¿Es de hombres llorar por el amor de una mujer?


 
Cartaz Lunes, 12 Noviembre, 2018 12:00 PM

Apreciable lector:

Deseo compartir contigo mi personal opinión sobre el título de la presente, anexando además, algunos comentarios.

¡Claro que sí, muchos hombres hemos llorado por el amor de una mujer, y para nada perdemos nuestra hombría! Sea por su ausencia, por su indiferencia, por el padecimiento de una enfermedad y sentir la impotencia de no poder curarla, o bien porque ya pasó a mejor vida, es decir, su muerte.

Lo que pasa, creo yo, es que muchos se las dan de muy machos que nunca según ellos, derraman una lágrima por nadie. Puede ser que su mismo complejo de inferioridad los conduce a querer aparentar lo que no son, pero en realidad son los más cobardes y llorones además de carecer de fortaleza de ánimo. Lo tengo comprobado, pues muchos se refugian en el alcoholismo y drogadicción.

Reconocemos y admiramos el arte de miles de poetas, cantantes, músicos y compositores que, por medio de su inspiración en la mujer, nos comparten bellísimos poemas, música y románticas canciones. Un ejemplo:

Uno de mis cantantes románticos favoritos es Roberto Carlos y su canción que dice… “Yo soy de esos amantes a la antigua, que suelen todavía mandar flores” y una más: “Todo hombre que sabe querer, sabe amar y pedir a la mujer”. Me siento como si yo hubiera sido el compositor… jajaja.

Por mi parte, estoy seguro que cuando un hombre ama en verdad a una mujer, tendrá para su amada detalles y atenciones para hacerla sentir halagada, hallará la forma mágica de hacerle saber todos los días de su vida que ella es única y es su reina. Tendrá un tiempo especial en su agenda de actividades para estar con ella, jamás migajas de si le sobra tiempo. Y así, llueva, truene o relampaguee, tardará quizá algunas horas o algunos días, pero siempre buscará y encontrará los medios para llegar con ella.

Cuando los novios o esposos se aman de verdad, también se darán tiempo para conversar de tema importantes que los lleven a conocerse mejor y llegar a unos acuerdos; es por ello lo conveniente de apagar celulares, computadoras y evitar toda distracción. Importante es respetarse mutuamente las opiniones y gustos de cada quien.

Ambos afrontarán con valor los problemas o etapas difíciles y resolverlos con sabiduría, pero también aceptar con paciencia y fortaleza cuando no tengan humanamente solución. Recordemos que no siempre querer es poder. Solamente Dios es todopoderoso.

Sabemos que hay días en que se ofende, voluntaria o involuntariamente al ser amado, causándole llanto y tristeza. Para ello es muy importante reconocer humildemente tu error y pedirle perdón. El ser humilde no es humillarse, entiéndelo bien, ya deja esa estúpida soberbia que a nada bueno te conduce.

Si lo haces hoy mismo, habrás ganado mucho en mantener la llama del amor encendida, te lo aseguro. Por eso es imprescindible que tanto el hombre como la mujer se traten con mucho cariño y respeto mutuamente.

Es algo digno de admiración en la actualidad, matrimonios que llegan a sus bodas de plata, de oro y diamante y bien casados como Dios manda, bendecidos, fortalecidos espiritualmente, unidos en verdadero amor a toda prueba. Estoy en completo desacuerdo con la estúpida moda de la unión libre en la pareja, porque carecen de responsabilidad, de compromiso y de amor verdadero que por inseguridad y cobardía no se casan con todas las de la ley.

Entonces, cuando vienen las dificultades truenan como palomitas de maíz, porque no hay lazos fuertes que los unan. Cabe mencionar que estoy consciente de que un matrimonio debe terminar cuando existen muy graves motivos que así lo requieran, por el bienestar y seguridad de los contrayentes y su familia, si la hay.

Bueno, lector mío, mucho de lo que compartí contigo, revela una pequeña parte de mi forma de pensar, de sentir y de actuar, que me dio excelentes resultados con mi amada esposa (QEPD). Espero sean para ti de alguna utilidad en tu vida de noviazgo o matrimonio.

Además, digan lo que digan, lo que piensen o murmuren, los verdaderos hombres, también lloran por el amor de una mujer ausente o presente en nuestra vida.

 

Atentamente,

Eduardo A. Velarde Vázquez

Correo: eduardovpresencia@gmail.com

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