Melómano experimental

Fotos: Jorge Dueñes
 
Espectáculoz Lunes, 8 Octubre, 2018 12:15 PM

Recurre Ramón Amezcua a influencias e instrumentaciones que le impactaron de la música electrónica para confeccionar “Aries”, un álbum sonoro muy familiar en el que legitima su labor artesanal y atiende inquietudes sonoras, alejado de acordeones y tubas

Entre sintetizadores y cajas de ritmos, ligado a emociones y en un entorno familiar, Ramón Amor Amezcua, de 55 años de edad, considerado “El Padrino del Nortec” y mayormente conocido como Bostich, creó la obra discográfica “Aries”, un EP de cuatro piezas sonoras en las que ofrece un recorrido a través de sus influencias y una selección de instrumentos con los que dice representar varias etapas en la historia de la música electrónica.

“Aries”, “Ofrenda”, “Dual” y “Trapezoidal”, son los títulos que comprenden la nueva apuesta sonora de Amezcua, en los cuales utilizó teclados sintetizadores Aries, cajas de ritmo 808 (fundamentales en la música electro y techno), entre otros instrumentos del género progresivo que lo influenciaron desde sus inicios en la música.

“En 1988 me inicié en la música electrónica, apasionado por los sonidos de los sintetizadores y cajas de ritmo. Me conocían como Bostich, pero no por mi verdadero nombre (Ramón Amezcua), ya en el 99 me ubicaron por Nortec, no por lo techno y electro, hasta 2004 que dejé los acordeones y las tubas para mi proyecto Point Loma, con el que publiqué un disco y varias compilaciones.

“Catorce años después, en una pausa de producción de Bostich + Fussible edité ‘Aries’ bajo el sello Milovat Records (www.milovat.org), que hicimos en casa, con mis hijos, donde publicamos primero el disco de Grenda, de mi hijo Eduardo, y luego el de Point Loma, pero el nombre ya lo tenía un grupo de música cristiana, de ahí que este disco se publicó bajo mi nombre”, explicó Amezcua en entrevista para ZETA.

“Aries”, un recorrido por sus influencias

Cabe mencionar que el músico tijuanense es dentista de profesión, productor de música electrónica y padre de cuatro hijos, uno de ellos estudia Ingeniería en Sonido en Suecia y creó un disco de folk; Luis Fernando estudia Relaciones Internacionales en Corea del Sur y tocó el corno francés en la Orquesta Juvenil del Estado de México; su hija Amor es músico en el grupo Mint Field, actualmente de gira por Estados Unidos y Europa, tocando en festivales como Coachella, además de creadora del sello Milovat; mientras que Eduardo, el menor de la familia, encabeza el proyecto Grenda, con el que ha participado en festivales como Mutek.

Evidentemente estás heredando la música en casa, pero ¿cómo llegó ella a ti?

“Me llegó a través de la radio, mis primeras experiencias fueron con la estación de radio 91X, era muy independiente de lo que se programaba en radio en el resto de la República Mexicana. En casa mi papá escuchaba música mexicana, mis hermanos rock, mi hermana música clásica, y yo, en cuestión de viniles, me gustaba Kraftwerk y la música psicodélica, pero me llamó el interés el sonido de los sintetizadores, no sabía qué instrumento producía esos sonidos, pero me fascinaba. Me tocó el final de la música disco, y al principio de los ochenta, Depeche Mode y lo que programaba 91X; ahí nació mi interés como melómano, pero aún no soñaba con producir música, sino hasta 1985, cuando estudié Licenciatura en Música en la Casa de la Cultura”.

¿Nunca hubo instrumentos en casa o familiares músicos?

“No tuve antecedentes de músicos, creo que fui el primero de la familia, aunque en casa siempre fuimos melómanos, en particular me interesaba ver las portadas de los viniles, imaginarme la música y de qué manera se podía crear, fue una experiencia melómana que desarrollé, pero siempre fui melómano de toda la música: africana, jazz, rock, clásica, de toda, pero los sonidos electrónicos y espaciales eran mi llamado. Si escuchaba alguna música con efecto espacial me gustaba, por eso de alguna manera me gusta el dub, reggae o alguna música de rock instrumental, inclusive la salsa”.

A casi 20 años de carrera con Nortec, ¿cómo debemos concebir “Aries”?

“Definitivamente como un recorrido por mis influencias, por los instrumentos que de alguna manera pudieran representar varias etapas de la música electrónica, desde sintetizadores, cajas de ritmo, moduladores e instrumentos que fueron fundamentales en lo electro, techno, progresivo. ‘Aries’ es un EP de cuatro piezas, en el cual traté de ser muy selectivo en los instrumentos y en las influencias. No fueron piezas pensadas para colgarlas a la plataforma de Soundcloud, sino que utilicé instrumentos muy característicos de la música electrónica para armar este disco”, respondió Amezcua, quien ahondó sobre dicha producción:

“En particular ‘Aries’ fue la pieza que me motivó a publicar este disco. La estaba creando en la casa, donde cada uno de mis hijos tiene su estudio, y cuando empecé a hacer la secuencia de ‘Aries’, en eso entró mi hijo Eduardo a sugerirme unas voces con vocoder, luego terminó produciendo ‘Dual’ y en menos de un mes se hizo el disco, experimentando y dejando fluir las influencias”, señaló Ramón, quien define el disco como ochentero, industrial, techno y progresivo.

“En ‘Dual’ colaboró más mi hijo Eduardo, dejando que por vez primera un integrante de mi familia participara. Le puse ‘Dual’ por esa dualidad que logramos padre e hijo, parece que funcionó. Luego ‘Trapezoidal’ lleva ese nombre por el circuito especial, tipo trapezoide que lleva ese sintetizador, con un sonido característico, muy progresivo, como la pieza de hip-hop ‘On the Run’”.

¿Cómo te sientes de lograr un disco muy de casa, creado con tus hijos?

“Sin duda es un disco de muchas emociones, tiene muchos elementos familiares, primero fue que mi hija hizo este sello, Milovat Records. Me emociona tener un sello familiar, al igual que mi hijo Eduardo haya producido dos temas. Otra cosa, es que ya tenía mucho sin editar algo físico fuera de Bostich, Nortec me absorbió mucho, entonces eso también me dio mucha emoción, es un disco muy representativo para mí, muy emotivo. Tuve Point Loma, pero subía todo a Soundcloud, era una manera muy relajada de sacar todo, un escaparate, jugaba mucho con los sintetizadores, también lo presentaba en vivo, en Mutek, en San Diego, Tijuana, pero nunca publiqué un disco después, hasta hoy”.

¿De qué manera vas a separar Bostich de Ramón Amezcua y viceversa?

“Realmente a veces es difícil, la gente conoce a Bostich, el nombre de Nortec no se diga, pero obviamente mucha gente, fans, amigos, saben de Ramón Amezcua; gente cercana, pero un proyecto individual, muy pocos, es como volver a empezar. Es realmente emocionante el hecho de salir con tu nombre, valió la pena. Tengo unos cuantos días que presenté ‘Aries’ en Ciudad de México y ha tenido mucha aceptación, se reunieron muchos elementos muy importantes: la música y la compañía japonesa Qrape, que me facilitó la edición del diseño del vinil”, expuso el creador de temas como “Polaris” y “Tijuana Sound Machine”, quien subrayó cómo en la década de los 70 los músicos alemanes aparecían en las portadas de sus discos con sus aparatos, tal como él lo hizo, proyectando su entorno laboral de una manera muy auténtica.

Con “Aries”, el tijuanense ofrece una potente muestra de música electrónica, una experiencia enfocada a la pista de baile y un ejercicio de patrones alejado del universo de Nortec o el dub de Point Loma, canal en el que Ramón Amezcua asoma sus oscuras vibraciones hacia las máquina analógicas.

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