Baja California sin secretario de Seguridad

Foto: Archivo/Gerardo Sosa Olachea
 
Para Empezar Lunes, 5 Noviembre, 2018 12:00 PM

Hace unos días, Gerardo Sosa Olachea cumplió un año como titular de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE). Su nombramiento se dio tras la salida de Daniel de la Rosa Anaya, quien durante  diez años ejerció ese cargo.

Ahora De la Rosa despacha desde la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) de Baja California Sur, pero en el norte de la península padecemos la ausencia de un titular de Seguridad Pública.

Sosa Olachea no se presenta a juntas de Coordinación ni a reuniones donde se discuten estrategias para reducir los homicidios dolosos que de enero a septiembre de 2018 -según cifras de la PGJE- han aumentado un 27 por ciento en comparación al mismo periodo de 2017.

Al titular de la SSPE sólo se le ve en escuelas, parques públicos y comités de vecinos. También en inauguraciones, operativos mochila, entrega de apoyos y hasta carreras atléticas.

Todos eventos donde resulta sencillo leer discursos sobre el combate al crimen, la prevención de delitos y la atención ciudadana ante niños, adolescentes, líderes de colonias, en fin públicos, a modo que no lo cuestionarán sobre la falta de resultados en materia de seguridad.

Tampoco ha podido responder a las acusaciones que desde los consejos ciudadanos de Seguridad Pública y la iniciativa privada se han hecho respecto a la licitación del C5i, proyecto impulsado por Sosa Olachea y que endeudaría a Baja California por casi 800 millones de pesos.

Mientras el funcionario estatal defiende la construcción del Centro de Coordinación, Comando, Control, Comunicación, Cómputo e Inteligencia, consejeros y empresarios señalan los sobreprecios, la falta de transparencia y de presencia ciudadana durante el proceso de licitación, a la vez que exigen mayor inversión para contratar y capacitar a más policías, así como mejor equipo para ellos.

El secretario también guarda silencio ante las cuestionables actuaciones de la Policía Estatal Preventiva (PEP), cuyos casos de elementos que se han amparado en sus uniformes, armas y el poder que éstos les conceden, para extorsionar, robar e intimidar a ciudadanos, como se ha documentado en estas páginas y otros medios.

Sin una cabeza en el gabinete estatal que haga frente al tema de seguridad, Baja California está a la deriva.

Aunque la pugna entre cárteles ha sido la justificación institucional de las 2 mil 321 personas asesinadas de enero a septiembre de 2018 en el Estado, en el tiempo que Sosa Olachea ha estado al frente de la SSPE, la PEP no ha reportado detención de algún líder de peso en la entidad.

A Sosa no se le ve combatiendo la inseguridad, su agenda se dicta desde la lógica de las relaciones públicas, la presencia en eventos públicos donde sonríe, se abraza y congratula con demás funcionarios federales, estatales o municipales.

No responde a cuestionamientos sobre la presencia de grupos delictivos ni acerca de las acciones para atrapar a los objetivos prioritarios. Tampoco escucha ni atiende a mandos de distintas corporaciones en Baja California para mejorar las condiciones de la tropa, para apoyarlos en operativos ni trabajar coordinados.

Baja California vive tiempos difíciles en materia de seguridad. Más armas de fuego y más droga circulan por las calles, se han alcanzado récords históricos en homicidios y, aunque hay una disminución en el registro de delitos comunes, la percepción de inseguridad cada día crece entre la ciudadanía.

La urgencia que se requiere de las autoridades para frenar este problema contrasta con las soluciones superfluas que surgen desde oficinas y salas de juntas como la campaña Cruzada por la Seguridad, la cual se ha convertido en un lema para acompañar comunicados y declaraciones públicas de los funcionarios.

Ante la actitud de Francisco Vega de Lamadrid, un gobernador que ha abandonado a su Estado, cada día más sumido en el crimen y la impunidad, la responsabilidad de salvaguardar la seguridad de los bajacalifornianos recae en la figura del secretario de Seguridad Pública.

Sin embargo, Gerardo Sosa Olachea parece mimetizarse con el gobernador y el entorno de esta administración que concluirá el siguiente año, entre ausencias, falta de liderazgo y desinterés que tanto daño hacen a Baja California.

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