mujer qué es lo que quiere y le gusta.

* La rutina: las parejas de larga duración pueden acabar rutinizándose por las dos partes y considerar que al final todo es tan igual, que todo es lo mismo.

* El estrés, la ansiedad y el bajo estado de ánimo que rayan en lo psicológico.

* Los problemas de pareja y problemas cotidianos sin resolver en las tareas de casa o cargas familiares resienten el deseo sexual en el caso de la mujer.

* El que la mujer se quede sin pareja por muerte o divorcio y no le interese volverse a comprometer.

Cada una de estas causas sería tema para un solo artículo, hoy sólo trataré la del final anotado.

Hay que entender que la sexualidad no se trata solamente de coito, de manera que el sexo es sobre todo una forma de establecer relaciones afectivas esenciales para el desarrollo psicoactivo, fomentar la autoestima, hacerse sentir queridos y, en definitiva, hacer la vida más satisfactoria y agradable.

En el caso de las mujeres viudas o divorciadas y que no se han vuelto a casar, muchas traen alguna de las causas anotadas al principio que aunado al quedarse solas les resulta difícil volver a tener relaciones sexuales por la falta de pareja y no se atreven a involucrarse con una nueva, principalmente por los celos de los hijos, muchos de ellos diciéndoles que ya no están para tener pareja. Inclusive les dicen que ya están viejas, que sólo harían el ridículo y tonterías más. Sin embargo, hay hijos que les proponen que se vuelvan a casar, que tengan novio, que rehagan su vida, pero ante tanto atavismo de los hijos, familia y conocidos dudan mucho en hacerlo y prefieren seguir así, ya que para muchas mujeres el sexo no es tan significativo que prefieren morir así.

Craso error, porque como bien se anotó líneas atrás, el disfrute del sexo es parte de una vida feliz, no hay momento más sublime que la relación sexual (y no tan sólo el coito) por lo que deberían abrirse a darse una nueva oportunidad, conocer a hombres que las cortejen o simplemente concurrir a lugares donde puedan hacerlo, aceptar invitaciones a salir para ir conociendo a alguien más, hablarle a un viejo amigo o hacerse de nuevos que sepa estén disponibles y/o atreverse a propiciar el momento en que alguien se fije en ellas o simplemente se atrevan a llamar a un posible prospecto. La vida no se acaba ni por viudez ni por divorcio, tienen derecho a tener una vida plena y satisfactoria y si en ella se da el sexo, fabuloso, sentirán que reviven de nueva. Atrévanse.

Gracias como siempre por sus comentarios y consultas, estoy a sus órdenes en el e-mail: bautista46@hotmail.com

 

El autor reside en Tijuana, B.C.

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