Impericia del gobierno: caos en caravana

Migrantes hondureños duermen en el albergue temporal instalado por el gobierno municipal. Foto: Jorge Dueñes
 
Destacados y Sábado, 17 Noviembre, 2018 02:23 PM

La falta de pericia de las autoridades municipales y del Estado, las nulas estrategias para mantener bajo control la situación y el no haberse anticipado y prevenido con acciones contundentes a la llegada de la caravana migrante, ha generado un “tremendo descontrol y caos”, como lo hicieron saber a ZETA algunos líderes de organizaciones civiles (este es un fragmento del reportaje en la edición actual del Semanario)

La situación no solamente se ha visto reflejada entre los integrantes de ese movimiento migratorio, a quienes no se les atendió de manera “correcta” y desde un principio no se impidió que se concentraran y pernoctaran a la intemperie en el faro de Playas de Tijuana, considerando que entre éstos vienen niños pequeños y varias mujeres, sino entre la propia ciudadanía, en la que se ha gestado un pequeño grupo caracterizado por un recalcado odio generalizado hacia los centroamericanos.

Durmiendo a un lado de la malla fronteriza.

Esto se extremó la noche del 14 de noviembre con algunos enfrentamientos y amedrentamientos verbales y físicos por parte de los auto-identificados “residentes” de Playas de Tijuana. Algo que para los activistas es “insólito” en Tijuana, ciudad que se ha construido históricamente por una comunidad migrante, sobre todo en estos tiempos en los que el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha generado un “tendencioso odio” hacia los migrantes mexicanos.

Otra circunstancia es que pese a la “experiencia” que se tuvo hace dos años con la llegada de más de 20 mil migrantes originarios de Haití y del continente africano, los propios activistas consideraron que pareciera que las autoridades “no aprendieron nada”, al no anticiparse a esta situación.

No tener la “seguridad” de que esta caravana llegara a esta frontera, ni la “certeza” de cuántas personas podrían arribar, fue lo que manifestaron en su momento el alcalde de Tijuana,  Juan Manuel Gastélum Buenrostro, y el gobernador del Estado, Francisco Vega de Lamadrid.

Personas acudieron a Playas de Tijuana para insultar y agredir a los migrantes.

Para tratar de enmendar la situación, el Municipio, en conjunto con el Estado, habilitó una unidad deportiva en la Zona Norte como refugio temporal con capacidad para 380 personas, acción que emprendieron cuatro días después que llegó el primer contingente, cuando en la ciudad ya se contaban a 810 migrantes y se esperaba el arribo de otros 800 que finalmente llegaron el día jueves 15 de noviembre.

Un albergue de mínimas capacidades para los más de mil 600 migrantes, dejó en la incertidumbre a los centroamericanos y a la ciudadanía en general, dado que las autoridades no tomaron en cuenta el tiempo de espera que deberán pasar los extranjeros -de uno a dos meses- para ser atendidos en su proceso de solicitud de asilo político.

Los migrantes que no alcanzaron ingresar a este albergue e instalarse en él, desde el jueves por la noche se instalaron al exterior de la unidad deportiva Benito Juárez, donde improvisaron casas de campaña con las cobijas que les han sido donadas, durmiendo a la intemperie hombres, mujeres y niños por igual. De las condiciones dentro del albergue, activistas han señalado que las instalaciones no son suficientes, el primer día no se contaba con sanitarios suficientes, dado a que se estaban utilizado los que ya estaban instalados en el inmueble. Fue hasta el viernes por la mañana que se instalaron unos portátiles en la parte de las canchas de béisbol.

 

SOBRE LOS HECHOS

El 19 de octubre llegó la primera caravana centroamericana a México, en la que se contaban cerca de 7 mil hombres, mujeres y niños que habían partido de San Pedro Sula en Honduras, para llegar a Estados Unidos y solicitar el asilo humanitario al gobierno de Donald Trump.

Una primera versión indicó que la caravana tenía la intención de desplazarse hasta la frontera norte, en específico a la ciudad de Matamoros en Tamaulipas, mientras que una segunda apuntaba a que el destino sería Tijuana, Baja California, por considerarse una ruta más segura entre los propios migrantes.

Miembros de la comunidad LGBTTII, que forman parte de la carava migrante, durante su llegada a Tijuana. Foto: Alejandro Gutiérrez Mora / ZETA

Sin embargo, desde que los primeros centroamericanos cruzaron la línea divisoria, las autoridades en Baja California, que auguran se estuvieron reuniendo constantemente para tratar este tema, descartaron por completo que los migrantes optarán por esta ruta y se limitaron a “no anticiparse a ningún plan, hasta que estén aquí”.

El domingo 11 de noviembre llegó el primer grupo de migrantes centroamericanos a la ciudad, en su mayoría de la comunidad LGBTTTI con la intención de solicitar el asilo humanitario, desde entonces, paulatinamente fueron llegando el resto de los centroamericanos en bloques de 300 a 500 personas, en autobuses que otras entidades les rentaron.

 

ALBERGUE INSUFICIENTE; INCERTIDUMBRE SOBRE ESTADÍA DE MIGRANTES EN TIJUANA

El miércoles 14 de noviembre, el gobierno municipal, en conjunto con el Estado, acondicionaron como refugio temporal la Unidad Deportiva “Benito Juárez”, ubicada en la Zona Norte de la ciudad -una de las zonas más problemáticas y conflictivas de la ciudad- para albergar a los migrantes.

Sin embargo, la capacidad es solamente para 360 personas, hasta el jueves 15 de noviembre ya habían arribado más de mil 600 migrantes, y se espera un total de 2 mil 400, algo “ridículo” para los activistas, por considerar que aparte de que se abrió tarde, no se hizo con las capacidades suficientes para todo el contingente.

Lo que les hace pensar que otros cientos seguirán en la calle, como ha sido hasta el momento, durmiendo a la intemperie y bajo el acecho de las personas que han mostrado un odio exacerbado hacia ellos, bajo el temor de que puedan ser nuevamente agredidos como ya sucedió.

 

Militares estadounidenses durante el cierre parcial de tres carriles que conforman la garita de San Ysidro, como medida preventiva ante la caravana migrante que llegará a la ciudad. Foto: Alejandro Gutiérrez Mora / ZETA

 

AUTORIDADES TIENEN “FE” EN QUE FEDERACIÓN LES DÉ RECURSOS

El gobernador Francisco Vega de Lamadrid se reunió el miércoles 14 de noviembre con sus pares de los estados fronterizos y el secretario de Gobernación para determinar y solicitar un recurso económico de 80 millones de pesos para atender este flujo migratorio.

Ante la pregunta de si cuentan con un plan alterno en caso de que el recurso no sea otorgado o tarde en ser entregado, el secretario de Desarrollo Social Municipal, Mario Osuna Jiménez, dijo tener “fe” en que el mandatario realice una buena gestión para obtenerlo.

Aunado a que como Estado fronterizo, la Federación debería otorgar ese recurso, entendiendo que a ésta le corresponden este tipo de circunstancias migratorias.

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