Heredia, no Albarrán

Fotos: Internet
 
Dobleplana Lunes, 22 Octubre, 2018 12:00 PM

A su padre lo mataron en Sinaloa. Tiroteado en 1976. Dejó viuda a Doña Irma Heredia. Su hijo es Arturo Villarreal Heredia. No como le conocíamos en Tijuana, Arturo Villarreal Albarrán, “El Nalgón”. Todavía lo identificó así la Procuraduría General de la República (PGR) en agosto 4 de este año. Cuando detuvieron a Ray del Villar. El joven que andaba acompañado de dos camaradas y un par de damitas. Parrandeaban y traían una camioneta lujosa: Cadillac último modelo. Provocaron recelo entre los policías cuando los vieron. Atajados inmediatamente. Apresados. Directo a las bartolinas. Fue cuando alguien soltó torpe versión: “Es el asesino del editor de ZETA, Licenciado Ortiz Franco”. Se hizo la escandalera.

Rápidamente, la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) los acarreó con los federales. Se deshicieron de ellos como si fueran papas calientes. Y el señor Delegado de la PGR recibió indicación superior: Enviar a los jóvenes directito a la Ciudad de México. Pero allá descubrieron la verdad: Ray no fue el asesino. Ni siquiera tenía pizca de liga con el Cártel Arellano Félix. Así quedó claro. La famosa versión en Tijuana resultó falsa. Por eso les abrieron la celda a los acompañantes de Ray. “Váyanse”, pero el joven se quedó arraigado. Se le investiga no por el crimen del Licenciado Ortiz Franco, sino por sus relaciones con el crimen organizado.

Aclarado que es Villarreal Heredia y no Villarreal Albarrán, eso no hace cambiar las hipótesis de la PGR y ZETA. Éstas continúan y firmes. Este hombre ordenó el asesinato de nuestro editor. Los motivos se mantienen claros: Ortiz Franco, igual que numerosos reporteros, vio las fotografías publicitadas por la agencia antinarcóticos norteamericana (Drug Enforcement Administration-DEA). Aparecían docenas. Los detectives estadounidenses les identificaron e informaron: “Todos pertenecen al Cártel Arellano Félix”.

Aparte, el editor de ZETA recibió información confidencial: Entre los crapulosos fotografiados, había un grupo con notable casualidad. Todos compraron en 40 mil dólares, credenciales de la Procuraduría General de Justicia del Estado. Así podrían tener más facilidades para andar de perversos. El Licenciado Ortiz confirmó con otras fuentes esa información. Luego de comprobada, la publicó. Hasta entró en detalles. Todos se fotografiaron con iguales saco, camisa y corbata. Muy bien peinaditos.

Esto fue lo que aparentemente disgustó a Villarreal Heredia y no Albarrán. Ahora se supo. Corrió la voz entre los policías ministeriales. Secreteándose: “‘El Nalgón’ anda muy enojado”. Y como acostumbran los mafiosos matones, primero debieron seguir al periodista en todos sus movimientos diarios. Por eso se dieron cuenta de que estaba consultando un terapeuta. Y que iba a mediodía. Las investigaciones de ZETA por un lado, y la PGR por el otro coinciden: Por lo menos dos agentes de la Policía Ministerial en Tijuana, acompañaron a Eduardo Ronquillo “El Niño”. Estaban vigilando entrada y salida del periodista desde las mesas del restaurante Big Boy en la colonia Revolución. Lo vieron abandonar el consultorio. Salieron para informar a José Briceño “El Cholo” y Heriberto Lazcano “El Lazca”, mientras Ortiz Franco iba camino a su automóvil acompañado de sus hijos. Los matones le siguieron en camioneta. Ahora se sabe que el agente de la Policía Municipal, Rafael Zárate Vélez, uniformado y en servicio, detuvo el tráfico. Eso facilitó que los malvados llegaran y ejecutaran al periodista. Luego huyeron rumbo al Este. Cuadras adelante, se bajaron de la camioneta. Treparon en otro carro para huir. Más tarde se supo: Una mujer era dueña del vehículo abandonado. Lo reportó como robado para cobrar el seguro, pero los mafiosos lo usaron para asesinar.

Hasta ahí las investigaciones desde hace cinco años y tres meses. La PGR no ha logrado ningún avance. Hay algo muy significativo. Están perfectamente identificados. Debe saberse dónde merodean. Recientemente, una versión los ubicó en discotecas de Tijuana. “Gruperos” les dedicaban corridos a Villarreal Heredia y Briceño. Otra referencia la hizo el semanario Expediente Público: Hirieron a “El Cholo” durante las fiestas patrias. Pero las policías no saben nada. Aparte, hay una situación especial. El revoloteo sobre la investigación casi borró un detalle. Policías ministeriales nunca averiguaron quién fue la persona que les vendió credenciales a los mafiosos. Ese eslabón jamás fue sumado al del espinoso caso. Desde cuando fue publicada la versión de Ortiz Franco, la PGJE jamás desmintió o corrigió. Su silencio fue harto expresivo. Como mil palabras claramente dichas o escritas. Lo más notable: Ni a los policías federales o estatales les ha dado por averiguar este punto. Claro que no cambiarían el motivo ni el fin del crimen, pero sí pondrían en claro quién de esa Procuraduría está o estaba ligado con los Arellano Félix.

El apodado “Nalgón” ha sido astuto. No se le conoce en fotografía o, por lo menos, son raras las gráficas existentes. Llegó a Tijuana en los años noventa. Fue invitado a Tijuana por los hermanos Beltrán Murillo. Para más señas, Carlos “El Fitas”. Por cierto, casado con una hermana de “El Nalgón”. Y Julio, que también está en Tijuana. A Manuel “El Tuturrutas” lo mataron en Chiapas. Era compadre de Ramón Arellano Félix. Lo servía al momento que lo ejecutaron. Y aparte está Crescencio, quien pocas veces se la pasa en Baja California, pero muchas en el poblado Chacala, perteneciente a Tamazula en el Estado de Durango. La mera sierra. Más cerquita de Sinaloa. Allí está Manuel, hijo del difuntito. Le dicen “El Panillo”. Tiene un grupo armado. Hace pareja con un primo, Julio Beltrán Quintero, quien como cadena interminable, tenía un hermano, Adolfo “El Sinaloa”. Lo mataron mientras estaba en el restaurante “Los Gavilanes” en Guadalajara.

Arturo Heredia, “El Nalgón”

Originalmente, a “El Nalgón” lo invitaron los Beltrán Murillo a Tijuana. Sólo para secuestrar. Pero ya estando en la frontera fueron vistos por asociados del Cártel Arellano Félix. Les invitaron. Posiblemente fue Aureliano Félix, “El Macumba”, antiguo policía ministerial de Tijuana, quien les llamó. Era experto en reclutar para el cártel y fue así como Arturo Villarreal Heredia se puso a las órdenes de Efraín Pérez Pazuengo, “El Efra”, entonces el hombre fuerte de los hermanos en Tijuana. Pero el año pasado la PGR descubrió el escondite de estos malandros. Fueron enviados a la Ciudad de México y de allí a “La Palma”, donde todavía están.

Ya sin “El Efra” como carta fuerte del Cártel Arellano Félix, nombraron a Villarreal Heredia “El Nalgón” para encargarse de los pistoleros. Lo primero que hizo fue asociarse muy de cerca con José Briceño “El Cholo”. No existe una referencia clara, pero sí la posibilidad de que su acercamiento se debió al temor de perder el liderato. Luego hubo una época, en 2004, cuando Osiel Cárdenas Guillén y Benjamín Arellano hicieron amistad estando prisioneros en “La Palma”. Por eso “Los Zetas” de Tamaulipas ayudaron a los hermanos en Tijuana. Participaron en la ejecución del Subprocurador de Justicia, Licenciado Rogelio Delgado Neri. Luego prepararon la fuga del penal “La Mesa” y auxiliaron para asesinar al Licenciado Ortiz Franco. La historia de estos asesinos está clara. Por lo menos las procuradurías y menos los narcos, han desmentido tal información. Solamente falta que los capturen.

NOMBRES, FECHAS Y LUGARES

2004

Junio 22.- El Licenciado Francisco J. Ortiz Franco, editor de ZETA, fue ejecutado de dos balazos en la colonia Revolución, cuando se disponía a conducir su auto acompañado de sus hijos.

Ese mismo día fue encontrada la camioneta usada por los asesinos.

Junio y julio

El caso fue investigado por la Procuraduría de Justicia del Estado.

Agosto

La Procuraduría General de la República atrajo el caso.

 

2005

Agosto

Ray del Villar fue detenido en Tijuana. No hubo acusación, pero una versión periodística que resultó falsa, lo ubicó como asesino del Licenciado Ortiz Franco.

Resultados: Ninguno.

 

PROTAGONISTAS

* Arturo Villarreal Heredia “El Nalgón” Detenido
Heriberto Lazcano “El Lazca” Prófugo
* José Briceño “El Cholo” Prófugo
Carlos Beltrán Murillo Prófugo
Julio Beltrán Murillo Prófugo
Crescencio Beltrán Murillo Prófugo
Eduardo Ronquillo “El Niño” Ejecutado
Rafael Zárate (policía cómplice) Ejecutado
Dos ministeriales cómplices No identificados
Ray del Villar Arraigado

* José Briceño “El Cholo”, en las corporaciones policiacas de Baja California lo ubicaron como muerto en una disputa por el poder, cuando de suyo padecía una enfermedad terminal. Un testigo de la PGR “informó” que en efecto había muerto. Ninguna versión ha sido confirmada por la autoridad.

* Arturo Villarreal Heredia fue detenido en agosto de 2006. Está preso en Estados Unidos donde cumple una sentencia de 30 años, impuesta por asociación criminal, tráfico de drogas y homicidios. No ha sido juzgado por el crimen contra el periodista.

 

Escrito tomado de la colección “Dobleplana” de Jesús Bancornelas y publicado por última vez en julio de 2011.

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