La mafia del transporte


 
Cartaz Lunes, 8 Octubre, 2018 12:00 PM

Lic. Juan Manuel Gastélum Buenrostro

Presidente Municipal de Tijuana

 

Sepan todos, ya se perdió totalmente el respeto a las autoridades municipales del Ayuntamiento de Tijuana. Como ejemplo vamos a mencionar al transporte público, que ya de por sí no respetan a los ciudadanos y menos a las autoridades. El transporte público es intocable, no respetan los señalamientos de tránsito y mucho menos a los oficiales de la Dirección Municipal de Transporte Público, antes Vialidad y Transporte. Todos aquellos que lo apoyaron en su campaña política gozan las mieles de la impunidad.

Los ciudadanos que utilizan las vías públicas a diario se dan cuenta de la forma en que conducen y del mal estado en el que se encuentran los vehículos. Videos ciudadanos que son subidos diariamente  en las redes sociales y dejan testimonio de arbitrariedades, abusos y excesos de los conductores que, por tercera ocasión de manera intencional, atentan contra la dependencia chocando las patrullas.

Todos los días es lo mismo, esto se volvió un desorden que la ciudadanía tiene que padecer a diario como consecuencia de la corrupción, porque hasta ahora no ha habido autoridad alguna que les ponga un remedio definitivo al desorden del transporte. Lejos de mejorar, esto va  de mal en peor, pero eso sí, cuando las redes sociales arden, entonces sí ordenan que los multen para calmar las aguas, pero no pasa de aplicar una boleta de infracción que finalmente es insultada con el pago de un salario mínimo, en el mejor de los casos, porque sepan todos que ilegalmente hacen a los inspectores pagar de su bolsillo las boletas de infracción elaboradas a los influyentes.

Parece increíble que los oficiales tengan que pagar errores ajenos cancelando de cinco a seis boletas diarias ya elaboradas, sumando la cuota de 10 infracciones diarias que piden por elemento, sólo porque el dueño del taxi, del camión o la calafia le pide chichi a alguno de nuestros jefes. Entre ellos a Javier Palacio Borques, quien por cierto presume en voz alta  toda influencia, inmunidad e impunidad por la cercanía y, hasta compadrazgos con usted, atreviéndose a decir que ni la Sindicatura Municipal le puede hacer nada.

Yo creo que tiene razón porque con menos de los errores que ha cometido, ya es para que lo hubiera quitado del cargo. No entiendo cómo le han solapado tantas y tantas  irregularidades al fallido Director, que por cierto no da una. Pero, resulta que todos están mal menos él, porque es el Director quien abusando de su poder y de las influencias que dice tener con usted, se ensaña con  castigos y represalias en contra de quienes se atreven a contradecirlo y todo  aquel que hace su trabajo bien resulta que es un indisciplinado. O sea, que ser disciplinado  significa  entrar en ilegalidad y decirle “sí, señor” a todas sus tracalerías.

Si hacer mi trabajo bien, multar a los irregulares y no respetar acuerdos sucios a conveniencia de terceros es ser indisciplinado, entonces sí lo soy. Para muestra acérquese un día de estos al departamento de revisión mecánica y descifre por sí mismo como el cochinero de Taxis, Camiones y Calafias en estado de chatarra pasan la famosa prueba de revisión mecánica.

Seguramente usted nunca se ha subido al transporte público pero, en fin, la casa nunca pierde, porque sepa usted, señor alcalde, que en la Dirección de Transporte Público, antes Vialidad y Transporte, todo nos cuesta del bolsillo y vamos a empezar por el uniforme: pantalón beige y camisa verde, corbata, botas, placa metálica, gafete metálico, insignias, sectores, gorra, chamarra, fornitura y equipo táctico que debemos comprar de con dinero de nuestra bolsa.

Tomando en cuenta que se necesita un mínimo de tres uniformes para medio salir la semana, ahora hablemos de los vehículos patrullas: Lo invito a que se suba las patrullas para que vea el estado en que se encuentran, porque a veces la tenemos que hacer hasta de mecánicos y pagar composturas y ponerle gasolina también de la bolsa. Pero eso sí,  a la hora de las encuestas salen a relucir las cifras alegres en donde siempre resalta multar a los mismos. Sigo en espera de la audiencia pública que le solicité y del pago debido y correcto de mi liquidación. Mi pregunta, es señor alcalde, ¿dónde quedó el gobierno de puertas abiertas que prometió?

 

Omar Vela

Tijuana, B.C.

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