El robo al “Hongo”, otro capítulo de la telenovela penitenciaria

Foto: Archivo
 
Cuentahiloz Lunes, 26 Noviembre, 2018 01:00 PM

Resulta poco creíble que la gran fortaleza que representa el Centro de Readaptación Social conocido como “El Hongo” ubicado en Tecate, sea presa del delito.

¿No es, pues, como lo presume el subsecretario estatal del sistema penitenciario David Grijalva Limón, una prisión acreditada por mundo y medio? ¿Con los estándares más altos, impensables para cualquier gobierno, no que es un ejemplo nacional, en personal, en programas, en instalaciones, en tecnología, en seguridad? Bueno, parte de todo eso es propaganda del gobierno. Eso es claro.

Y no es que el tema que nos ocupa hoy, un robo, sea realmente un gran golpe del crimen, ni representa una alarma espectacular de la vulnerabilidad del Cereso, no, más bien es irónico el nuevo episodio de la novela penitenciaria. Aquí va, desde el principio.

Juan Pedro Quezada Jiménez es el Director del Centro de Reinserción Social El Hongo II, el centro penitenciario para delincuentes de baja peligrosidad o quienes están a punto de cumplir sus condenas. Ha de tener un aproximado de mil huéspedes.

Pues bien, Quezada se presentó el jueves 22 de noviembre a las oficinas del Sistema Estatal de Justicia Alternativa Penal, la que atiende delitos menores que permitan buscar “una salida” entre las partes involucradas, es decir, atiende los casos simples que se pueden resolver con la  mediación, la conciliación y la restauración, principios de la “justicia alternativa”.

Bueno, pues el director llegó como el representante legal de El Hongo II a denunciar un robo (y lo que resulte) cometido en las instalaciones de la penitenciaría. El acusado de robo, que quedó establecido por el director, fue su propio coordinador de Recursos Humanos, Jesús Armando Santos Franco.

A decir del representante legal, el miércoles 21 llegó a su oficina el comandante del Cereso Froylán Anibal Reyna Rodríguez a contarle que 10 días antes, el coordinador de recursos humanos (hoy acusado de robo) había sacado del Cereso una caja de utensilios de cocina, los mismos que cargó a su vehículo particular en un “diablito”.

Y que el comandante general no fue el único que vio el robo, sino que el jefe de turno Aldo Landeros y un custodio de nombre Sergio Eduardo también advirtieron el hurto. Incluso, explicó el director del centro en su denuncia, que los tres  custodios abordaron al hoy imputado en el momento, y que le cuestionaron qué es lo que cargaba a su carro. Sin embargo, especificó el afectado, no se pudo corroborar si se trataban de utensilios de cocina tal como respondió el coordinador, ni tampoco sabe cuánto es el monto de lo robado pues no han realizado un inventario.

La hazaña del director de denunciar a su propio coordinador se corrió rápidamente por las oficinas de gobierno y obvio, de todo el sistema penitenciario.

¿Cómo fue posible que tres oficiales de la policía acreditable que presenciaron el delito no pudieron revisar en su momento si en efecto, como se explica, se trataba de un robo de tenedores y cucharas o vasos desechables?

¿Qué raro no?

En fin, el caso es que el sistema penitenciario prefirió ventilar las diferencias entre su personal y llevarlo a un plano superior. Ahora, el Sistema de Justicia Alternativa se encargará de buscar un acuerdo entre los “muchachos” del Cereso.

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