La basura

Fotos: Especial para ZETA/Tijuana
 
Dichoz y Hechoz Lunes, 26 Noviembre, 2018 12:00 PM

Tecate y su alcaldesa

Hay distintas formas de hacer frente al problema de basura. Esta semana que concluye, dos fueron evidencia en Tecate y Tijuana. En el ayuntamiento que preside la priista Nereida Fuentes, catalogado como Pueblo Mágico, los trabajadores de servicios públicos, incluidos por supuesto los de limpia, se fueron a paro. Lo mismo que otros trabajadores municipales, incluso de la Policía. Se rehusaron a continuar trabajando luego que les negaron un incremento salarial del 6 por ciento, y no les concedieron prestaciones que incluyen la canasta básica. Además, protestaron porque a pesar que del Ayuntamiento les descuentan la cuota del Issstecali, la administración de Tecate no realiza los pagos a la institución de salud y seguridad social. Un caos se volvió el Pueblo Mágico. No había quien atendiera a los solicitantes, ni a quién acudir para realizar trámites, menos quién se encargara de los servicios públicos. La ciudad comenzó a llenarse de basura. El 18 de noviembre, ahogada en problemas, en deudas y sin una solución a sus problemas financieros, la alcaldesa abordó un pick-up y con otros voluntarios, se dedicó a recolectar la basura acumulada en las calles residenciales y comerciales de Tecate. No le quedó de otra. La mala administración y el retraso en los dineros estatales y federales, la ubicaron en calidad de recolectora más que administradora de los recursos municipales. Después de recolectar basura, labor en la que apoyaron trabajadores de otros municipios para evitar la contaminación, Fuentes viajó a Ciudad de México para acudir a la Cámara de Diputados, donde espera que el Poder Legislativo federal la rescate del bache financiero en que se encuentra. El otro caso, también ilustrado aquí con una fotografía, es el de Tijuana. En la ciudad administrada por el panista Juan Manuel Gastélum no hubo paro de trabajadores de servicios públicos, se cuenta con herramientas y camiones, pero el alcalde está más concentrado en denostar a los migrantes centroamericanos, provocar la división de la sociedad cuando más ayuda humanitaria se requiere, y dar entrevistas para después desdecirse, que en administrar los recursos para que la ciudad, entre otras cosas, esté limpia. Apenas regresaba de su viaje a China y comenzaba a despotricar al estilo Trump contra los migrantes que llegaron a Tijuana, cuando los cerros de basura rebasaban los contenedores en Zona Río. La foto es de un contenedor ubicado a escasos metros de Palacio Municipal, donde el resto de los depósitos de basura lucen igual de rebosados. Y no, no es área de albergues, sino residencial en la llamada “zona dorada” o “zona protegida”, donde la basura se acumula a la vista del presidente municipal -es imposible que no la vea- y los funcionarios del Ayuntamiento. Pero nada, parece que ya se acostumbraron a trabajar entre la basura.

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