Homicidios en Tecate, en medio de las guerras de Tijuana y Ensenada

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Edición Impresa Lunes, 26 Noviembre, 2018 01:00 PM

Ésta es la cuarta entrega de una serie de reportajes sobre el estado de la inseguridad en los cinco municipios de Baja California. Ahora se analiza la información oficial de Tecate, donde se han registrado 83 ejecuciones en el año, lo cual representa el índice más bajo de toda la entidad. La mayoría de los homicidios son consecuencia de la venta de droga

 

Del 1 de enero al 23 de noviembre de 2018,

83 personas fueron asesinadas en el Pueblo

Mágico. Con el 19% de casos judicializados,

la Subprocuraduría de Zona Tecate se

mantiene con el índice más alto de

homicidios resueltos. Autoridades estiman

que el 90% de estos crímenes están ligados

al narcomenudeo. A ello se suman

asesinatos que se originan en Ensenada y

Tijuana, pero los cuerpos son arrojados

en Tecate

Las pugnas entre grupos delincuenciales que mantienen a Tijuana y Ensenada con los números de homicidios más altos en Baja California han tocado a Tecate. Este año, 83 personas habían perdido la vida hasta el 23 de noviembre en 66 eventos registrados en la ciudad: 77 hombres y seis mujeres.

Agosto fue el mes con el mayor número de víctimas, con quince, y febrero el más bajo, con tres casos; en el resto de los meses la cifra fluctúa entre los cinco y nueve registros.

La Subprocuraduría General de Justicia del Estado Zona Tecate ha documentado que entre 10 y 15 personas sin vida localizadas en las aproximaciones de las carreteras de acceso y salida a la ciudad, vivían en Tijuana y Ensenada.

Algunas tenían domicilio en Villas del Campo, una colonia situada al Este de Tijuana y con una fuerte problemática en el consumo y venta de drogas, homicidios, privaciones ilegales de la libertad y robos.

Lo mismo ocurre con varios cuerpos encontrados en las inmediaciones de la zona rural entre Tecate y Ensenada. Al investigar los crímenes, se ha determinado que las víctimas tenían pugnas por narcomenudeo en Ensenada, pero sus cuerpos fueron arrojados dentro de la geografía de Tecate.

Otro hallazgo registrado por la Subprocuraduría es que si bien el número de eventos se mantiene cerca de los años anteriores (62 en 2017 y 58 en 2016), se han presentado diez multihomicidios, cifra atípica para el Pueblo Mágico. Fueron siete asesinatos dobles, dos triples y uno que dejó a cinco personas sin vida. No obstante, el subprocurador José Antonio Lozano Blancas resalta que en el 67 por ciento de las carpetas de investigación, ya se cuenta con una línea de investigación establecida.

No sólo eso, sino que un total de 13 casos ya han sido judicializados, lo cual significa que en el 19% de los casos, los homicidas ya fueron detenidos, o bien, un juez otorgó orden de aprehensión para dar con su paradero. Números que se encuentran por encima del resto de las subprocuradurías en Baja California.

Para Lozano Blancas, la fórmula que ha permitido alcanzar este porcentaje se basa en la combinación entre el trabajo de inteligencia de la Policía Ministerial y los resultados científicos que servicios periciales toman de las escenas del crimen y que se han traducido en datos de prueba en tribunales.

Foto: Cortesía

“Un homicidio siempre resulta difícil de investigar, más cuando tenemos el 90% relacionado con narcomenudeo porque los testigos no quieren cooperar o resulta difícil registrar cuándo fue la última vez que la víctima fue vista con vida para de ahí entender qué fue lo que pasó, pero aun así nos hacemos de toda la información disponible para dar con los responsables”, manifiesta el titular de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) en Tecate.

Entre los resultados de la procuraduría estatal durante el año en Tecate, se contabilizan 15 sentencias condenatorias por homicidios que los fiscales han obtenido en procesos penales, además de la aprehensión de 13 homicidas y cuatro detenidos en flagrancia.

Respecto a las zonas donde se concentran los asesinatos, el subprocurador explica que la mayoría se concentra en la zona rural, particularmente en el poblado de Cerro Azul y las colonias Nueva Hindú y Santa Anita.

Según la estadística oficial, el 36% de las víctimas de homicidios dolosos ha sido localizado en las zonas rurales, ubicadas al Este y Sur de Tecate. Le sigue la zona urbana Oeste, con el 24% de los casos.

Uno de los registrados en la zona rural ocurrió el 5 de noviembre por la mañana. Una persona que caminaba sobre la avenida principal en el poblado del Hongo, cuando encontró con lo que parecía ser el cuerpo de un individuo.

Patrullas llegaron a atender el reporte y se encontraron con un hombre vestido con ropa deportiva, boca arriba y con un disparo en la cabeza.

En el otro extremo del municipio, en la colonia Nido del Águila, se han reportado dos eventos este mes. El 4 de noviembre por la tarde, una persona informó de un cadáver cerca del Centro de Justicia, a un costado de la Academia de Seguridad Pública del Estado.

Al atender el reporte, las autoridades encontraron a dos hombres heridos con arma blanca. Uno ya había perdido la vida, pero el otro pudo ser auxiliado. Se le identificó como Michel, quien dijo vivir en Villas del Campo. Al parecer, el móvil del crimen fue un robo en el que las víctimas habían participado.

Una semana después, el domingo 11 de noviembre, también en la colonia Nido de las Águilas, la Policía encontró dos cuerpos en medio del cerro por la mañana. Uno de los hombres acababa de recuperar su libertad tras haber pasado dos años en prisión por robo.

Según el análisis de la estadística, el domingo es el día de la semana en que más homicidios se han registrado.

 

FEMINICIDIOS: TODOS LOS CASOS RESUELTOS

Según el subprocurador Lozano Blancas, desde la entrada en vigor del Nuevo Sistema de Justicia Penal (NSJP), en Tecate se han tipificado seis casos como feminicidios, dos de ellos en grado de tentativa.

En todos los casos, los responsables se encuentran tras las rejas. En la mitad de los casos ya hay una sentencia condenatoria de por medio, y, en el resto, los imputados están bajo proceso y encarcelados.

Uno de los casos bajo proceso es el homicidio de Asilen Adrizaren Munguía Romo, perpetrado el 19 de diciembre de 2017, cuatro días después de ser reportada como desaparecida. La joven de 19 años de edad estaba embarazada.

Foto: Alejandro Gutiérrez Mora.-   Subprocuraduría de Tecate. José Antonio Lozano Blancas

Después de tres meses de investigaciones, la Policía Ministerial cumplimentó una orden de aprehensión contra Cristian Munguía Rojo, pareja de la víctima, quien la golpeó y asfixió hasta causarle la muerte.

Otro de los casos se registró el 13 de junio de 2018, cuando un hombre identificado como Juan Martín asesinó a su empleada doméstica mientras se encontraban en el interior de una vivienda en la colonia Lomas de Santa Anita.

A las dos semanas de ocurridos los hechos, la Policía Ministerial ya estaba deteniendo al hombre por medio de una orden de aprehensión otorgada por un juez.

Según la reconstrucción del homicidio, Sandra Araceli Sígala Aguirre se encontraba limpiando la casa, como lo hacía cada miércoles desde las ocho de la mañana, cuando el habitante de la casa, para quien trabajaba, comenzó a golpearla para después colocar una corbata y un cinto en el cuello de la mujer y estrangularla. Actualmente Juan Martín se encuentra bajo proceso penal.

 

MATAR POR 100 PESOS Y UNA DOSIS DE DROGA

Como el resto de los municipios -a excepción de Mexicali-, en Tecate la mayoría de los homicidios están ligados al narcomenudeo. El subprocurador calcula que en el 90% de las carpetas que han iniciado por este delito, el móvil tiene relación con las pugnas por el control en la venta de droga.

Según información de dependencias federales, en Tecate hay dos grupos delincuenciales predominantes: el Cártel de Sinaloa -que históricamente ha tenido control del área- y el Cártel Jalisco Nueva Generación.

Desde hace años, el municipio es usado como una de las principales rutas en el corredor de la frontera entre México y Estados Unidos para el trasiego de grandes cantidades de droga hacia Norteamérica, particularmente en el área de Jaume.

Sin embargo, de un tiempo para acá, han aumentado los índices de consumo de droga entre una parte de la población local, lo cual significa un nuevo campo de batalla entre estas dos organizaciones criminales para acaparar las ganancias que ello deja.

“No se trata de sicarios o asesinos profesionales, por el contrario. Vemos casos de hombres que hasta por 100 pesos y una dosis de droga van y asesinan a alguien”, refiere uno de los investigadores de la PGJE respecto al perfil del grueso de los homicidas en la ciudad.

Por su parte, el subprocurador asegura que es una situación que aún no se observa comúnmente en las calles, “pero sí hay droga circulando en la ciudad, lo vemos en las detenciones”.

 

SENTENCIAS EJEMPLARES

Cada uno con un arma, “El Felipillo” y “El Chabelo” llegan hasta una vivienda de la colonia conocida como La Coyotera, donde vive uno de dos hombres que privarán de la libertad ese día.

Es el 27 de julio de 2016 y al dar con él, le apuntan y lo obligan a subirse al vehículo en el que viajan. Acuden a un segundo domicilio y repiten el acto. Sus dos víctimas no son el objetivo de esa noche, sino que les indiquen dónde vive un vendedor de droga que se ha convertido en su rival.

Es así como llegan a una casa en la colonia Cucapah. “El Felipillo” le da dinero a uno de los hombres y le ordena que toque a la puerta del domicilio para comprar droga. Una vez que el vendedor salga, planea asesinarlo.

El hombre acepta, pero al bajar del automóvil, comienza a correr y huye del lugar, por lo que los delincuentes deciden entrar por su cuenta, tiran la puerta y llegan hasta la recámara de la casa donde su víctima está acostada con su pareja. “El Felipillo” le dispara en seis ocasiones y lo da por muerto.

Casi dos años después, Felipe Acosta Ramírez “El Felipillo” es sentenciado a 62 años de prisión y su cómplice, Héctor Iván Villegas Chaparro “El Chabelo”, es condenado a 11 años de encarcelamiento.

Mientras el primero optó por irse a juicio, el segundo buscó un procedimiento abreviado con la PGJE. Al inicio del proceso, el caso fue tipificado como privación de la libertad y homicidio en grado de tentativa.

Sin embargo, conforme avanzó el caso, los fiscales a cargo lograron que la privación de la libertad se reclasificara a secuestro, lo cual significó una condena aún más alta.

El subprocurador Antonio Lozano Blancas detalla que esto se logró porque el Ministerio Público pudo demostrar al juez que en el momento en que los captores condicionaron la libertad de sus dos primeras víctimas a cambio de información, se debe considerar como un secuestro.

Con ello, la Subprocuraduría de Zona Tecate consumó una de las condenas más altas por estos delitos. “El Felipillo” ya se encontraba identificado como uno de los principales delincuentes en la ciudad, responsable de varios homicidios. “es así, mediante el trabajo coordinado, el uso de tecnología como cámaras de vigilancia, el dron con el que contamos y las pruebas científicas que nos arroja la balística y un elemento muy importante que es la astucia del investigador, cómo hemos logrado resolver estos casos”, finalizó Lozano Blancas.

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