Para eliminar el estrés del día 


 
En Zerio Lunes, 8 Octubre, 2018 12:00 PM

Un padre compra un robot detector de mentiras que da  bofetadas a las personas que mienten.

El hombre decide probar el robot durante la cena y, para comenzar, pregunta a su hijo qué hizo durante la tarde.

“Hice mis tareas escolares”, responde el niño.

El robot le da una bofetada al niño, quien enseguida reacciona:

“¡Está bien, está bien! Estuve viendo una película con un amigo”.

— ¡¿Cuál película?!, pregunta el iracundo papá.

“Harry Potter”.

El robot le da otra cachetada al niño, quien confiesa:

“¡Bueno, estuvimos viendo una película porno!”.

A tu edad yo no sabía lo que era la pornografía.

El robot le da una bofetada al padre. La madre empieza a reír y dice:

“¡Cómo se nota que es tu hijo”.

Y el robot le da una bofetada a la madre. Ahora el robot está en venta.

Autor: Estudiante de robótica.

 

En la vejez….

Un abuelo camina tranquilamente sobre un bulevar en la ciudad, pasa frente a una casa de citas. Una mujer de mal vivir le grita:

¡Eh, abuelo!, ¿Por qué no probamos?

“No, hija, ¡ya no puedo!”.

Anímate, ¡vamos a probar!

Después de dudarlo un poco, el abuelo entra con la meretriz y funciona como un joven de 25 años: ¡tres rondas sin descanso!

¡Puuufff! -dice la mujer- ¡Y decías que ya no podías!

“¡Aaah! Eso sí puedo, lo que ya no puedo hacer es pagar. ¡No hay jubilación que alcance!”.

Autor: Pensionado del ISSSTE.

 

Escandaloso

Llega Pepito a casa, gritando:

Mami, ¡no me esperes esta noche!
“¿Por qué, m’ijito?”.

— ¡Porque ya llegué!

Autor: Jaimito.

 

Loro vs azafata

Un lorito viaja en un avión, en primera clase. Llama a la azafata:

A ver, mugrienta… ven a atenderme.
“¿Qué desea, señor loro?”.

Tráeme un whisky, tipeja.

“Sí, señor loro,  en un instante lo traigo”.

El señor que estaba sentado al lado del lorito aprovecha y, cuando se acerca la mujer a llevar el whisky, dice:

Señorita, ¿y a mí podría traerme un café?

“Cuando tenga tiempo se lo traigo”, responde la azafata de mala gana.

Media hora más tarde, el lorito vuelve a dirigirse a ella:

A ver, tontita, tráeme otro whiscacho.
“Sí, señor loro, de inmediato se lo traigo”.

A mi tráigame por favor el café que le pedí hace media hora, señorita, insiste el hombre de al lado.

“Usted espere y no me apure, señor”, responde ella.

Media hora más tarde, el lorito vuelve a dirigirse a la azafata:

Floja, tráeme otro whiscacho.

“Sí, señor loro, de inmediato”.

¿Y mi café, señorita? – pregunta ya un poco enojado el hombre.

“Usted espere, señor. ¿No ve que estoy muy ocupada?”.

Entonces el hombre no soporta más y pregunta al loro cómo hace para que lo atiendan tan bien, le lleven whiskies, y él no consigue un miserable café.

Muy simple, señor: se lo pido con firmeza, la trato mal, para que vea quién es el que manda, y quién el que obedece.

Dicho lo anterior, el hombre comienza a gritar:

¡A ver, azafata inmunda, me traes el maldito café que te pedí hace como una hora, no te hagas la tonta, lo quiero rapidito!

Un agente de seguridad que viajaba encubierto, se acerca muy enojado, agarra del cogote tanto al señor como al loro, lanzándolos fuera del avión.

Cuando los dos van cayendo, el loro le dice al hombre:

¡Hay que ser muy macho para ofender a la azafata y no saber volar!

Autor: Pasajero paracaidista.

 

Sorpresa

Los bañistas en Pensacola Beach, Florida, se llevaron una gran sorpresa cuando entre las olas apareció ¡EN ZERIO! una víbora de cascabel.

A la fecha las autoridades no saben exactamente cómo el reptil logró nadar lo que se presume una distancia considerable, dado a que esa especie suele habitar lugares boscosos.

La Comisión de Pesca y Conservación de Fauna Silvestre aún no confirma el tipo de animal que es, ni se ha investigado su procedencia, pero testigos comentaron que el reptil se veía exhausto cuando llegó a la orilla.

 

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